domingo, 19 de mayo de 2013

TERRITORIOS SIN ESTADO EN MÉXICO

Territorios sin Estado
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/17/actualidad/1368803442_373296.html

Michoacán no es un caso aislado. La violencia y una conflictividad social de muy diferentes causas ponen diariamente contra las cuerdas al Estado mexicano en amplias zonas del país. Tal vez porque, como sostienen muchos analistas e historiadores, nunca estuvo en ellas.
En el vecino Estado de Guerrero, uno de los más pobres del país, la actividad de diferentes carteles de narcotraficantes, grupos de autodefensa vecinales, maestros en lucha contra la reforma educativa aprobada el pasado diciembre, normalistas (alumnos de escuelas de magisterio rurales) que exigen que se les garanticen puestos de trabajo y vestigios de grupos guerrilleros de los años setenta han generado una situación que se puede calificar de desgobierno, si no de verdadero Estado fallido.
En Acapulco, el antiguo paraíso turístico y capital económica del Estado, diversos grupos del crimen organizado libran una guerra de todos contra todos, que alienta a su vez la delincuencia común como se ha visto en los últimos meses con los ataques a turistas. La autopista del Sol, que une Ciudad de México con las famosas playas, destino natural de los capitalinos en fines de semana y vacaciones, es frecuentemente bloqueada durante horas por protestas de maestros y normalistas para desesperación de los viajeros.
En otras zonas, algunas comunidades han creado grupos de autodefensa para proteger sus tierras del robo y el terror de algunos carteles. Instalan retenes en las carreteras y han formado tribunales populares donde juzgan a los supuestos culpables, al tiempo que algunos de ellos son armados por bandas rivales.
En el Estado de Tamaulipas, en el noreste, frontera con Estados Unidos, tres antiguos gobernadores priistas están huidos de la justicia por corrupción, y se vive una guerra abierta por su control entre el cartel del Golfo y los Zetas, grupo formado por desertores del Ejército, hasta el extremo de que las agencias de la ONU han dejado de acudir allí por el peligro que representa. En la Comarca Lagunera, en el centro norte del país, y en algunos puntos de los Estados de Zacatecas, Sinaloa o Veracruz, el crimen organizado asesina, tortura, secuestra y extorsiona para imponer su ley. Víctimas propiciatorias son los periodistas y otros profesionales, así como pequeños comerciantes y la gente más humilde.
Pero la violencia no es estática. En su guerra por el control del tráfico de drogas, los carteles se desplazan de un Estado a otro en función de sus victorias y derrotas. Este factor, unido a políticas de seguridad exitosas, ha hecho disminuir en los últimos tiempos la tasa de homicidios en lugares como Ciudad Juárez, Tijuana y el Estado de Nuevo León, que durante años ocuparon las páginas de la prensa mundial.
Por el contrario, la acción de grupos criminales y otros intereses oscuros han logrado desestabilizar en los últimos meses los Estados de Guerrero y Michoacán, generando una situación que se ha convertido para muchos observadores en la otra cara de la agenda de reformas del presidente Enrique Peña Nieto, tan elogiada internacionalmente. Tras ser criticado por su inacción, el Gobierno mexicano se decidió al fin el pasado jueves a intentar rescatar a Michoacán de la inseguridad. Un general de división, con manos libres para nombrar a sus colaboradores, será a partir de ahora el encargado de poner orden en el Estado.
El Gobierno del PRI llegó al poder en diciembre con la promesa de aplicar una nueva estrategia de seguridad, basada en la reducción de la violencia, pero aún no está claramente definida, ni tampoco ha dado frutos. El número de muertos desde entonces, más de 3.500, se mantiene en el promedio de los años del expresidente Felipe Calderón, y el número de secuestros también permanece estable. Los denunciados entre enero y febrero de 2011 fueron 217 y en los dos primeros meses de este año han sido 226, según datos del experto en seguridad Alejandro Hope. La formación de un nuevo cuerpo policial, la Gendarmería Nacional, sobre el modelo de la Guardia Civil española, que debería contar con 10.000 agentes a fines de año, ha suscitado dudas sobre su puesta en marcha por razones presupuestarias y de encaje con otras instituciones como el Ejército, la Marina y las policías federal, estatal y municipal.
El investigador Raúl Benítez, editor junto con el profesor Sergio Aguayo del Atlas de la seguridad y la defensa de México 2012, publicado en abril, opina que México libra tres guerras a la vez: “La del Estado contra las organizaciones criminales, la de estas entre sí y la de la parte limpia del Estado contra la contaminada. Y sin esta guerra contra la corrupción no tendrá éxito la otra”.

No hay comentarios: