Cursos en línea. 40 horas. Certificación internacional México-Argentina
Tutoría permanente. Trabajo escrito final.
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lunes, 9 de septiembre de 2019
sábado, 7 de septiembre de 2019
CURSO DE GEOPOLITICA EN LINEA. 40 HORAS
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Contenidos: Principios geopolíticos generales. Geopolítica de Estados Unidos. Geopolítica de México. Geopolítica de Brasil. Geopolítica de China. Geopolítica del Atlántico Sur. Geopolítica de la Triple Frontera.
miércoles, 4 de septiembre de 2019
CURSO DE GEOPOLITICA. EN LINEA
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lunes, 2 de septiembre de 2019
GEOPOLITICA. CURSO EN LINEA
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sábado, 13 de julio de 2019
martes, 9 de julio de 2019
PRIMERO LA POLÍTICA MIGRATORIA, ¿AHORA LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ PARA USA?
Primer semestre
del 2019, ampliación de brecha entre exportaciones y mercado interno
automotriz.
Juan Pablo Calderón Patiño
Conjuntando los
tres turnos de trabajo, las armadoras automotrices mexicanas (23 complejos en
12 estados de la República) consolidaron 11,241.7 unidades producidas diarias
en el mes de junio. Con una producción de 337,253 vehículos, junio sufrió un
retroceso frente al mismo mes en el 2018 con una caída de 4.4%, no obstante, en
el acumulado del primer semestre, México produjo más de 1.9 millones de vehículos
ligeros, un 0.7% más que los primeros seis meses del año pasado.
De la producción
automotriz mexicana, el 88% de los vehículos son exportados teniendo a la aún
zona del TLCAN, con casi el 85% del total de los montos de exportaciones
automotrices mexicanas. El mercado estadounidense recibió en junio del año en
curso, 248,592 unidades, un 9.2% más que hace un año en el mismo mes. Pese a la
crisis de aranceles que abandera intermitentemente el presidente Trump, México logró
exportar a su principal comprador 1,370,759 vehículos, es decir, un 13.1% más
(en valores absolutos, un aumento de 158,772 automotores frente al primer
semestre del 2018). Es de resaltar que el mercado interno automotriz
estadounidense presenta una caída semestral de 1.9% logrando colocar 8,412,916
vehículos. De ese total, 1,370,759 (16.4% del total de vehículos vendidos en el
Vecino del Norte) son vehículos de origen mexicano, logrando un aumento de más del
12% frente al mismo periodo del 2018. Es de resaltar que la caída de exportaciones
automotrices alemanas, japonesas y surcoreanas a la Unión Americana, ha sido de
-18.9%, -5.6% y -6.2%, respectivamente.
La fuerza de México
en la industria automotriz de América del Norte, tiene un reflejo de su
importancia cuando ni juntando las exportaciones automotrices alemanas y
japonesas a Estados Unidos, se alcanzan los volúmenes de las exportaciones
mexicanas en el sector. El mismo caso, pero en solitario, son las exportaciones
automotrices surcoreanas al consumidor estadounidense, que representan casi una
tercera parte que las mexicanas.
La mirada dramática
en la industria automotriz mexicana, que acaba de superar en valor a la
industria alimentaria, es el mercado interno automotriz que sigue cayendo por
tres años consecutivos. Irán y Rusia, ya habían rebasado a México en mercado
doméstico automotriz, cuya asimetría es cada vez entre ser el 6o. productor
mundial de vehículos (se tiene pronosticado que rebase a India en el 2020 para
ser el 5o, productor global), el 4o. exportador global, pero hoy tocando la
posición 15 del orbe en referencia a mercado nacional. Al primer semestre el mercado
mexicano vendió 638,597 vehículos, es decir, representa una caída de 6.4%
comparado el primer semestre del 2018.
Es fundamental
subrayar que de octubre de 2005 a mayo de 2019, se han vendido 15,726,000 automóviles
ligeros mientras que han entrado al país por la vía legal, casi 8 millones de
vehículos usados importados, la mayoría de desecho o en pésimas condiciones
para la seguridad vial, la eficiencia energética y el respeto medio ambiental.
Fortalecer la red de financiamiento automotriz, el desarrollo del transporte público
y un contundente
mensaje del mandatario López Obrador, para evitar una regularización que
legalizaría lo ilegal, tal es el caso del contrabando de vehículos, son pasos
que se deben de dar con decisión a corto plazo. No se le puede obsequiar al
presidente Trump que México sea el basurero legal de la chatarra de su país,
recrudeciendo la agenda de riesgos no sólo en la Frontera Norte de México.
El
propio Gobierno de la República por medio del Presidente de México ha dicho que
el desarrollo del mercado interno es un deber. La industria automotriz en México,
con más de 1.9 millones de empleos directos, más que lista para trabajar en
conjunto en políticas públicas que amalgamando al sector privado y público
puedan ofertar al país un mejor parque vehicular y frente a las turbulencias
del exterior, sea un mecanismo para garantizar más y mejores empleos.
viernes, 5 de julio de 2019
EL ESPACIO PROFUNDO, LA PROXIMA FRONTERA DE LA GUERRA POR RECURSOS
El espacio
profundo, la próxima frontera de la guerra por recursos
Norberto Emmerich
“Parece una película de comedia y ciencia ficción”, opinaba burlona y
equivocadamente un diario argentino en 2019 sobre un proyecto de ley para hacer
minería en el espacio.
En 2012 y 2013 las pioneras Planetary Resources y Deep Space
Industries anunciaron su intención de explotar los recursos de los miles de
asteroides cercanos a la Tierra, cargados con una gran cantidad de materias
primas de alto valor económico. En 2015 la NASA ya tenía contabilizados 12.745
asteroides pasibles de ser explotados, a 45 millones de kilómetros de
distancia, 1.500 de ellos de fácil acceso. 1.000 nuevos asteroides se
identifican cada año.
