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sábado, 23 de marzo de 2019

IRAN RESISTE.

Opinión: "El bloqueo no llevará a la ruina a Irán por su fortaleza cultural e industrial"
Miguel Angel Barrios
https://mundo.sputniknews.com/radio_gps_internacional/201903201086191812-iran-resiste-bloqueo-de-eeuu/

Audio:

Se produce una interrupción de un flujo comercial muy importante que tiene Irán principalmente con los países de la Unión Europea, a tal punto que éstos se han reunido con el canciller iraní para ver cómo seguir cumplimentando el tratado independientemente del boicot de EE.UU. que se ha retirado unilateralmente", señaló Barrios.
"Irán durante muchísimos años vivió con el bloqueo, que no es algo nuevo. En este momento hay una reorientación en el comercio con China y con Rusia. Irán tiene un importante desarrollo industrial a partir de la nacionalización del petróleo que llevó a un gran desarrollo tecnológico en el campo de la biotecnología, la farmacéutica, la nanotecnología e inclusive como potencia cibernética", añadió.
Irán registra un mecanismo de pago para evadir sanciones con sus socios europeos
"La crisis que afecta a Irán con respecto al retiro de EEUU y el bloqueo no llevarán a la ruina a Irán sino que es un país pivote en Medio Oriente", consideró Barrios. "El Daesh era un engendro terrorista que iba contra Irán que era el objetivo. La batalla decisiva se llevó a cabo en Siria donde participaron las tropas y el pueblo sirio, la Guardia de la Revolución iraní, Hizbulá del Líbano, el poder aéreo ruso y la diplomacia papal multipolar del Vaticano", subrayó el analista. "Hay una política de amistad y cooperación pero eso no significa que Irán sea un satélite subordinado a China y a Rusia, teniendo en cuenta la enemistad que hay entre Irán y Arabia Saudí", agregó.
"La derrota en Siria de los EE.UU. está íntimamente ligada al nacimiento del nuevo orden multipolar. Por eso Irán ve con mucha expectativa la diplomacia vaticana del Papa Francisco", dijo Barrios en entrevista con Sputnik y radio M24.

miércoles, 14 de enero de 2015

INFANCIA EN UN JARDÍN LLAMADO GAZA


Antes, cuando la guerra no había empezado, cuando no te había besado todavía, cuando jugaba con palos y piedras, cuando corría sin calcular y reía sin mirar al costado, cuando estaba todo por hacer, todo por decir, todo por vivir, cuando no sabía de derrotas, cuando aún no me habían enseñado a llorar, cuando las bombas no despertaban mis sueños. Antes, cuando era feliz. 

jueves, 3 de julio de 2014

UN CHIÍSMO ANTI IRANÍ APARECE EN IRAK

Surge en Irak un grupo radical chií escindido
http://www.stratfor.com/geopolitical-diary/radical-shiite-splinter-group-arises-iraq # axzz36Pa2oX6T
02 de julio 2014

Bagdad respondió a violentos enfrentamientos entre militantes armados y fuerzas armadas iraquíes en la provincia chiíta de Karbala. Los combates, que se produjeron cerca de la ciudad santa de Kerbala, requirieron eventualmente la respuesta del gobierno central con ataques de helicópteros y fuerzas adicionales. Esta respuesta a la actividad militante se ha vuelto casi un lugar común para el gobierno central del asediado primer ministro Nouri al-Maliki desde que los militantes sunitas encabezados por el Estado Islámico invadieron la norteña ciudad iraquí de Mosul. Los choques del 2 de julio pausan los enfrentamientos de las últimas semanas, que fueron entre las fuerzas progubernamentales y partidarios de la milicia del renegado clérigo chií radical Mahmoud al-Hasani al-Sarkhi.
Al-Sarkhi no es un problema nuevo para el liderazgo chiíta de Irak. Ha rechazado el liderazgo religioso y espiritual tradicional de la comunidad chiíta iraquí (y en todo el mundo) con sede en Najaf, dirigido por el gran ayatolá Ali al-Sistani. Los seguidores de Al-Sarkhi (que según él son entre 25.000 y 30.000) también se han enfrentado con las fuerzas estadounidenses, los líderes políticos y religiosos de Irán y el gobierno central en Bagdad. El grupo de Al-Sarkhi representa una combinación de creencias chiítas iraquíes e iraníes, que en última instancia rechazan la autoridad de las comunidades religiosas, tanto en Nayaf como en el centro iraní de estudio chiíta de Qom.
Los seguidores de Al-Sarkhi quieren un gobierno teocrático chiíta en Irak, que se atribuye el principio de "Velayat-e faqih", o gobierno de los clérigos, de forma similar al sistema en Irán. Este principio sigue siendo muy disputado por los teólogos chiítas fuera de Irán, pero sobre todo por al-Sistani. A pesar de creer en los principios del sistema iraní de gobierno, al-Sarkhi también recoge los claros puntos de vista nacionalistas árabes, que rechazan completamente lo que él y sus seguidores describen como una indebida influencia iraní sobre un Estado iraquí inherentemente árabe. De este modo, representa una forma más extrema de oposición a al-Maliki que otros más conocidos competidores chiítas iraquíes, como los clérigos Ammar al-Hakim y Muqtada al-Sadr.
Las divisiones dentro de la comunidad chiíta de Irak han plagado el sistema político en Bagdad desde la caída de Saddam Hussein. Estas divisiones también están animadas y mantenidas activamente por Irán, cuyo deseo de ver un gobierno chií en Bagdad sólo es comparable con su imperativo geopolítico de evitar que un poder demasiado fuerte -no importa su afiliación sectaria- eche raíces en Mesopotamia. El conflicto actual de Al-Sarkhi con Bagdad y Najaf, se centra en su oposición al llamado de al-Sistani a las poderosas milicias chiítas del sur de Irak a levantarse y ayudar al gobierno central en su ofensiva contra los grupos sunitas que operan en grandes franjas de territorio al oeste y al norte de Bagdad.
La respuesta del gobierno central a las protestas y bloqueos de carreteras de al-Sarkhi en Karbala ha sido, por necesidad, rápida e inequívoca. Karbala es un importante lugar de peregrinación, pero también marca la frontera entre las tribus sunitas de Irak y el núcleo chiíta del sur, donde se encuentran la mayor parte de las reservas de petróleo de Irak.
Más que poner en riesgo la producción de energía, al-Sarkhi apunta a ser uno de los desafíos más grandes que enfrenta Bagdad en el futuro. El gobierno de Al-Maliki y sus patrocinadores iraníes han permitido persistir la oposición dentro del sistema chiíta iraquí bajo una gestión cuidadosa, pero se han esforzado en asegurar que algunos fundamentos permanezcan en su lugar: una ideología nacionalista chiita, no exclusivamente árabe, (un sello particular del llamado de Muqtada al-Sadr a los votantes), fuertes vínculos financieros o religiosos con Irán y una posición en gran medida unificada contra las minorías árabes sunitas y kurdas de Irak. El movimiento de Al-Sarkhi está en gran medida fuera de estos parámetros. La mayor preocupación de Bagdad y Teherán es la capacidad que tengan los puntos de vista pro-árabes, anti-iraníes y anti-Sistani de al-Sarkhi para encontrar una causa común con las fuerzas minoritarias en Irak que actualmente están lidiando contra Bagdad en busca de una mayor autoridad.
Estas divisiones intracomunitarias también han sido uno de los instrumentos clave de al-Maliki -y por extensión de Irán y Bagdad- en la gestión de la oposición de las tribus árabes sunitas y kurdas iraquíes. Tanto Bagdad como Irán han demostrado que van a actuar rápidamente para evitar que estas divisiones chiitas internas beneficien también a sus oponentes.

