martes, 2 de octubre de 2018

LA TRANSFORMACION DEL MODELO MAQUILADOR EN CIUDAD JUAREZ


La transformación del modelo maquilador en Ciudad Juárez
Yesenia Torres Curiel

La industria maquiladora ha representado para Ciudad Juárez un motor económico en términos de empleo (6 de cada 10 empleados de la ciudad trabaja en maquila). Esta industria presenta un crecimiento sostenido del empleo en los últimos años y actualmente cuenta con más de 250,000 empleados en 315 establecimientos.
Desde que las primeras maquilas se establecieron en Juárez, el gobierno y los empresarios locales visualizaron la necesidad de aprovechar e integrarse con este nuevo y dinámico agente. Se diseñaron estrategias para que las empresas locales pudieran ser proveedoras de insumos y servicios a la industria maquiladora, una iniciativa con resultados limitados por la disparidad económica y competitiva entre los dos tipos de industrias y las diferencias de escala. Se fomentó la vinculación entre las instituciones educativas y la industria para proveerlas de capital humano para lo cual se crearon universidades tecnológicas para la formación de técnicos con opción a la formación universitaria y se incluyeron programas educativos de ingeniería en mecatrónica, aeroespacial y sistemas automotrices. Además se promovió y consolidó la creación de centros de diseño y parques industriales especializados.
La maquiladora significó una opción de empleo, donde el trabajador recibió servicios de alimentos, transporte, educación, capacitación in situ, incentivos económicos y no económicos, contratos formales de trabajo, acceso a servicios (crédito, salud, vivienda, descuentos) y una jornada laboral en tres turnos rotativos. Como organización se compone de un 9% (23,124) de empleados administrativos y un 91% de operadores y técnicos (230,204), con un salario promedio aproximado por operador de $ 4,680 (250 dólares mensuales).
La industria tuvo una evolución de largo plazo en la complejidad de sus procesos. El gobierno impulsó la atracción de inversiones que derivaran en mayor valor agregado. Se transitó desde la operación inicial basada en el sorteo de cupones / data processing a las confecciones textiles y los dispositivos médicos para pasar posteriormente a la rama eléctrica/electrodomésticos, la electrónica y sumar la producción de arneses para la industria automotriz y aeroespacial. En la última etapa se agregaron procesos complejos, 6T – insumos, servicios de exportación (Centros de Diseño e Ingeniería) y Black Box.
El modelo ha funcionado con la lógica de competitividad mediante el aporte de mano de obra barata, aunque atraviesa ahora una nueva transformación coyuntural.
Con el cambio en los productos maquilados ha evolucionado la tecnología y el valor agregado lo que ha permitido incrementar el salario real de técnicos y especialistas aunque no sucedió lo mismo en forma significativa para los operarios.
Juárez se convirtió en uno de los centros industriales más importantes de Norteamérica, donde se manufacturan los productos más avanzados e innovadores de los ramos electrónicos, automotrices y electrodomésticos. Un ejemplo de esto es el caso de Activ, empresa orientada a diseñar autos sin chofer, antes llamada Delphi.
Como consecuencia de la evolución en la complejidad de los procesos, el empleado maquilador fue adquiriendo una lógica incremental. Lo que en un principio implicaba la adquisición de rangos diferenciales dejó de ser un incentivo y se convirtió en una rutina establecida. Una estructura organizacional pensada para sostener establemente una masa de operadores (91%) dificulta la movilidad hacia puestos superiores de trabajo con capacidad de mando y toma de decisiones, en un contexto tendiente a la alta tecnificación. El ascenso de un operario requiere mayores estudios y suficiente tiempo y dinero para aspirar a ser técnico, el agregado de cierta experiencia  o la formalización de estudios de ingeniería fuera de la planta si pretende ser supervisor de producción. Todo ello en un contexto donde el salario real es bajo y la estructura rotativa de la jornada laboral no favorece la combinación de trabajo con estudio.
Nuevas generaciones más especializadas se integraron a la oferta de capital humano para las cuales el trabajo rutinario, los horarios rotativos y los salarios reales carecen de atractivo.
Alrededor de la dinámica maquiladora la ciudad experimentó un desarrollo comercial y de servicios anárquico y asimétrico generando una competencia de mano de obra con la maquiladora, situación que provoca problemas de rotación y costos de atracción de candidatos, llegando a pagar un bono a los operadores por cambiar de empresa.
Además la región del Bajío ofrece mejores salarios y condiciones para que los trabajadores que llegan a Juárez desde el sur de México se estacionen en esa región.
La permanencia de la violencia ahuyenta la llegada de nuevos candidatos y complica la interacción de los trabajadores que ven amenazada su seguridad fuera de la empresa mientras que dentro de la planta las maquilas se dotan de seguridad privada y de estrategias crecientes para mantener a salvo instalaciones y empleados.
Los acuerdos firmados por México con Estados Unidos en el marco del USMCA obligan a que por las reglas de origen alrededor del 45% de la producción regional provenga de plantas con salarios de 16 dólares ($ 304) la hora, un valor aproximadamente 15 veces superior al actual.
El nuevo gobierno nacional y el gobierno local deberán resolver el desequilibrio propio del modelo maquilador actual y diseñar estrategias que permitan la alineación delos objetivos industriales como la productividad con calidad, los procesos complejos y especializados y la integración tecnológica con un nivel superior de ingresos reales (con conocimiento incorporado) para los trabajadores. El cumplimiento de las obligaciones democráticas del Estado mexicano en Ciudad Juárez tiene gran parte de la responsabilidad en el logro de dicho equilibrio.
Las etapas por las que transitó la industria maquiladora en Ciudad Juárez le permitieron generar una nueva forma de trabajo, sin que la industria mexicana haya podido aportar los apoyos suficientes para equilibrar exitosamente el modelo, debiendo en muchos casos pagar las carencias de inversión del Estado en términos de servicios.
En un escenario juarense donde conviven la maquila, el desierto, la frontera, el tránsito comercial, la migración y la violencia es muy probable que la maquila pueda mejorar los salarios reales si el costo del salario social se compartiera con el Estado mexicano, para la mejora de la calidad de vida del trabajador y aspirar al aumento de la productividad vía el conocimiento y ya no por medio del abaratamiento del costo de la mano de obra.

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