En los asteroides hay oro y platino, aunque agua, silicio, níquel,
hierro y metales preciosos en cantidades mucho más abundantes que las
terrestres son los principales activos que convocan la atención de la economía
espacial. El asteroide 16 Psyche, ubicado entre Marte y Júpiter, contiene
enormes cantidades de platino, oro, hierro y níquel con una cotización que
alcanza los 700 trillones de dólares.
Las empresas aseguran poder reivindicar la propiedad de los recursos
que consigan, pero hay aspectos legales sin resolver. El Tratado del Espacio
Exterior de 1967 prohíbe la reivindicación de cuerpos celestes por los
gobiernos, pero no por actores privados.
Un tribunal de Estados Unidos dictaminó en 2001 que una persona no
puede poseer un asteroide, pero no dijo nada sobre los derechos de explotación.
Hasta ahora los escombros lunares de la misión Apollo son considerados
propiedad de Estados Unidos y algo similar plantea Rusia, que los vende.
Queriendo dar fin a la cuestión el presidente Barack Obama firmó en
2015 la Space Act o "The US Commercial Space Launch Competitiveness Act”,
aprobada por el Congreso, que permite a las empresas la explotación minera espacial
y la apropiación de asteroides y otros “recursos espaciales”, dejando en claro
que los recursos del espacio exterior no son públicos y la explotación privada
es bienvenida. Sin embargo la reivindicación de cuerpos celestes por parte de
los gobiernos está expresamente prohibida en el Derecho Internacional Público.
Nacida la controversia, el astrofísico Neil deGrasse Tyson afirmó con razón que
“veo guerras por el acceso a esos recursos”.
Aunque la United States Space Force (USSF) nacida en 2018 todavía sufre
las idas y vueltas de las disputas interiores de la política americana, el
presidente Donald Trump insiste en la creación de la sexta rama militar del
país, ahora como parte de la Fuerza Aérea. La primera idea de esta nueva Fuerza
Espacial es detener los avances militares espaciales de Rusia y sobretodo
China, que con el alunizaje de la sonda
Chang'e-4 en la cara oculta de la luna ya ha prometido dominar la carrera de la
minería espacial. También Europa quiere entrar en el gran juego con el anuncio
de la Agencia Espacial Europea (ESA) sobre un acuerdo con Ariane Group, la
empresa matriz de Arianespace, para estudiar una misión preparatoria hacia la
Luna en 2025. Sin quedar atrás, la compañía japonesa iSpace aseguró que hará su
alunizaje en 2020 y 2021.
El ducado de Luxemburgo, una de las naciones más pequeñas del mundo,
se ha convertido en el centro de la minería cósmica, colaborando con Deep Space
Industries y Planetary Resources. En 2016 firmó la Iniciativa de Recursos Espaciales con un presupuesto estatal de 223 millones de
dólares en fondos y subvenciones para iniciativas dedicadas a la minería
espacial, lo que permitió la radicación de diez empresas para las cuales la
luna es el objetivo primario. Allí buscan explorar minerales valiosos, recursos
gaseosos y fuentes de agua.
Otras empresas que participan de la nueva “conquista del oeste” son
Blue Origin, de Jeff Bezos, SpaceX, de Elon Musk y la británica Asteroid Mining
Company. Richard Branson, de Virgin, también invierte en economía espacial al
igual que el director de cine James Cameron y Larry Page, fundador de Google.
El establecimiento de colonias en la luna es el primer paso para la exploración
del espacio profundo. El objetivo no es descubrir vida ni estudiar las
estrellas, sino detonar recursos, ingresar minerales al espacio terrestre y
abaratar los viajes espaciales de cara a una nueva revolución industrial.
La extracción de las materias primas en los asteroides exige
modificaciones radicales, la incorporación masiva de tecnología digital y
grandes avances de ingeniería en combustibles, maquinaria de obra, materiales
de construcción, agua, equipos de perforación, etc. para superar la necesidad
de energía intensiva y la protección contra el entorno agresivo de polvo,
abrasividad del suelo, vacío, baja gravedad, fluctuaciones extremas de la
temperatura, radiaciones cósmicas y micrometeoritos.
Volvo, Caterpillar y Komatsu, entre otras empresas, están trabajando
estrechamente con la NASA para superar estar dificultades, un esfuerzo que se
justifica sabiendo que un asteroide rico en platino con apenas 30 metros de
largo puede “valer” entre 25 y 50 mil millones de dólares.
Interesa el traslado de los minerales al mercado interno de la tierra
pero también su uso para el abaratamiento de los insumos de la exploración del
espacio exterior, utilizados para las estaciones de abastecimiento de
combustible, agua y energía.
Mientras los científicos Martin Elvis y Tony
Milligran se preguntan “How much of the solar system should we leave as
wilderness?” (¿Cuánto
del sistema solar deberíamos dejar como un desierto?) y buscan proteger al
sistema solar de la depredación minera, la Colorado School of Mines ha lanzado
un programa de posgrado multidisciplinario en Space Resources para ofrecer un
certificado de post-bachillerato, un Master of Science y un Ph.D.
La batalla ya empezó y se da aquí en la tierra. Los pioneros Deep Space
Industries y Planetary Resources, que lucharon por recaudar fondos y cambiar el
enfoque de la minería de asteroides, han sido adquiridos por otras compañías
mientras sus planes para aprovechar las riquezas del sistema solar quedan en
suspenso. Todavía faltan 10 o 20 años para asistir a las primeras extracciones
de la minería espacial y a pesar de las dificultades legales y técnicos el
proceso no se detiene.
Mientras tanto la nave espacial japonesa Hayabusa 2 ha estado en
órbita alrededor del asteroide Ryugu durante un año y medio, recabando todos
los datos posibles, arrojando mini robots y una pequeña bomba sobre su
objetivo. A su regreso a la tierra, Hayabusa 2 dejó en el asteroide un cráter
que antes no existía. Es una modificación pequeña, pero la tierra comenzó a
someter la geografía estelar, su nuevo patio de juegos.