Las fuerzas de Al-Sarkhi -el llamado Ejército Husayn- en gran parte han sido expulsadas de Karbala, y el clérigo y sus fuerzas han vuelto a reunirse en su bastión en Nasiriya, en la provincia meridional iraquí de Dhi Qar. El riesgo de una mayor dependencia de Bagdad del apoyo de la milicia chií del sur en su lucha contra el Estado islámico ha traído consigo mayores riesgos políticos, incluidos los opositores tradicionales de al-Maliki -al-Hakim y al-Sadr- que exigen una mayor cuota de poder. Pero, como lo demuestran las acciones de al-Sarkhi, las mayores amenazas para Bagdad desde el sur podrían venir por fuera de los poderes cuidadosamente manejados por Irán, lo que representa una amenaza no sólo para Irak, sino también para Irán.

¿ESTADOS UNIDOS RE-INTERVENDRÁ EN IRAK?

El Estado Islámico intenta protegerse de la intervención de Estados Unidos en Irak
02 de julio de 2014 
http://www.stratfor.com/analysis/islamic-state-tries-ward-us-intervention-iraq#axzz36Pa2oX6T 

Resumen
El Estado Islámico ha crecido y prosperado debido a la generosidad de los jeques sunitas y a la ausencia de presión de Estados Unidos sobre el grupo. A medida que Estados Unidos comenzó a ofrecer apoyo medido al gobierno iraquí, el grupo anteriormente conocido como el Estado Islámico en Irak y el Levante puso en marcha una campaña de propaganda que amenazaba a Estados Unidos con la violencia en el caso de intervenir. Si bien la capacidad del grupo para respaldar su amenaza es limitada, un ataque terrorista en territorio de Estados Unidos por el grupo o por un simpatizante de base podría hacer caer toda la ira de los Estados Unidos hacia los militantes, haciendo añicos cualquier delgada esperanza de restablecer el califato.

Análisis
Anticipándose a una implicancia profunda de Estados Unidos en Irak, el Estado Islámico y sus partidarios lanzaron una importante campaña en los medios sociales la semana pasada amenazando a Estados Unidos con ataques terroristas si intervenía en la crisis actual. Por cierto, la campaña de Twitter utiliza el torpe hashtag # CalamityWillBefallUS, un texto que, si uno no entiende que la "US" en el hashtag se refiere a Estados Unidos, hace parecer como si el grupo estuviera profetizando su propia destrucción. En lugar de analizar el uso que hace el Estado Islámico de los medios sociales -un tema que ya está bien cubierto por JM Berger y otros- estamos interesados en lo que la amenaza dice acerca de la susceptibilidad del grupo a la intervención extranjera y en la viabilidad de su amenaza.
Gran parte de la atención se ha centrado en la audaz afirmación del grupo de fundar un nuevo califato y la aparente impunidad con la que actúa en las áreas sunitas de Irak. Pero la intensidad del esfuerzo de relaciones públicas contra Estados Unidos de la organización demuestra cuánto teme la intervención de Estados Unidos.


Las respuestas anteriores de Estados Unidos a los insurgentes
Hasta la fecha, la respuesta de Estados Unidos a la ofensiva del Estado Islámico en Irak ha sido modesta. Estados Unidos estableció un centro de operaciones conjuntas en Bagdad el 25 de junio para coordinar los esfuerzos de recopilación de información. A continuación, entregó 75 misiles Hellfire para reforzar la ofensiva del ejército iraquí para recuperar Tikrit. Más recientemente, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó el envío el 30 de junio de 200 soldados más, además de unos 300 ya desplegados, a Irak para reforzar la Embajada de EE.UU. y para proporcionar seguridad adicional en el aeropuerto de Bagdad. Las deliberaciones sobre la posibilidad de llevar a cabo ataques aéreos -y la escala y el alcance de este tipo de operaciones- están en curso.
Aunque no ha habido una respuesta significativa, no es de extrañar que el Estado islámico tenga miedo de una nueva intervención de Estados Unidos en Irak. La historia reciente ha demostrado lo fuerte que los militares de Estados Unidos pueden combatir en una campaña contra una organización militante -o un gobierno para el caso- incluso aunque tengan una pequeña presencia en el terreno.
En 2003, el poder aéreo de Estados Unidos destrozó al ejército iraquí antes de la invasión terrestre a Irak. El Estado Islámico también recordará el ataque aéreo de junio de 2006 cuando Estados Unidos mató a Abu Musab al-Zarqawi, el fundador de su organización matriz, y el ataque aéreo de abril de 2010 que mató a Abu Omar al-Baghdadi, primer líder iraquí del grupo, y a su adjunto Abu Ayyub al-Masri.
El Estado Islámico también puede haber tomado nota de la superioridad militar de Estados Unidos en su exterior cercano. En 2001, el poder aéreo de EE.UU., junto con muy poco personal de la CIA y de operaciones especiales en el terreno, fue capaz de trabajar junto con la Alianza del Norte para eliminar a los talibanes del poder en Afganistán. En 2011, aviones de la OTAN, con participación sustancial de Estados Unidos, fueron capaces de cambiar totalmente el rumbo en la guerra civil en Libia. Ellos rescataron a las fuerzas rebeldes libias de la destrucción a manos de los militares libios y abrumaron la capacidad de Muhammar Gadafi de resistir la embestida de los rebeldes.
El poder aéreo no es la única cosa que Estados Unidos puede poner sobre la mesa. Los militares de Estados Unidos también tienen amplias capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento que ayudarían a un mejor conocimiento de la situación de los iraquíes y la comprensión del espacio de batalla. Por otra parte, una mayor participación directa de Estados Unidos es posible que presione a la administración del primer ministro iraquí Nouri al-Maliki, para dar cabida a la minoría sunita de Irak. La intransigencia de Al-Maliki ha alienado y enfurecido a los jeques tribales sunitas, que, o bien han ayudado o han ignorado las operaciones del Estado Islámico en sus áreas. Existía un patrón similar cuando los precursores del Estado Islámico estaban operando en las áreas sunitas de Irak después de la invasión de Estados Unidos y el derrocamiento de Saddam Hussein.

