martes, 5 de julio de 2011

LOS ESTADOS DIVIDIDOS DE EUROPA (2)

Rusia busca influir en la cadena de suministro de energía de Alemania
05 de julio 2011 | 1,631 GMT

Resumen
El gigante energético ruso Gazprom anunció el 30 de junio su interés en la compra de plantas de generación de energía en Alemania. El posible acuerdo podría asegurar precios de electricidad más bajos para los consumidores alemanes al tiempo que le da a Moscú una valiosa influencia sobre el sector energético alemán y el acceso a tecnologías avanzadas para la generación de energía. Sin embargo, la propuesta también viola las directivas europeas de energía y Gazprom expresó su interés en las centrales eléctricas alemanas que funcionan en Europa central, algo contra lo que los países podrían protestar vehementemente. Así, es probable que la propuesta tenga una fuerte oposición de Bruselas y otros Estados europeos.

Análisis
La empresa estatal rusa de gas natural Gazprom anunció en una reunión de accionistas de la empresa el pasado 30 de junio su interés en la compra de las plantas de generación en Alemania. La medida daría influencia a Moscú en todas las etapas de la cadena de producción de energía eléctrica alemana, desde la extracción de gas natural para el transporte, así como la generación de energía a través de una joint venture con uno de los productores de energía más importantes de Alemania. Por lo tanto, viola las directivas específicas de la UE que prohíben a las empresas de energía establecer una cadena de suministro que vaya desde el productor al consumidor. Además, Gazprom expresó su interés en ampliar la oferta a otros países europeos que dependen de la generación de electricidad de las plantas alemanas.
El acuerdo propuesto beneficiaría tanto a Moscú como a Berlín de varias maneras, pero se espera una fuerte reacción de la Comisión Europea y de las naciones de Europa Central que ven este acuerdo como una amenaza a la independencia de sus sistemas de producción de electricidad.
La decisión de Alemania de cerrar sus centrales nucleares a raíz del desplome del reactor nuclear de Fukushima en Japón ha intensificado fuertes lazos energéticos de Berlín con Moscú. Por lo menos en un futuro próximo, Alemania tendrá que complementar la eliminación gradual de la energía nuclear, que actualmente representa el 25% de su producción de energía, aumentando su dependencia del gas natural, especialmente de Rusia. El gas natural genera actualmente el 13% de la electricidad de Alemania.
La cooperación energética ruso-germana está lista para desarrollarse gracias al gasoducto de gas natural Nord Stream, que en última instancia, entregará directamente 55 mil millones de metros cúbicos de gas natural ruso a Alemania. Si se aprueba la propuesta de Gazprom de comprar las centrales eléctricas alemanas abastecidas con gas natural, ello constituiría un nuevo paso en la cooperación ruso-alemana. Un acuerdo para las plantas eléctricas alemanas abastecidas con gas natural sería una ventaja económica para Berlín, ya que los precios de gas natural más baratos ofrecidos por Rusia harían bajar los precios de la electricidad para los consumidores alemanes. Por otra parte, la participación de Gazprom en el control de las plantas alemanas de producción de energía fomentaría que el Kremlin mantenga los precios del gas natural estables y relativamente bajos a fin de que la empresa siga siendo rentable. Debido a que la energía nuclear es más barata que la generación de energía por medio de gas natural, el gas natural ruso, barato y subsidiado, es especialmente atractivo para Berlín a la luz de los planes de cerrar sus centrales nucleares. Por su parte, Moscú tiene mucho para ganar en la valiosa influencia sobre el sector energético de Alemania y la adquisición de tecnologías avanzadas de generación de energía con gas natural de los líderes de la industria global como E.On.
Mientras que la movida de Rusia sobre las plantas eléctricas de Alemania se afirma como un acuerdo mutuamente beneficioso, es probable que se encuentre con la hostilidad de una coalición de intereses nacionales y supranacionales. Por un lado, el acuerdo viola específicas directivas de la UE sobre seguridad energética. El Tercer Paquete Europeo de Energía (Third European Energy Packet), promulgado en 2009, prohíbe específicamente a las empresas de energía que tengan al mismo tiempo participación en la producción y transporte en una cadena de suministro de energía. Este acuerdo garantiza a Gazprom influencia sobre todas las etapas de producción, transporte y generación de energía en Alemania, suficiente para activar las objeciones vociferantes de la Comisión Europea. Sin embargo el precedente sentado por la firma del acuerdo de Nord Stream podría mitigar la controversia potencial. El multibillonario acuerdo de tuberías fue específicamente exceptuado del Paquete Europeo de Energía, a pesar de violar su cláusula de agrupación.
Más allá de la reacción de la UE el interés de Gazprom de extender el acuerdo  a las plantas de generación de energía alemanas en otros países europeos es probable que encuentre resistencia. El consorcio E. On, en particular, posee y opera varias plantas de electricidad en Europa Central -en particular en Hungría y Eslovaquia- un área de interés estratégico para Rusia. Seguramente estas naciones van a protestar vehementemente ante cualquier transacción que pueda poner su capacidad de generación eléctrica al alcance de Moscú.
A pesar de un marcado interés de Rusia en la oferta de la planta de gas natural, Berlín y las principales compañías eléctricas alemanas aún no han adoptado una posición sobre el tema. Dado que Alemania aún no ha respondido, no está claro si la propuesta llegará a algo, a pesar de que seguramente beneficiará a ambas partes. Sin embargo, si se materializa la propuesta de Moscú se convertirá en un factor de división entre Rusia y Alemania, por un lado, y la Comisión Europea y los países de Europa Central por el otro.

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