El futuro ya no es una categoría temporal ni la tecnología un insumo
apolítico. Los viajes en el tiempo, la velocidad warp o la minería de
asteroides son disrupciones propias de la construcción de un futuro deseado
donde la reducción de la incertidumbre es un prerrequisito inevitable.
El big data y el blockchain permiten recabar y administrar una
magnitud inusitada de datos y acceder a escenarios anticipatorios, dejando en
un segundo plano las especulaciones prospectivas para entrar decididamente en
el diseño del futuro.
La disputa por el
acceso a materias primas baratas, causa de las grandes guerras en la tierra, se
trasladará al espacio exterior al mismo tiempo que se producirán profundas
transformaciones en la economía, merced a la diseminación de minerales ahora
escasos, que pasarán a ser baratos. Si el oro, la plata y los diamantes dan
sustento al valor de la moneda y definen la riqueza, su abundancia determina un
nuevo escenario social aún desconocido. Puede surgir un futuro de paz y riqueza
ilimitadas para todos los habitantes del planeta mientras ingresamos al
aplastamiento del medio ambiente estelar. A las tasas de crecimiento actuales,
la humanidad podría agotar las riquezas del sistema solar en menos de cinco
siglos. ¿Nace la geopolítica del espacio profundo?
domingo, 23 de junio de 2019
CIBERGEOPOLÍTICA: UN NUEVO CAMPO DE ESTUDIO PARA COMPRENDER LOS ATAQUES A LA INFRAESTRUCTURA CRÍTICA
Cibergeopolítica: un análisis estratégico desde nuestra AméricaMiguel Angel Barrios
El pasado domingo 16 de junio pasado ocurrió, como es de público conocimiento, un apagón sin precedentes, que provocó cortes en la red eléctrica en Argentina (en todo el país excepto en Tierra del Fuego, que no está integrada al sistema de interconexión eléctrico nacional), Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay.
Más allá de que el Secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, descarta la hipótesis del ciberataque, no ha surgido ninguna explicación seria con posterioridad a lo sucedido.
La Administración Nacional de Electricidad de Paraguay dijo que la falla comenzó con un suceso aun inexplicable en la red eléctrica de Argentina. El corte puso en relieve la vulnerabilidad de las redes transfronterizas a averías locales y como sabemos interrumpió el suministro eléctrico a millones de personas en la segunda mayor economía de América del Sur. Debido a la naturaleza integrada de la red regional, los trastornos también afectaron a Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay.
La agencia estadounidense Bloomberg no descarta que la verdadera causa de lo acontecido haya sido un ataque cibernético y al hecho gravísimo debemos enmarcarlo en las nuevas guerras que se van configurando en el sistema mundo.
Estados Unidos está intensificando las incursiones digitales en la red eléctrica de Rusia, en una estrategia de utilizar agresivamente las ciber herramientas y lo realiza bajo el argumento nunca demostrado del Departamento de Seguridad Nacional y del FBI de que Rusia ha insertado programas maliciosos que podrían sabotear las centrales eléctricas, los oleoductos y gasoductos o los suministros de agua de Estados Unidos en cualquier conflicto futuro con ese país.
Es decir que estamos en un momento de una especie de “guerra fría digital” entre Washington y Moscú, las redes eléctricas y su hackeo parecen convertirse en un nuevo campo de batalla de la política internacional. En el lejano 2009 (lejano por la dinámica de la política mundial) advertíamos con anticipación en nuestro "Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica" que las nuevas guerras del futuro, que ya son hoy, eran dos:
A- Las guerras por los recursos naturales
B- Las Guerras cibernéticas
Ahora nos enteramos que Donald Trump acaba de aprobar ataques cibernéticos contra los sistemas de misiles de Irán mediante el Comando Cibernético de su país, según lo informan varios medios estadounidenses, entre ellos The Washington Post y The New York Times (http://actualidad.rt.com/actualidad/318857-reportar-trump-aprobar-ataque-cibernetico-iran).
Esto nos exige replantearnos desde la geopolítica en América del Sur las tradicionales dimensiones de la misma, de acuerdo a los desafíos de la cuarta revolución industrial en función de generar políticas estratégicas de fortalecimiento ante la vulnerabilidad en la que nos encontramos.
Podemos decir muy rápidamente que la geopolítica trata fundamentalmente del territorio y poder con una comprensión histórica. Y como la Geopolítica trata de la historia, debemos darle una secuencia en el análisis de los dominios geopolíticos de acuerdo a su aparición histórica:
- Tierra: es el espacio terrestre, el lugar primigenio donde la humanidad nace y se desarrolló. Los humanos somos seres terrestres, nacemos y vivimos en la tierra. En los entornos urbanos nacieron las unidades políticas territoriales alrededor de los cultivos y el pasto para el ganado que sostienen la vida humana. En la tierra también se explotan los recursos minerales y energéticos ysus recursos de agua dulce.
- Mar: el desarrollo y expansión de las comunidades humanas convirtió al espacio marítimo en un lugar de tránsito y de explotación pesquera. Pero también mediante flotas mercantes y de guerra se crearon y se expandieron los territorios europeos en todo el mundo desde el siglo XVI al XX, así como en la actualidad sigue sucediendo con el poder de los Estados Unidos.
- Aire: continuando el desarrollo tecnológico llegó la navegación aérea y podemos afirmar que la tecnología aérea es un requisito obligatorio para hacer uso de este dominio. Actualmente es un requisito imprescindible para las Fuerzas Armadas de cualquier Estado y por supuesto para la aviación civil comercial, ya que constituye el medio de transporte más rápido del mundo capaz de realizar vuelos interoceánicos.