El uso de jeques tribales contra el Estado Islámico
Los jeques tribales utilizan básicamente a los yihadistas como una herramienta, y cuando Estados Unidos les hizo concesiones -y esencialmente los compró- rápidamente se volvieron contra los yihadistas, que fueron casi destruidos. En una evaluación de diciembre de 2013, señalamos que los jeques sunitas no destruyeron totalmente el Estado Islámico en Irak porque pensaron que podrían usar al grupo como una herramienta. Esta dinámica ha desempeñado un papel importante en la actual insurgencia. Muchos jeques sunitas estaban descontentos con el tratamiento de al-Maliki hacia ellos, lo que los llevó a permitir que los yihadistas crecieran con el fin de elevar su posición estratégica contra Bagdad.
A medida que Estados Unidos se va haciendo más re-contratado en Irak, probablemente renueve sus lazos con los jeques sunitas y coloque una fuerte presión sobre sus mecenas saudíes. Ya existe un descontento con las políticas draconianas del Estado islámico entre la población suní más moderada, y el dinero americano puede inclinar fácilmente el equilibrio. Los jeques podrían oponerse rápidamente en los jihadistas, provocando la segunda parte del Despertar de Anbar.
Ya están apareciendo fisuras entre el Estado islámico y otras facciones suníes iraquíes. Después de la neutralidad inicial, se sabe que varias facciones tribales sunitas, ayudaron al ejército iraquí en Tikrit. Es razonable imaginar un escenario en el que las redes de inteligencia locales de los jeques sunitas y el poder aéreo de Estados Unidos demuestren una vez más ser una poderosa combinación. Los yihadistas escondidos en ciudades densamente pobladas son difíciles de ubicar, pero con inteligencia superior y municiones de precisión se puede lograr.

Viabilidad de la amenaza: las bravatas pueden ser contraproducentes
El Estado Islámico tiene cuadros que poseen habilidades de terroristas avanzados. Sin embargo, ha luchado históricamente para proyectar su poder terrorista más allá de sus áreas centrales de operación.
En cuanto a los ataques terroristas fuera de Irak y Siria, el grupo es quizás mejor conocido por el ataque de noviembre de 2005 a tres hoteles en Ammán, Jordania. Los atentados fueron el primer ataque con víctimas en masa con éxito que el grupo llevó a cabo en Jordania después de varios intentos frustrados y fallidos. Sin embargo, un examen cuidadoso de ese ataque reveló que la mitad de los chalecos explosivos enviados no detonó tal como fueron diseñados. Si hubieran funcionado, el ataque habría sido mucho más devastador. En otro ataque en Ammán en octubre de 2002, el Estado Islámico disparó y mató a la empleada de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Laurence Foley.
A excepción de las bombas en los hoteles de Amman y el asesinato de Foley, los ataques del Estado Islámico han carecido de sofisticación y sólo dieron lugar a bajas leves o daños materiales. El grupo ha lanzado algunos ataques con cohetes ineficaces en Jordania, y los atentados yihadistas vistos hasta la fecha en el Líbano han sido bastante poco profesionales, incluyendo un intento de atentado suicida frustrado la semana pasada cuando las autoridades libanesas intentaron arrestar al terrorista en su hotel de Beirut.
La conclusión es que si bien el Estado islámico ha llevado a cabo ataques terroristas exitosos en lugares moderadamente hostiles como Arbil, Basora y Damasco, estos son lugares con fuerzas de seguridad ineptas o corruptas, relativamente cerca de los “bombmakers” del grupo y de sus comandantes de operaciones y donde el grupo cuenta con algunos redes de apoyo locales. Incluso si quisiera, la organización no parece tener el tipo de operadores cualificados que puedan realizar operaciones dentro de Estados Unidos o Europa.
Incluso en sus ataques en lugares como Bagdad, el Estado Islámico ha tenido problemas para atacar objetivos duros en los últimos años. La mayoría de sus ataques recientes se han centrado en objetivos fáciles en los barrios chiítas. Es cuestionable que tengan la capacidad de golpear la Embajada de Estados Unidos en Bagdad con un golpe significativo, por no hablar de la parte continental de Estados Unidos.
Quizás la mayor amenaza del Estado islámico es que puede enviar o inspirar a un yihadista con base extranjera como Mehdi Nemmouche para realizar un pequeño ataque. Hay muchos más yihadistas en Siria e Irak que poseen las habilidades de Nemmouche y que pueden orquestar ataques sofisticados, y el Estado islámico ha desarrollado un seguimiento internacional importante a través de sus campañas de difusión de medios sociales. Pero si bien este tipo de ataques simples pueden crear cierto pánico, no van a ser realmente eficaces a no ser que puedan llevarse a cabo con frecuencia.
Si el Estado Islámico fuera capaz de lanzar un ataque en Estados Unidos, o pudiera inspirar a los yihadistas de base para llevar a cabo ataques allí, el grupo podría enfrentar alguna represalia grave. Como Al Qaeda lo aprendió en la Península Arábiga después de inspirar los ataques de Little Rock, en Arkansas y del Fuerte Hood, en Texas, y después de intentar ataques con hombres-bomba en diciembre de 2009, los ataques dirigidos contra los Estados Unidos pueden ayudar a aumentar el perfil de un grupo, pero ese aumento de perfil tiene un alto precio. Al igual que los talibanes y Al Qaeda antes de ellos, al Qaeda en la Península Arábiga ha visto sus operaciones gravemente afectadas por las operaciones militares y de inteligencia estadounidenses.

