lunes, 3 de diciembre de 2018

NARCOTRAFICO PRESIDENCIAL. EL CHAPO GUZMAN ES MAS PELIGROSO PRESO QUE LIBRE


El narcotráfico desde Los Pinos. Joaquín “El Chapo” Guzmán señala a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto en la Corte de Nueva York
Alejandro Campuzano Álvarez, Investigador Jurídico del CEEYPP.

El juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán, que tiene lugar en Brooklyn, Nueva York, ha generado un impacto inmediato en la opinión pública. Si bien es cierto que de por sí es un tema de interés mundial, adquirió aún mayor relevancia cuando fueron mencionados los nombres de los ex presidentes mexicanos Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.
Los señalamientos realizados por Jeffrey Lichtman, el abogado de Guzmán Loera, en contra de los ex presidentes, coinciden con diversas investigaciones efectuadas desde el ámbito periodístico a partir del año 2010.
La periodista Anabel Hernández señaló en reiteradas ocasiones que el gobierno del ex presidente Calderón Hinojosa, a través de la Secretaría de Seguridad Pública, encabezada por Genaro García Luna, era el cártel más poderoso y peligroso de México. Los operativos de la Marina, el Ejército y la Policía Federal, parecían tener como destinatarios únicamente a los rivales del Cártel de Sinaloa.
Acto seguido, los expresidentes a través de diversos comunicados negaron las acusaciones en su contra. No obstante los señalamientos fueron ratificados a los pocos días por Jesús “El Rey” Zambada (hermano de Ismael “El Mayo” Zambada, actual líder del cártel de Sinaloa). “El Rey” sostuvo haber otorgado personalmente 56 millones de dólares a Genaro García Luna, a cambio de protección y de no intromisión en las actividades del cártel de Sinaloa. Asimismo señaló que García Luna tenía nexos con el cártel de los Beltrán Leyva.
Por su parte, Miguel Ángel Martínez (ex piloto de “El Chapo” Guzmán) y testigo protegido del gobierno de los Estados Unidos narró el ascenso, evolución y descenso de “El Chapo” en el mundo del narcotráfico.
Durante su intervención como testigo en el juicio de Guzmán Loera señaló al ex director de la extinta Dirección Federal de Seguridad, Guillermo González Calderoni, de recibir en la década de los noventa y en tres ocasiones 10 millones de dólares por órdenes de “El Chapo”.
En México son perceptibles los vínculos de corrupción entre el gobierno y el crimen organizado. Ex gobernadores como Mario Villanueva (Quintana Roo), Tomás Yarrington (Tamaulipas) y Humberto Moreira (Coahuila) han sido enjuiciados por tener nexos con el crimen organizado. No obstante es importante mencionar que las investigaciones y los juicios en los cuales fueron declarados culpables se llevaron a cabo en Estados Unidos y en España, demostrando con ello la desconfianza institucional y también la ineficacia e ineficiencia del sistema de procuración e impartición de justicia en México.
Los señalamientos de Jeffrey Lichtman han generado un menoscabo en la imagen y en los objetivos del ex presidente Felipe Calderón, quien actualmente mantiene aspiraciones políticas junto con su esposa Margarita Zavala. Si anteriormente la imagen del expresidente ya era negativa ante la opinión pública por los pobres y sangrientos resultados de la guerra contra las drogas, traducidos en la muerte de más de 120 mil personas y 80 mil desaparecidos, según datos de la Secretaría de Gobernación, con las declaraciones de la defensa de “El Chapo” Guzmán, el escenario político se ha tornado aún más complicado para el ex mandatario.
A su vez las declaraciones de Lichtman han tenido también un impacto negativo en la imagen pública del ex presidente Enrique Peña Nieto, quien ha sido catalogado como el presidente con el mayor índice de desaprobación social, producto de los diversos actos de corrupción efectuados durante su mandato.
Por todo ello las consecuencias legales que implicarían las acusaciones de la defensa de “El Chapo” Guzmán, podrían reflejarse en que el fiscal Adam Fels solicite formalmente a la Corte norteamericana la apertura de una investigación contra los ex presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, así como en contra de Genaro García Luna, ex secretario de seguridad pública.
Si en algo se distingue el sistema judicial estadounidense del mexicano (además de la eficacia y eficiencia) es que el primero privilegia la justicia, mientras que el segundo la legalidad. Es decir que Estados Unidos, al contar con un jurado conformado por diversos sectores de la sociedad civil, con base en un sentir social, dictaminan la culpabilidad o inocencia del sujeto en proceso. Por lo tanto la decisión evoca mayores parámetros de justicia, entendida ésta como un consenso social. En contraste, en el sistema judicial mexicano, la culpabilidad o inocencia del sujeto en proceso la dictamina de forma unilateral un juez, bajo parámetros de “legalidad”, misma que en reiteradas ocasiones ha sido criticada por los absurdos procesales cuyo resultado más visible es la impunidad (véase el caso de Florence Cassez).
Si bien es cierto que parece poco probable que se abra una investigación contra de los ex presidentes mexicanos por las consecuencias diplomáticas y políticas que conllevaría tal decisión, las sospechas de contubernio entre el gobierno mexicano y los carteles de la droga se incrementan día con día. Sin embargo todo indica que la impunidad en la clase política (como distintivo mexicano) prevalecerá a pesar de las acusaciones emitidas por la defensa de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
En todo caso las indulgencias otorgadas por el nuevo gobierno en su política de paz y reconciliación pueden no ser tan fáciles de ser otorgadas y menos aceptadas por el entusiasta electorado que apoya a Andrés Manuel López Obrador.

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