- Cosmos: como colofón al desarrollo tecnológico de la navegación aérea a mediados del siglo XX se abrió un nuevo dominio, el espacio ultraterrestre o cosmos. Si el espacio aéreo necesitaba obligatoriamente un importante desarrollo tecnológico, el cosmos representa un escalón superior. A pesar de que a excepción de los astronautas pocos humanos han estado en el cosmos, su gran impacto actual radica en los satélites que orbitan, lo que permite un modelo de comunicación y vigilancia nunca vista en la historia, como lo menciona Enrique Refoyo en su trabajo aún inédito "Cibergeopolitica, el quinto elemento del nuevo mundo". En síntesis, si no se comprende el tablero completo con todas sus condiciones, no se puede llegar a comprender la realidad.
En el sistema mundo del siglo XXI como ya lo sufrió la Argentina, y primeramente Venezuela en América del sur en la primera guerra híbrida de nuestro sub continente, el ciberespacio aparece como la quinta dimensión de la geopolítica, es decir surge como una nueva rama de la geopolítica, la cibergeopolítica.
El ciber espacio es un nuevo mundo donde la tecnología informática necesaria para conectarse a internet es cada vez más barata y accesible. En décadas pasadas el desarrollo tecnológico solo permitía la conexión mediante computadoras, pero el desarrollo actual permite conectarse a internet desde múltiples dispositivos informáticos como ordenadores portátiles, tabletas, telefonías móviles o los últimos electrodomésticos, (el internet de las cosas). La desaparición de las distancias en el ciberespacio crea un desvanecimiento de las fronteras y este nuevo mundo es plenamente humano, puesto que su existencia depende de la tecnología desarrollada por los propios humanos. Si se quita el factor humano o se elimina la tecnología que los sustenta el ciberespacio quedará destruido.
La cibergeopolítica es básicamente la geopolítica que tiene lugar en el ciberespacio donde las condiciones como hemos visto son muy distintas en relación con la geografía real. Aquí nada de lo conocido es igual, ni la distancia ni los tiempos ni la frontera ni la identidad, todo cambia. Si dos países o gobiernos son rivales o enemigos, se verá reflejado en el ciberespacio y se pueden dar choques tan serios en el ciberespacio como en el mundo real.
Nace una nueva forma de dependencia, que es la dependencia cibernética en el caso de que nuestros países no desarrollen un proyecto estratégico de soberanía en el ciberespacio, lo que resulta imposible sin un Proyecto Nacional-Continental.
En la cibergeopolítica se podrá ver con mayor profundidad las posibilidades de acciones de inteligencia y sabotaje, campañas de información y desinformación.
Un ciberataque se define como la intrusión en un sistema o dispositivo para destruirlo o manejarlo, un ataque a los servicios públicos o incluso a la seguridad de un país. Por ejemplo, si en un ciber ataque se ven comprometida la seguridad de la infraestructura crítica se puede ver afectada la red eléctrica, como ocurrió en la Argentina.
Podemos encontrar 5 motivos de un ataque por ahora:
1- Ciberespionaje: robo de información
2- Ciberdelito: beneficio económico
3- Ciberterrorismo: provocación de daños
4- Ciberactivismo: reivindicación social o política
5- Ciberdefensa: superioridad en el ciberespacio.
Debemos señalar que cuanta mayor ciberdependencia exista mayor efecto devastador puede tener un ataque contra un objetivo. En el caso de la Argentina la ausencia de una política de Defensa Nacional por la ausencia mayor de un proyecto nacional vuelve más que preocupante al tema, que en verdad por consenso nacional debe formar parte de la agenda estratégica del país.
En síntesis, en forma didáctica iremos armando un pequeño glosario estratégico para ir internalizando a la cibergeopolítica:
El CIBERESPACIO es un lugar creado a través de la interconexión de sistema de ordenadores mediante internet. Es un espacio global dentro del entorno del Sistema Mundo que consiste en una red interdependiente de infraestructura de información, incluyendo internet, redes de telecomunicaciones, sistemas informáticos, procesadores y controladores.
La CIBERSEGURIDAD es la protección de los activos de la información a través del tratamiento de las amenazas que ponen en riesgo la información. Es un conjunto de herramientas políticas, salvaguarda de seguridad, directrices y métodos de gestión de riesgos, acciones, formación, practicas idóneas, seguros y tecnologías, que pueden utilizarse para proteger los activos de un Estado u organización y los usuarios en el ciberentorno.
La CIBERDEFENSA es el conjunto de capacidades de defensa, explotación y ataque que permiten llevar a cabo operaciones en el ciberespacio con la finalidad de preservar o ganar la libertad de acción en el ciberespacio de interés militar, impedir o dificultar su uso por parte del adversario y contribuir a alcanzar la superioridad.
Las CIBERAMENAZAS son todas aquellas disrupciones o manipulaciones maliciosas que afectan a elementos tecnológicos y abarcan un amplio abanico de acciones. Se caracterizan por su diversidad afectando casi la totalidad de los ámbitos de la Seguridad Nacional, como la Defensa Nacional, la Seguridad Económica o la Protección de las Infraestructuras Críticas y no distinguen fronteras.
La CIBERCRIMINALIDAD es un conjunto de actividades ilícitas cometidas en el ciberespacio que tiene por objeto los elementos y sistemas informáticos u otros bienes jurídicos, siempre que en su planificación, desarrollo o ejecución resulte determinante la utilización de herramientas tecnológicas.
El CIBERESPIONAJE es un método relativamente económico, rápido y con menos riesgos que el espionaje tradicional dada la dificultad de la atribución de la autoría.
Las tendencias que advertimos en la política mundial en los próximos años son:
- Aumentarán los ciberataques patrocinados por Estados
- Aumentará la cibercriminalidad
- El objetivo estratégico es dominar la nube
- Habrá ciberataques dirigidos a la infraestructura de un Estado u organización.