Un gran ataque en Estados Unidos podría despertar lo que ha sido durante los últimos años un gigante desinteresado. De hecho, uno de los factores importantes en el crecimiento del Estado Islámico es que Estados Unidos no le ha prestado mucha atención. Es casi seguro que invocar la ira de Estados Unidos traiga una calamidad sobre el Estado Islámico, que provocará la desaparición de cualquier forma de gobierno islámico que pretenda crear.

lunes, 30 de julio de 2012

ROBERT FISK: LA HIPOCRESÍA VERSIÓN SIRIA

Siria. Guerra de mentiras e hipocresía
Robert Fisk
The Independent (Gran Bretaña)
La Jornada, México, 29-7-2012
http://www.jornada.unam.mx/
Traducción de Gabriela Fonseca

¿Se habrá visto en Medio Oriente una guerra en la que impere semejante hipocresía? ¿Una guerra de tal cobardía, moralidad malvada, con tan falsa retórica y vergüenza pública? No hablo de las víctimas físicas de la tragedia en Siria. Me refiero a las mentiras y mendacidad de nuestros gobernantes y nuestra opinión pública –tanto en Oriente como en Occidente– en ambos casos, dignas de risotadas: no son sino una horrible pantomima más propia de una sátira de Swift que de Tolstoi o Shakespeare.
Mientras Qatar y Arabia Saudita arman y financian a los rebeldes sirios para derrocar la dictadura alawita-baazista-chiíta de Bashar Assad, Washington no pronuncia ni una crítica contra estas naciones. El presidente Barack Obama y su secretaria de Estado Hillary Clinton dicen que quieren democracia para Siria, pero Qatar es una autocracia y Arabia Saudita está entre los más perniciosos califatos dictatoriales del mundo árabe. Los gobernantes de ambos estados heredan el poder de sus familias, igual que lo hizo Bashar, y Arabia Saudita es aliada de los opositores salafistas waabitas de Siria de la misma forma en que fue un ferviente defensor del Talibán medieval durante las épocas oscurantistas de Afganistán.
Ciertamente, 15 de los 19 secuestradores y asesinos en masa del 11 de septiembre de 2001 eran sauditas, razón por la cual, desde luego, bombardeamos Afganistán. Los sauditas reprimen a su minoría chiíta de la misma forma en que hoy desean destruir a la minoría alawita- chiíta de Siria. ¿Y así creemos que Arabia Saudita quiere democracia para Siria?
Después tenemos al Hezbolá chiíta, milicia-partido en Líbano, mano derecha chiíta de Irán y simpatizante del régimen de Bashar Assad. Durante 30 años Hezbolá ha defendido a los chiítas oprimidos del sur de Líbano contra las agresiones de Israel. Se han presentado como defensores de los derechos de los palestinos en Cisjordania y Gaza, pero ahora que enfrentan el lento colapso de su inescrupuluso aliado en Siria les robaron la lengua. Ni ellos ni su principesco líder, Sayed Hassan Nasrallah, han dicho palabra sobre las violaciones y asesinatos masivos de sirios a manos de los soldados de Bashar y la milicia shabiha.
Tenemos también a los héroes de Estados Unidos: la Clinton, el secretario de Defensa, Leon Panetta, y el mismo Obama. Clinton lanzó una enérgica advertencia a Assad. Panetta, el mismo que mintió repetidamente a las últimas fuerzas estadunidenses en Irak con el viejo cuento sobre el nexo entre Saddam y el 9/11, anuncia que las cosas se precipitan y están fuera de control en Siria. Esta ha sido la situación durante al menos seis meses. ¿Recién se está dando cuenta? Obama dijo la semana pasada que dado el arsenal de armas nucleares que tiene el régimen, seguiremos dejándole claro a Assad que el mundo lo está observando.
Ahora bien, ¿no fue un periodicucho llamado El Águila Siberiana el que, temeroso de lo que Rusia pudiera hacer en China, declaró que estaba observando al zar de Rusia? Ahora llegó el turno de Obama de enfatizar la ínfima influencia que él tiene en los conflictos del mundo. Bashar Assad debe estar temblando de terror dentro de sus botas.
¿En realidad querrá la administración estadunidense abrir los archivos de las atrocidades de Bashar Assad para verlos a plena luz? Hace pocos años el gobierno de Bush enviaba musulmanes a Damasco para que los torturadores de Bashar Assad les arrancara las uñas para obtener información, los mantenía presos por pedido de Washington en el mismo agujero infernal que los rebeldes hicieron volar en pedazos la semana pasada. Las embajadas occidentales, con mucho rigor, enviaban a estos torturadores preguntas para hacer los interrogatorios a las víctimas. Assad, ustedes saben, era nuestro bebé.
Está además esa nación vecina que nos debe tanta gratitud: Irak. La semana pasada se perpetraron en un día 29 ataques con bomba en 19 ciudades, con saldo de 111 civiles muertos y 235 heridos. El mismo día, el baño de sangre sirio se consumó con más o menos el mismo número de bajas inocentes. Pero Irak ya está muy abajo, en la plana en que se da prioridad a Siria; bajo el doblez, como decimos los periodistas, porque, desde luego, le dimos su libertad a Irak. Una democracia Jefersoniana, etcétera, etcétera. ¿No es cierto? Así que esta matanza ocurrida al este de Siria no tuvo mucho impacto, ¿verdad? Nada de lo que hicimos en 2003 tiene que ver con el actual sufrimiento en Irak, ¿correcto?
Y hablando de periodismo, ¿quién en el noticiero World News de la BBC decidió que los preparativos para los olímpicos debían tener precedencia sobre los abusos en Siria toda la semana pasada? Era natural que los diarios británicos y la BBC inglesa abrieran con la noticia local de las Olimpiadas, pero es una decisión lamentable que la emisión mundial de la BBC diera mayor importancia al paso de la llama olímpica que a los niños muertos en Siria, incluso cuando cuentan con un valiente reportero que envía sus despachos desde Alepo.
En el siguiente rubro incluyo a nosotros, los amados liberales que velozmente atiborramos las calles de Londres para protestar por las matanzas israelíes de palestinos, con mucha razón, por supuesto. Cuando nuestros líderes políticos se complacen en condenar a los árabes por sus salvajadas, pero son demasiado tímidos para decir una palabra de tibia crítica cuando el ejército israelí comete crímenes contra la humanidad, o bien observa cómo sus aliados hacen lo mismo en Líbano, la gente común debe recordar al mundo que no son tan cobardes como sus políticos. Pero cuando el conteo de muertes en Siria alcance 15 mil o 19 mil, tal vez 14 veces el número de fatalidades resultantes del feroz ataque de Israel contra Gaza en 2008 y 2009, con la salvedad de los sirios expatriados, apenas y un solo manifestante sale a la calle a condenar estos crímenes contra la humanidad.
Las atrocidades de Israel no han tenido esta magnitud desde 1948. Con razón o sin ella, el mensaje que enviamos es simple: exigimos justicia y el derecho a la vida para los árabes que son víctimas de matanzas cometidas por Occidente y sus aliados israelíes, pero no nos importa cuando están siendo asesinados por otros árabes.
Todo este tiempo nos olvidamos de la gran verdad: que todo esto es un intento por aplastar a la dictadura siria, no por nuestro amor a los sirios ni por nuestro odio para nuestro otrora amigo Bashar Assad, ni por nuestra indignación contra Rusia, cuyo lugar en el templo dedicado a los hipócritas está claro cuando vemos cómo reacciona a todos los pequeños Estalingrados que hay por toda Siria.
No, todo esto tiene que ver con Irán y nuestro deseo de destruir a la república islámica y sus infernales planes nucleares –si es que existen–, lo cual no tiene nada que ver con los derechos humanos o con el derecho a la vida o la muerte de los bebés sirios. Quelle horreur!

miércoles, 27 de junio de 2012

CÓMO TRANSPORTAR PETRÓLEO SIN PASAR POR EL ESTRECHO DE ORMUZ

Estrecho de Ormuz: rutas alternativas de exportación de petróleo
http://www.stratfor.com/image/oil-export-alternatives-strait-hormuz


Análisis
Un millón de barriles de petróleo crudo de los Emiratos habrían llegado el 21 de junio a la principal terminal del puerto de Fujairah en los Emiratos Arabes Unidos, a través de una nueva tubería construida. Se espera que en julio los Emiratos Árabes Unidos exporten casi la mitad de su crudo sin pasar por el geopolíticamente inestable Estrecho de Ormuz. Este es el primer paso importante que da un estado del Golfo Pérsico para trasladar la mayor parte de su producción por fuera de Ormuz a través de rutas de exportación más seguras en el Golfo de Omán. Aproximadamente el 40% del crudo mundial trasladado por vía marítima pasa a través del Estrecho de Ormuz todos los días. Esto da a Teherán una influencia enorme, ya que la posibilidad de un quiebre económico mundial creado por la intención iraní de cerrar el estrecho es la forma más fuerte de disuasión que tiene Irán contra un potencial ataque militar de Estados Unidos e Israel. Los estados árabes están tratando de diversificar sus opciones de exportación y hay varias alternativas a Ormuz.
  1. La tubería de los Emiratos Árabes Unidos, que los chinos ayudaron a construir, tiene el potencial para llegar a una capacidad de tránsito de 1.8 millones de barriles por día (bpd).
  2. El gasoducto Este-Oeste, o Petroline, que transporta petróleo desde la provincia oriental de Arabia Saudí al puerto de Yanbu en el Mar Rojo, tiene una capacidad máxima de aproximadamente 4.5 millones de bpd, pero en la actualidad sólo transporta 1.9 millones de bpd. Estados Unidos propuso aumentar la capacidad de esa línea hasta 11 millones de bpd.
  3. El oleoducto de Irak a través de Arabia Saudita es una línea de 1.6 millones de bpd que se origina en el sur de Irak, pasa a través de Kuwait y discurre en paralelo a la línea Este-Oeste a través de Arabia Saudita. Este gasoducto ha estado fuera de funcionamiento desde la primera Guerra del Golfo y habrá que iniciar negociaciones entre Arabia Saudí y el sur de Irak, influenciado por Irán, para ponerlo de vuelta en línea.
  4. El oleoducto Trans-árabe va desde la Provincia Oriental de Arabia Saudita, pasando después por el noroeste a través de Jordania y Siria y termina en el puerto libanés de Sidón, pero ha estado fuera de servicio desde 1990.
  5. Por último está el oleoducto Kirkuk-Ceyhan, con una capacidad máxima de 1.6 millones de bpd que conecta el norte de Irak con Turquía para exportar a los mercados occidentales. La línea está operando en alrededor de un tercio de su capacidad debido a la inseguridad y la falta de producción.
  6. Turquía y el Gobierno Regional del Kurdistán podrían desarrollar otra línea de exportación que pasaría por alto la autoridad de Bagdad.
  7. Si se construyera un conector en Haditha, en el centro de Irak, hasta Baiji, al norte de Irak, podría llegar más petróleo desde el sur de Irak hacia los puertos del Mediterráneo en Turquía.

martes, 29 de mayo de 2012

LOS ALIADOS AFGANOS ATACAN A TROPAS DE LA OTAN

Aumentarán los ataques "Green-Blue" contra las tropas extranjeras en Afganistán
http://www.wsws.org/articles/2012/may2012/afgh-m18.shtml
Por Harvey Thompson
18 de mayo 2012