Por todo lo expuesto, consideramos que en Nuestra America, retomando la geopolítica siempre vigente del continentalismo, ya no se puede prescindir de incorporar a la cibergeopolítica como la dimensión tal vez más estratégica de la geopolítica. Lo ocurrido con la interrupción eléctrica en la Argentina y a nivel global con actores de poder mundial nos indican ese camino.
lunes, 17 de junio de 2019
¿GUERRA CONTRA EL NARCOTRAFICO O NARCOGUERRA?
AMLO Presidente: Narcotráfico, Guerra, Seguridad y
Guardia Nacional (III)
Arsinoé Orihuela Ochoa
¿México está en guerra? Llama
la atención que muchos connacionales, cuando son interpelados con esta
pregunta, acostumbren responder que “no”. Esto significa admitir que el baño de
sangre en nuestro país, las desapariciones forzadas (cerca de 40 mil) y las
fosas clandestinas (alrededor de mil 300 documentadas) son apenas un conjunto
de indicadores inconexos que configuran un mero problema de inseguridad. Y acaso
allí radica la singularidad de México: se trata de una sociedad que aspira a
resolver sus conflictos internos sin reconocer la raíz de sus conflictos
internos. Lo que es peor aún, no pocos analistas arguyen que en México no hay
guerra, bajo el insulso argumento de que no existen dos bandos reconocibles o
identificables en disputa, y que ni siquiera está claro qué pudieran disputar. Bien.
El problema en nuestro país es tan grave que la impotencia para explicar la
realidad es el eje en torno al cual hilvanamos el diagnóstico de nuestra
realidad. Tras haber expuesto los rasgos distintivos del narcotráfico, y a fin
de anclar hondamente en el análisis que atañe al Plan Nacional de Paz y
Seguridad y la Guardia Nacional del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en
esta tercera entrega perfilo una aproximación sin ambages al tema de la guerra
en México y expongo algunas pautas para abordar esta inexorable realidad
nacional. Para efectos ilustrativos, dispuse desagregar en tres partes el
análisis: uno, la caracterización de la guerra –qué tipo de escenario bélico transita
el país–; dos, los efectos de la guerra –cómo impactó la declaratoria de guerra
en las estructuras del narcotráfico, que es el presunto enemigo–; y tres, los
actores o señores de la guerra –qué bandos guerrean entre sí–. (Glosa marginal:
no puedo dejar de destacar la invaluable aportación del Dr. Norberto Emmerich a
las consideraciones aquí vertidas).
La narcoguerra. En diciembre de 2006, apenas unos días después de la
toma de protesta oficial, el presidente Felipe Calderón Hinojosa decretó
una guerra contra el narcotráfico. Los aspectos electorales, jurídicos e
institucionales de este episodio han sido exhaustivamente examinados por
académicos, comentócratas y periodistas. Y ciertamente, tales variables de
análisis siguen siendo más o menos intrascendentes para la comprensión del acontecimiento.
Lo políticamente relevante de la declaratoria de guerra contra el narcotráfico
es la guerra en sí. Es importante aclarar que la administración de Calderón
inauguró una época en la política nacional: a saber, la oligocracia bélica; es
decir, oligarquías competitivas que disputan los recursos de poder por medio de
la guerra, bajo un disfraz de normalidad democrática. El narcotráfico no es tan
sólo una excusa para justificar un teatro de guerra: es la unidad política alrededor
de la cual se organizan las oligarquías competitivas para disputar tales
recursos de poder: instituciones, poblaciones, territorios, dineros etc. Por
oposición a lo que aduce unívocamente la bibliografía sobre el tema, el
narcotráfico no coopta, captura o corrompe al Estado, sino que es al revés: el
Estado coopta al narcotráfico para corromperse. Corrompe con ello el llamado
“pacto social”, neutraliza la contestación y altera las reglas de la política
apoyado en el estribillo del “enemigo-común-narcotráfico”.
La guerra contra el
narcotráfico no es una guerra contra el narcotráfico: es una disputa bélica
entre las élites nacionales, en vinculación con los cárteles del narcotráfico, por
el control de los recursos de poder y en contra del derecho a la vida y el
patrimonio de la población. Por tal motivo, es más exacto llamarla narcoguerra.
Desde el punto de vista de
las víctimas, la narcoguerra es una violencia de Estado: es decir, la incidencia
sistemática de crímenes tales como la desaparición forzada, las ejecuciones
sumarias extrajudiciales, la tortura a gran escala, el silenciamiento de opositores
políticos, el exterminio de periodistas etc.
El anuncio del fin de la “guerra
contra el narcotráfico” del Presidente AMLO, es un anuncio acerca del fin de la
guerra como mecanismo de disputa del poder. Esta declaración oficial es
significativa, no sólo por la intención que encierra de desactivar la violencia
en el país, sino también porque le arranca al narcotráfico uno de sus principios
nutricios: la guerra. “No obligues a tu enemigo a que luche por su vida”,
sugirió Sun Tzu.
La politización-militarización
del narcotráfico. Dentro de
las unidades que disputan militarmente los recursos de poder, el eslabón más
débil es el capo. Esto explica que la estrategia de seguridad de los gobiernos
conservadores contemplara resueltamente la persecución de los capi di tutti
capi. Los jefes de los cárteles han sido empujados a desempeñar el rol de
CEO’s (gerentes ejecutivos) removibles o desechables. Las insubordinaciones o
desafíos al Estado que algunos capos han protagonizado responden fundamentalmente
a esta “vulnerabilidad” a la que fueron condenados en el organigrama de las
estructuras de poder, y no a la presunta disposición “higiénica” del Estado de
barrer con ellos. De hecho, la guerra fue un aliciente o revulsivo para los
narcos: los involucró decididamente en la política nacional y propició la
militarización de sus estructuras y rutinas. Tanto un efecto como el otro
contribuyeron a multiplicar el poder y la presencia del narcotráfico en la vida
pública de México. La guerra convirtió a los cárteles en controladores de
territorios y poblaciones.