Dos soldados británicos fueron asesinados la semana pasada a tiros por policías afganos, el último incidente de una creciente ola de ataques "green-on-blue” (NdR: colores de las fuerzas conjuntas OTAN/afganas) contra las fuerzas extranjeras en Afganistán por parte de supuestos aliados en más de una década de ocupación y contrainsurgencia.
Lance Corporal Lee Davies, de 27 años, del 1º Batallón de la Guardia Galesa y el cabo McCarthy Brent, de 25 años, de la Royal Air Force, fueron muertos a tiros el sábado 12 de mayo mientras protegían una reunión con funcionarios afganos en la Base de Patrulla Attal en el distrito de Lashkar Gah de la provincia sureña de Helmand.
Dos miembros de la policía afgana abrieron fuego con fusiles AK-47 Kalashnikov sobre las tropas del Reino Unido. Los agresores han sido identificados como Mohammed Sarhad, 20, de Deshu, en el distrito de Nagarhar, y Sardar Wali, también de 20 años, del pueblo de Musa Qala, en el distrito de Helmand, que ha cambiado de manos en varias oportunidades entre las fuerzas británicas y estadounidenses y los talibanes en enfrentamientos sangrientos. Funcionarios afganos dijeron que Mohammed fue el primero en empezar a disparar, y luego fue asesinado por otro policía afgano. Wali fue herido en el brazo, pero logró huir.
Las primeras afirmaciones de que los atacantes eran infiltrados recientes de la policía se disiparon cuando se supo que Mahoma y el Wali había policías uniformados durante casi dos años. Fareed Ahmed, un portavoz de la policía la provincia de Helmand, dijo que el comportamiento de los dos hombres no había despertado sospechas.
La tasa de incidentes “green-on-blue”, así llamadas por los colores que representan a las fuerzas afganas y las fuerzas lideradas por la OTAN- ha ido en aumento aun cuando las fuerzas extranjeras están reduciendo el número de tropas en Afganistán.
En 2011, 35 soldados extranjeros fueron muertos en 21 ataques de las fuerzas afganas. Dentro de los seis primeros meses de 2012, 22 soldados han muerto en 16 ataques distintos de las fuerzas afganas. Estas cifras no incluyen los ataques “green-on-blue” en los que no hayan muerto tropas extranjeras.
Con las dos muertes recientes, un total de 414 miembros de las fuerzas del Reino Unido han muerto desde la invasión liderada por Estados Unidos a Afganistán en octubre de 2001. Un portavoz del Ministerio de Defensa dijo que alrededor de una docena del total de muertos de las tropas del Reino Unido se debió a ataques “greeen-on-blue”.
Aproximadamente uno de cada siete soldados de la OTAN muertos en Afganistán este año fue asesinado por fuerzas afganas. Estos incluyen el asesinato estilo ejecución de febrero de dos agentes de Estados Unidos, un coronel y un mayor, dentro de la fuertemente custodiada sede del Ministerio afgano del Interior, en el corazón de Kabul.
En marzo, en una base conjunta de Afganistán y la OTAN en la provincia de Kandahar, un soldado afgano y un profesor civil de alfabetización de Afganistán abrieron fuego contra soldados estadounidenses, matando a dos e hiriendo a cuatro. Los dos hombres huyeron, pero fueron perseguidos por helicópteros de combate y murieron.
Estos ataques tuvieron lugar en el contexto de las protestas masivas que se extendieron por Afganistán tras la quema de ejemplares del Corán por soldados estadounidenses. Subrayan la amargura y la gran hostilidad que existe contra los invasores extranjeros.
La estrategia militar de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán se centra actualmente en la formación del ejército y la policía nacionales para participar en la represión de la población rebelde en una ocupación indefinida. Sin embargo, los ataques “green-on-blue” están disolviendo incluso la apariencia de confianza y cooperación entre las dos partes. De acuerdo con un informe de prensa, tras el ataque en la sede del Ministerio del Interior de Afganistán, las fuerzas de Estados Unidos la OTAN comenzaron a estacionar guardias armados para supervisar las reuniones con funcionarios afganos, mientras se informó que otros consejeros limitan su "supervisión" a teléfonos de contacto y correo electrónico.
El servicio de noticias McClatchy citó las crecientes tensiones entre las tropas afganas y sus entrenadores de Estados Unidos. "Los afganos nos odian, y no confiamos en ellos. Nunca nos hemos sentido seguros cerca de ellos", dijo un funcionario de Estados Unidos a McClatchy.
Algunos soldados de la OTAN han sido asignados como "ángeles de la guarda" para velar por las tropas “aliadas” mientras realizan sus tareas diarias en las bases conjuntas o mientras duermen. Se efectúa un proceso más riguroso de investigación, incluyendo pruebas de biometría, a los reclutas que desean incorporarse a las fuerzas afganas y se realizan tareas de infiltración "contra" las unidades establecidas para erradicar a los posibles agentes o simpatizantes de los talibanes.
La otra corriente de Estados Unidos/OTAN en Afganistán, la política, dictada por la profundización del lodazal de la ocupación, se dirige hacia un acercamiento político con un ala de la dirigencia talibán. Pero apenas unas horas antes del anuncio de la última "entrega de la seguridad", Arsala Rahmani, un ex funcionario talibán que ahora participa en el así llamado "proceso de paz", fue muerto a tiros en Kabul.
En un golpe muy profesional, hombres armados en un automóvil dispararon una sola bala al corazón. El general Ayub Salangi, jefe de la fuerza de policía de Kabul, dijo: "murió en el acto".
Rahmani fue uno de los varios ex miembros de la jerarquía de los talibanes que fueron retirados de una lista negra de las Naciones Unidas en julio de 2011 para que puedan participar en las negociaciones con las autoridades respaldadas por Estados Unidos. Su experiencia de servir en el gobierno del Mullah Omar como ministro de Educación, se dice que le ha conferido un grado de credibilidad entre los militantes con los que el gobierno afgano organizó el Alto Consejo de Paz en busca de un acuerdo.
El año pasado el jefe del consejo, Burhannudin Rabbani, fue asesinado por un atacante suicida con explosivos en su turbante. El movimiento Talibán negó su participación.

jueves, 23 de febrero de 2012

ESTADOS UNIDOS NEGOCIA CON LOS TALIBANES

Afganistán: hacia un final distante
Por George Friedman

El Secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, sugirió la semana pasada que Estados Unidos podría terminar las operaciones de combate en Afganistán a finales de 2013, mucho antes de la fecha límite de 2014 cuando ceda el control total a Kabul. Las tropas permanecerán en Afganistán hasta 2014, según lo acordado en la Cumbre de Lisboa 2010, y se dedicará sólo a dos funciones hasta 2014 e incluso después: una de las funciones sería la continuación del entrenamiento de las fuerzas de seguridad afganas. La otra implicaría una unidad de operaciones especiales que llevan a cabo operaciones de captura o muerte contra objetivos de alto valor.
Junto con este anuncio, la Casa Blanca dio al New York Times algunos detalles sobre las negociaciones que se han venido realizando con los talibanes. Según el Times, el mulá Mohammad Omar, el líder de la mayoría de los talibanes afganos, hizo gestiones el verano pasado para negociar con la Casa Blanca. Un intermediario que hablaba por el mulá Omar entregó la propuesta, un documento sin firma, supuestamente del Mullah Omar que no pudo ser ratificado como auténtico. La carta exigía la liberación de algunos prisioneros talibanes antes de iniciar cualquier negociación. A pesar de las ambigüedades, que incluían la negación pública de los talibanes de que la oferta provino del Mullah Omar, los funcionarios estadounidenses, que obviamente se basaron en otra información de inteligencia, consideraron a la propuesta como auténtica y representativa de las opiniones de los líderes talibanes y, muy probablemente también del mismo Mullah Omar.
La idea de negociar con los talibanes no es nueva. Las conversaciones, a diferencia de las negociaciones en las que se negocian términos específicos, se han prolongado durante algún tiempo. Varios intentos anteriores han fracasado, incluyendo una ocasión cuando el supuesto representante resultó ser un fraude. Sin embargo, de acuerdo con el reporte del Times, las negociaciones tomaron cierto grado de especificidad el verano pasado. Comenzaron en noviembre de 2010, iniciadas por un hombre llamado Tayyab Agha, quien dijo hablar en nombre de Mullah Omar. La administración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no da mucha importancia a la autenticación de la presente oferta y a la autoridad del intermediario. La cuestión sobre la mesa es la liberación de los cautivos talibanes como una muestra de la seriedad americana.
Los talibanes muestran como que ya han hecho una gran concesión. Su demanda original era la retirada completa de las fuerzas occidentales de Afganistán como una condición previa para las negociaciones. Las conversaciones han continuado a pesar de la negativa de Estados Unidos a cumplir esa exigencia. Los talibanes cambiaron su posición de fijar un calendario muy específico para la retirada, algo a lo que Panetta aludió la semana pasada, aunque no fuera un calendario para el gusto de los talibanes. Dos años más de operaciones de combate -por no hablar de un tiempo no especificado en el que las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos continuarán trabajando en Afganistán- es mucho tiempo. Además, Estados Unidos no ha cumplido con la liberación de los talibanes, un tema que no ha surgido como un tema de campaña en la elección presidencial de Estados Unidos.
Sin embargo, las operaciones estadounidenses se han vuelto menos agresivas. Esto es en parte debido a la temporada: es invierno en Afganistán, una época del año en que las operaciones a gran escala son impracticables en muchas áreas. Al mismo tiempo, no se está viendo el nivel de operaciones que hemos visto en los inviernos anteriores, después de que Obama aumentó el número de las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán. Esto refleja en parte los límites del poder militar de Estados Unidos en Afganistán. Independientemente del motivo, los talibanes lo interpretan como una señal y en Washington también se entiende como una señal.

El canal paquistaní a los talibanes
Para seguir con las negociaciones en marcha, Estados Unidos tenían que satisfacer dos condiciones: la primera fue que las negociaciones no podrían darse sin la participación pakistaní. Las acusaciones estadounidenses de que los militares en Pakistán mantienen estrechos vínculos con los talibanes, sin duda eran verdaderas. A la inversa, esto significa Pakistán representa un canal claro que Estados Unidos podría utilizar para llegar a los talibanes. Ese canal permitió que la administración de Obama llegara a la conclusión de que no tenía ninguna esperanza de dividir de manera significativa a los talibanes.
Ciertamente, los talibanes son un grupo operativo difuso. Aun así, el mulá Omar se encuentra en su centro, con los operadores políticos que lo rodean representando al buró político de los talibanes. La línea de comunicación con los talibanes se efectúa a través de Pakistán y termina en el mulá Omar. Esto significa que la expectativa de Estados Unidos de dividir políticamente a los talibanes y llevar a cabo negociaciones entre distintas facciones no son realistas. Sobre todo después de una serie de ataques y atentados suicidas en Kabul, en el otoño pasado, donde también se hizo evidente que Estados Unidos no sería capaz de manejar las negociaciones a largo plazo con el presidente afgano Hamid Karzai y sus asesores como canal principal.
Los paquistaníes y los talibanes también tuvieron que enfrentar ciertas realidades. Los talibanes habían afirmado que Estados Unidos y sus aliados en Afganistán habían perdido. Esto sustenta su demanda de una inmediata retirada de Estados Unidos; su oferta de retirada sin hostigamiento se hizo bajo el supuesto de que Estados Unidos tenía una derrotada fuerza militar en situación de riesgo.
La realidad era que, aunque Estados Unidos no había ganado la guerra en Afganistán y con toda probabilidad no podría derrotar militarmente a los talibanes, estaba lejos de ser derrotado. Estados Unidos se mantuvo y sigue siendo capaz de llevar a cabo operaciones en Afganistán y donde lo desee. Los talibanes no han llegado al punto en que operativamente pueden derrotar a las fuerzas militares desplegadas contra ellos. Cuando existen grandes fuerzas occidentales, los talibanes deben declinar el combate y desengancharse o ser aniquilados. Lo más importante es que no hay una presión abrumadora del público americano para el retiro, lo que no es el caso de algunos aliados de Estados Unidos. Sin embargo en estas elecciones es probable que Obama sea desafiado por candidatos que apoyan su posición en Afganistán o que desean una postura más agresiva. Mitt Romney, por ejemplo, no sólo rechazó la idea de liberar a los combatientes talibanes, sino que también dijo en respuesta a una pregunta que su estrategia en Afganistán era "ganarles".
Estados Unidos hipotéticamente podría permanecer en Afganistán indefinidamente, dado el costo actual y estructura de la fuerza. Pero es poco probable derrotar a una guerrilla con apoyo y refugio en la frontera con Pakistán, con una capacidad de inteligencia excelente y con unidades capaces de operar de forma independiente. Pero tampoco los talibanes pueden derrotar a las fuerzas de la coalición.