La cartelización
de la política. Difiero
con los analistas que sostienen que los cárteles no existen, o bien que éstos
representan apenas un eslabón más en la cadena de poder estatal y/o
delincuencial. Asistimos al fenómeno exactamente opuesto: la cartelización de
la política y del crimen.
Respecto al crimen, cabe
hacer notar que el narcotráfico es una modalidad de delincuencia de tipo comando:
es decir, consigue reunir en su órbita a las Pymes del crimen común y a todos
los otros ilegalismos diseminados. En cualquier centro urbano del país, los
comerciantes de piratería, los deshuesaderos irregulares, las bandas de robo de
vehículos, los asaltantes etc., pagan una cuota por concepto de “operatividad”
al jefe narco de la plaza. El narcotráfico regula la totalidad de las
actividades delictivas de una entidad.
En la política, el
narcotráfico es un actor estratégico que controla recursos políticos tales como
las instituciones de seguridad e impartición de justicia, algunas fracciones
delejército nacional, el presupuesto público, ciertos factores de producción
económica,el aprovisionamiento de armamento proveniente del extranjero (e.g. la
operación “Rápido y Furioso”), la información asociada a los medios de
comunicación, los cargos públicos asociados al gobierno, etc. En suma, el
conjunto de recursos que dispone cualquier Estado para reforzar la capacidad de
gobernabilidad. El cártel es un administrador de los intereses heterogéneos que
se alojan en esta ensalada.
Tras el desmoronamiento del
partido único-hegemónico y de sus ritos y fórmulas (e.g. el “dedazo” fallido de
Luis Donaldo Colosio), la política autoritaria mutó hacia nuevas-viejas formas
de organización. Acaso la criatura más conspicua de esa innoble metamorfosis es
el cártel-camarilla.
La guerra aceleró el
tránsito concluyente de la camarilla –la otrora unidad básica de las redes
políticas nacionales– al cártel. A ello se debe que la política de nuestro país
se rija por las dinámicas del narcotráfico y que los cárteles del narcotráfico
emulen el comportamiento del Estado nacional.
La guerra en México es una guerra
entre los dueños de México.
Sin duda
que un primer paso para la desactivación de la guerra,consistía en desterrar de
las estructuras gubernativas a los señores de la guerra (i.e. los
conservadores) y a sus barones aliados.
Si conquistamos tal primer
objetivo aún está por verse.
lunes, 10 de junio de 2019
LA INTELIGENCIA Y LA GEOPOLITICA SON COMPLEMENTARIAS
Inteligencia geopolítica
Sin desconocer que no existe una Geopolítica en general sino
Geopolítica en particular, que se hallan en directa relación con la
particularidad y singularidad de cada Estado, podemos afirmar que la acepción
de la Geopolítica, como disciplina que vincula la influencia de los factores
geográficos en la decisión política de los Estados, se vuelve hoy, acotada.
La Geopolítica es el pensamiento histórico en la dinámica de los Espacios,
que nunca son neutros, y en la actualidad con la aceleración del proceso de
mundialización, la globalidad ya no solo se limita al espacio exclusivamente de
la tierra, sino afecta en el sistema mundo, al propio espacio exterior del
planeta, sin obviar el espacio virtual generado por Internet.
En verdad, la Geopolítica implica un más allá del territorio únicamente,
sino que sirve en la medida que proyecte a un Estado, en el desarrollo de la
Región en la dinámica de la Mundialización, factor estructural del actual
Sistema Mundo.
No se puede desvincular o desligar el desarrollo de un Estado del contexto
regional, de los escenarios y tendencias del "orden mundial", es
decir del triple interescenario nacional, regional y mundial.
Un pensamiento geopolítico se refleja en la planificación al mediano y
largo plazo de los intereses de un Estado y su desarrollo integral. Geopolítica
y desarrollo, son caras de una misma moneda. Y esto implica, que se trata de un
nivel más hondo que la unidimensionalidad militarista, que muchas veces se
asocia equivocadamente con la Geopolítica.
Desde este enfoque, la Conducción Política necesita como principal fuente
de Materia Prima, a un Sistema de Inteligencia Nacional, como campo de
análisis.
Toda Geopolítica de Estado posee entre sus fines : la inviolabilidad de su
Territorio, la protección de la Vida y el Bienestar de la Población, la
Preservación de la Cultura e Identidad, asi como garantizar su Soberanía. En el
fondo, se trata de asegurar la Seguridad del Estado.
Una vez definida la Necesidad-que varía según cada Estado, por eso, existen
geopolíticas en particular y no una "Ciencia Geopolítica" en general,
surgen de ella los Intereses.
Pueden ser Intereses compartidos en Alianzas Regionales -UNASUR- y su
Consejo Sudamericano de Defensa o compartidos en una Agenda más global -tráfico
de personas, drogas, lavado de dinero o medio ambiente-.
Una buena Inteligencia debe apoyar a una sólida Geopolítica.
La Inteligencia contribuye a los fines geopolíticos en:
·
Determinación de Intereses
·
Concreción de Riesgos y Amenazas
·
Análisis de Escenarios
·
Monitoreo de las Tendencias globales
La Inteligencia Geopolítica es el ejercicio de interpretar hechos y
circunstancias de la cooperación o rivalidades de actores y su inserción en las
relaciones de Poder Global.
La Inteligencia Geopolítica es de matriz interdisciplinaria y
multidisciplinaria, nada más erróneo que suponer que ésta debe ser capitalizada
por los sectores Militares o de los tradicionales Servicios.
La Geopolítica ejerce una dirección precisa sobre la Inteligencia, pero una
vez clarificado este punto, ella no debe interferir en el terreno de la
Inteligencia. La Geopolítica se ocupa del mediano y largo plazo, desde una
aproximación Geoestratégica, la Inteligencia, por el otro lado, del corto plazo,
en la evolución de los datos, hechos y situaciones .Su valor se halla, en su
capacidad de prospectiva.
Si la Geopolítica no direcciona a la Inteligencia, ésta se pierde en un
camino sin rumbo y para fines no del todo claros. La Geopolítica direcciona a la
Inteligencia. Una capacidad clave de la Inteligencia, pasa por la rapidez en
procesar la Información.
Ahora bien, si la Conducción Política de un Estado carece de una
Geopolítica, la Inteligencia puede servir para fines oscuros. La inteligencia
como Servicio del Estado debe estar despolitizado en todo sentido y si su
politización reside en alinearse con la Geopolítica del Estado.
La Geopolítica y la Inteligencia son complementarias. La Geopolítica
precisa de la Inteligencia en todas sus fases del proceso analítico. Pero la
Inteligencia siempre debe estar subordinada a la Geopolítica.
sábado, 8 de junio de 2019
NARCOTRAFICO ES POLITICA Y ESTADO, NO DROGAS
AMLO
Presidente: Narcotráfico, Guerra, Seguridad y Guardia Nacional (II)
¿Qué es narcotráfico? El vox populi a menudo responde
a botepronto: tráfico de drogas. Algunos científicos sociales acostumbran decir
que tal definición es empíricamente cierta pero científicamente falsa. Yo
argüiría que es redondamente falsa. Ni siquiera un observador amateur podría
ignorar que el narcotráfico en México tiene tantas aristas, dimensiones y
esferas de influencia que incluso es difícil distinguirlo de un gobierno, un
ejército o una empresa. En este sentido, tal tentativa de definición es apenas
la descripción de una de las múltiples funciones que engloba
"narcotráfico".
El narcotráfico cobra impuestos o derecho de piso,
efectúa tareas de contrainsurgencia o represión, ensaya estrategias de
comunicación con el público, entrena o recluta comandos militares de élite,
conquista territorios por la fuerza, delimita fronteras militarmente, genera fuentes
de empleo, invierte en obras públicas tales como carreteras, escuelas e
iglesias, desarrolla proyectos turísticos e infraestructurales, diversifica el
mercado legal e ilegal, agrupa en su órbita a las Pymes del crimen común,
regula relaciones sociales en las comunidades, coopta poblaciones jóvenes,
pobres y desocupadas, desempeña funciones de arbitraje en la resolución de
conflictos en los barrios, define contenidos editoriales de la prensa, blanquea
o lava sumas ingentes de dinero, teje alianzas con la clase gobernante,
financia campañas políticas etc. Y, por último, trafica droga.
La opinión comúnmente compartida es que "los
políticos corruptos imitan a la mafia". Pero ¿acaso el ejemplo mexicano no
sugiere que el orden de los factores es a la inversa, y que los
narcotraficantes emulan el comportamiento político del Estado y sus
representantes?
Efectivamente, el inventario de rutinas arriba
citadas, y de las cuales hemos sido testigos todos los mexicanos,
particularmente en los últimos 12 años, perfilan o constituyen comportamientos
típicamente políticos. Esto significa que el narcotráfico no es únicamente
drogas y economía ilegal, sino también, y acaso señaladamente, política y
Estado.
Diversas organizaciones civiles en México coinciden en
señalar que es realmente difícil establecer los contornos de la delincuencia y
el Estado; o, en su defecto, que tal separación demanda rigor quirúrgico. Y
aciertan. La razón es que el narcotráfico es una problemática que implica,
desde sus orígenes, fuertes conexiones con el aparato estatal y sus
instituciones. Tal conexión alcanzó en México un grado de desarrollo y
evolución posiblemente inédito en el mundo. Cómo llegamos a esta encrucijada,
es quizá la pregunta que deberíamos formular y responder los mexicanos. Pero
ese objetivo rebasa las dimensiones y aspiraciones de este breve ejercicio de
reflexión.
Ahora bien, lo políticamente sustantivo de este
análisis es identificar cómo la naturaleza política del narcotráfico se
desdobla e impacta en las estructuras del Estado, porque sólo así estaremos
facultados para valorar las acciones de gobierno y enarbolar propuestas sobre
la materia. La caracterización del narcotráfico que pretendo hacer en este
análisis aspira a exhibir el carácter político de ese actor –a menudo ignorado
por las corrientes de opinión dominantes–, y cómo tal carácter, en los hechos,
reviste fines estatalistas. Para tal efecto, es necesario puntualizar
quéentendemos por "comportamiento político" e "indicador de
estatalidad". Y acudo a una ilustración básica, no sin ignorar el riesgo
que involucra aislar objetos en el caso de un análisis que versa sobre
fenómenos sociales: la lógica de costo-beneficio o maximización de ganancia es
una consideración económica, y por consiguiente un indicador de mercado; la
conquista militar de un territorio y el control de esa territorialidad mediante
la delimitación de fronteras es un comportamiento político, y por consiguiente
un indicador de Estado. Si bien es cierto que el narcotráfico engloba las dos
dimensiones antes referidas, el propósito de esta reflexión es distinguir y
caracterizar la segunda de ellas: la política y estatalista.
Está casi universalmente aceptado que un Estado
nacional tiene por lo menos cuatro atributos: a saber, territorio, coerción,
monopolio y legitimidad. La hipótesis que planteo es que el narcotráfico
aglutina en su órbita tales ámbitos funcionales del aparato estatal en
vinculación con las instituciones formales del Estado. Esto significa que, para
arrancar al narcotráfico de las estructuras gubernativas, es necesario arrancar
un "pedazo" de Estado, y más específicamente, un pedazo del Estado
conservador. Alguien, en algún lugar escribió, que el error de AMLO, en
relación con el presupuesto, había sido que, allí donde tenía que cortar con
bisturí, el gobierno de la 4T pasó el machete. Considero que esta accidentada
metodología de recortar presupuestos podría extrapolarse –acá sí legítimamente–
al ámbito de la delincuencia organizada: decomisar resueltamente al actor narco
los ámbitos funcionales del aparato estatal que, en coadyuvancia con el régimen
conservador, regenteó durante tantos años.
Por ahora, interésanos identificar esos ámbitos
funcionales en los que el narcotráfico emula comportamientos políticos, acaso
como parte del Estado organizado.
Monopolio. El narcotráfico es monopólico. Existen
casos en los que un territorio o plaza es "habitado" por dos
cárteles; por ejemplo, Veracruz (Los Zetas; Cártel de Jalisco Nueva
Generación). Pero esa cohabitación es hostil. Cuando el CJNG penetró en la entidad
veracruzana, los reporteros de la región advirtieron: "vinieron por todas
las canicas". Esto significa que el narcotráfico es inherentemente
monopólico y que la coexistencia de dos o más cárteles es apenas un estadio
inferior en el proceso de dominio hegemónico de uno sobre los otros. Los
episodios de violencia desbordada que hemos observado en las diferentes
geografías de México responden a las guerras predatorias que libran los
cárteles del narcotráfico –prohijados por el blindaje institucional del poder
político local– con el objetivo de conquistar exitosa, efectiva y
monopólicamente un territorio, e instalar un centro de poder único sobre alguna
demarcación territorial que, no casualmente, corresponde con las unidades
administrativas del país (estados o municipios). La gente acostumbra llamar a
este proceso "disputa por la plaza".
Territorialidad. El narcotráfico es territorial. Tras
la conquista del territorio por la guerra, y el sometimiento del adversario, el
cártel vencedor coopta o aniquila los remanentes del cártel rival.
Posteriormente, establece un rígido control de la "plaza" a través de
los agentes que más proximidad tienen con el territorio: policías, agentes de
tránsito, elementos de las fuerzas armadas, taxistas. El cártel del
narcotráfico engrosa este destacamento de ocupación con Halcones –jóvenes
vigilantes que viajan en motonetas–, Estacas o sicarios –que por lo general son
expolicías o exmilitares que ejecutan operativos de carácter militar– y
escuadrones de muerte. En algunos estados como Veracruz, Guerrero o Tamaulipas
es común encontrar retenes irregularescustodiados por personal del cártel
fuertemente armados: delimitan el área de influencia –las fronteras– sobre las
que ejerce soberanía la organización. Dentro de ese territorio, no se admiten
adherencias o simpatías por otro grupo criminal. Cabe hacer notar que el
objetivo central del narcotráfico es el control de territorios, ya que tal
ejercicio de poder territorial es mucho más rentable que el tráfico de droga:
permite dictar las leyes que rigen en un lugar.
Coerción: El narcotráfico es coercitivo. Es la violencia
que dota de estabilidad a la victoria tras la guerra. Coerción es lealtad por
la fuerza. Y esta violencia sostenida se expresa especialmente en modalidad de
extorsión. Está documentado que en los 32 estados de la república el
narcotráfico cobra una cuota o "impuesto" a los pequeños y medianos
comercios, y el "derecho de piso" a los negocios clandestinos,
informales o de giros negros. El incumplimiento del pago se traduce en cierre
del emprendimiento o la muerte del dueño o algún empleado. Al igual que el
juego extorsivo que caracterizó al Estado en sus orígenes, el narcotráfico
ofrece protección o seguridad a cambio de una tributación. Lo mismo ocurre con
los periodistas: el cártel que gobierna la plaza riega dineros entre la prensa
local a cambio de lealtad. La deslealtad es castigada letalmente. En no pocos
casos, ni siquiera compra las voluntades editoriales: tan sólo endosa la
amenaza de muerte a aquellos periodistas que no se apeguen a su política de
información. La extorsión también comparece en los dominios políticos. Cuando
un aspirante a cargo de elección popular visita una comunidad, el narcotráfico
acostumbra secuestrar las unidades vehiculares en las que se transporta el
candidato y su círculo de trabajo, incluidos reporteros y personal de prensa.
Se trata de un secuestro exprés que consiste en concertar ex profeso una
entrevista entre el jefe narco de la "plaza" y el candidato en
cuestión, con el propósito de acordar a priori la "agenda de
cooperación" entre el futuro funcionario y la organización criminal. Esto
ocurre rutinariamente en varios estados del país. Y los desencuentros se pagan
con sangre. Tan sólo recuérdese el proceso electoral de 2018, que dejó un saldo
de 523 políticos y funcionarios asesinados, de los cuales 48 eran candidatos a
puestos de elección popular (https://bit.ly/2zoA0sY).
Legitimidad. El narcotráfico busca legitimidad. Como
cualquier otro centro de poder y autoridad, el narco combina los recursos de la
coacción y el consenso. Si bien los cárteles del narcotráfico en México han
desarrollado sus propios medios de comunicación, lo cierto es que, en algunos
estados como Veracruz, estas organizaciones han acudido a la prensa establecida
para controlar la información que circula, y con ello conquistar simpatías
entre el público a través de estrategias de comunicación que combinan la
divulgación de éxitos programáticos (e.g. seguridad) y la censura de hechos o
acciones socialmente inconfesables. También, innovan en materia de recursos
comunicacionales; por ejemplo, las narcomantas. Reproduzco el pronunciamiento,
a mi juicio emblemático, de aquella manta que dejó el CJNG al lado de los 35
cadáveres que, en 2011, arrojó en una avenida neurálgica de Boca del Río, y que
da cuenta fielmente de ese interés de ganar legitimidad, y que es un atributo
político que distingue a los cárteles: "No más extorsiones, no más muertes
de ¡gente inocente! (sic) […] zetas del estado de Veracruz aún faltan más
ministerios públicos […] Esto les pasará o como los que hemos matado a balazos
(sic). Al pueblo veracruzano no se dejen extorsionar, no paguen más cuotas. Si
lo hacen es porque quieren. Esta gente es lo único que
saben hacer […] Esto les va pasar a todos los zetamierdas (sic) que sigan en
Veracruz la plaza ya tiene nuevo dueño".
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