Estancamiento en Afganistán
Esto convierte la situación en un punto muerto, que los estadounidenses esperan resolver mediante la creación de un Estado afgano bajo Karzai y con una fuerza de seguridad y militares capaces y dispuestos a atacar a los talibanes. El problema central de este plan es el mismo problema que existía durante la fase de vietnamización de la guerra de Vietnam. El ejército afgano debe reclutar tropas y algunos de los voluntarios más entusiastas serán agentes de los talibanes. Estos agentes serán indistinguibles de los soldados que luchen contra los talibanes y su presencia tendrá dos consecuencias: en primer lugar, la inteligencia que proporcionarán a los talibanes hará que fracase la ofensiva del ejército afgano. En segundo lugar, el uso sagaz de estos operativos pondrá en peligro la cohesión y la moral de las fuerzas afganas. La sorpresa es fundamental en la localización, la participación y la destrucción de una fuerza guerrillera. Las fuerzas de seguridad afganas se enfrentan al mismo problema que la del ejército de Vietnam del Sur. Les faltará el elemento sorpresa y algunas de sus unidades no serán confiables.
En consecuencia, la estrategia de Estados Unidos de utilizar el punto muerto para la construcción de una fuerza militar capaz parece poco probable de tener éxito, incluso dejando de lado la cuestión de la fragmentación de la nación afgana y los problemas internos del gobierno de Karzai. Los talibanes están íntimamente familiarizados con el dilema de Estados Unidos y están en condiciones de elegir entre dos estrategias. Una de ellas es aumentar su ritmo de las operaciones y aumentar así las bajas estadounidenses antes de las elecciones de noviembre. Sin embargo, esta estrategia provocará que las bajas talibanes aumenten aún más dramáticamente, y su impacto en las elecciones no estaría claro. Los talibanes son más proclives a seguir una segunda estrategia, que consiste en aceptar el estancamiento y permitir que los Estados Unidos traten de construir un ejército afgano.
Al igual que los talibanes, Estados Unidos es consciente de la dificultad de construir un ejército afgano. Asimismo, entiende que es improbable que el despliegue de tropas en Afganistán lleve a algún lado. No tiene que huir de la derrota en Afganistán, pero hay razones estratégicas para salir, empezando por el hecho de que la situación militar es tan satisfactoria como probablemente nunca lo será. La mejora de la situación implicaría incurrir en gastos sin obtener nada de ganancia. Con Estados Unidos reduciendo su presupuesto militar, con los problemas graves que surgen en Irán y en todo el mundo árabe y un nuevo énfasis de la Marina de, la Infantería de Marina y la Fuerza Aérea en el Pacífico, el mundo se está moviendo adelante. Un conflicto violento aún congelado en Afganistán, simplemente no beneficia a los Estados Unidos.
Esto, por supuesto, deja una pregunta crucial: ¿Afganistán se convertirá en una base de Al Qaeda o de los grupos yihadistas transnacionales en el caso de una retirada de Estados Unidos? Es cierto que estos grupos se pueden formar en cualquier parte, pero el hecho es que se formaron en Afganistán, cuando el mulá Omar estaba a cargo. Los negociadores, sin duda, han prometido que, a cambio de la retirada, se harán cargo de la supresión de los elementos yihadistas. Pero confiar en los talibanes, o creyendo en quienes en Pakistán consideran una ofensa violenta el asesinato de Osama Bin Laden, plantea riesgos evidentes para Estados Unidos. En verdad, el riesgo no aumenta mucho más: Afganistán no es necesario para los yihadistas, que son naturalmente fragmentados y la amenaza de su resurgimiento como santuario siempre estará presente. Aun así, la cuestión seguirá siendo un punto de fricción en las negociaciones. Estados Unidos quiere mantener una fuerza residual para hacer frente a la amenaza yihadista, algo a lo que los talibanes y Pakistán se opondrán.

El papel de Pakistán
En este sentido, en realidad las negociaciones se reducen a Pakistán quien está dispuesto a soportar la carga en caso de una retirada de Estados Unidos.
Estados Unidos no se fía de los talibanes o de muchos de esos funcionarios paquistaníes que hablan para y por los talibanes. Pero Estados Unidos también sabe dos cosas: en primer lugar, que el futuro de Afganistán es de fundamental interés para Pakistán. La inestabilidad o la influencia iraní en India o Pakistán no son del interés de Pakistán. Por lo tanto, los paquistaníes jugarán un papel destacado en Afganistán, como lo hicieron después del fin de la ocupación soviética. En segundo lugar, Estados Unidos sabe que la India sigue siendo un importante adversario de Pakistán. Los paquistaníes han tratado de jugar la carta de China para poner nervioso a Estados Unidos respecto a Pakistán. Pero el hecho es que el Ejército Popular de Liberación chino no tiene la formación y la logística para apoyar a Pakistán contra la India, y lo último que quiere Pakistán es un gran despliegue militar chino en Pakistán. De hecho, eso es lo último que China quiere.
El problema con el tiempo se reduce a esto: Estados Unidos quiere un gobierno de coalición en la que los elementos talibanes tomen posiciones en la estructura actual del gabinete del régimen de Karzai. Los talibanes quieren un gobierno completamente nuevo en el que los elementos de la estructura de poder existente (Karzai ha prometido que no buscará un tercer período, su actual período termina en 2014) puedan tener una posición, pero que sería un régimen totalmente nuevo. En cualquier caso, los talibanes suponen, tal como los vietnamitas del norte asumieron hace una generación, que un acuerdo político seguido de una retirada de Estados Unidos, después de un "tiempo prudencial", dará lugar a un régimen dominado por los talibanes.
En última instancia, Estados Unidos podrían permanecer en Afganistán indefinidamente y no hay nada que los talibanes puedan hacer al respecto. Pero Estados Unidos no puede derrotar a los talibanes. Los talibanes no tienen a dónde ir y no tienen ningún deseo de retirarse. Los Estados Unidos tienen otros asuntos que atender y no hay un interés primordial estratégico en Afganistán. Desde el punto de vista americano, su presencia en Afganistán no reduce las amenazas islamistas a su patria pero sí absorbe los recursos militares.
Lo que consume a Estados Unidos en la actualidad, como lo fue en 1971, es el complejo proceso de elaboración de un camino político desde la situación actual hasta el final inevitable. Esto no es fácil, ya que la manera en que Estados Unidos se retire influirá en su posición en la región tanto como lo haría su presencia por tiempo indefinido. Esta es la razón por la cual la administración está tan ansiosa por seguir la iniciativa en curso y se preparó para liberar a los prisioneros como un gesto. También por ello se entiende por qué el Talibán aceptará un gobierno de coalición por un tiempo y por qué Pakistán ofrece las garantías que puedan hacer honor.
Sin embargo, llegar al final de esta guerra será un proceso complejo que requerirá mucho tiempo, durante el cual la lucha va a continuar. Pero el cómo nunca es trivial para poner fin a una guerra.

viernes, 10 de febrero de 2012

ESTRATEGIA DE DISUASION IRANÍ EN EL ESTRECHO DE ORMUZ

La estrategia de disuasión iraní en el Estrecho de Ormuz
http://www.stratfor.com/analysis/irans-deterrence-strategy-strait-hormuz

Resumen
Los ejercicios navales iraníes previstos para febrero ponen de relieve una estrategia que es a la vez política y militar: para disuadir un ataque, Irán debe fortalecer la percepción de que posee la fuerza suficiente para cerrar el Estrecho de Ormuz. Y tiene que perfeccionar continuamente sus propias tácticas, las capacidades y procesos de comando y control a fin de mantener esa percepción. Sin embargo, los ejercicios tienen el riesgo de exponer sus debilidades operacionales y las tensiones en curso significan que un paso en falso podría derivar en un conflicto.

Análisis
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) ha programado llevar a cabo ejercicios navales en el Estrecho de Ormuz a finales de este mes como parte del séptimo ejercicio "Gran Profeta", el último de una serie de ejercicios que se remontan a 2006. La Guardia Revolucionaria ya ha iniciado maniobras en tierra (Hamiyan-e Velayathave) más al interior. Este año se abrió con la finalización de los ejercicios navales velayat-90, seguidos por las maniobras realizadas en tierra cerca de la frontera con Afganistán (Shohaday-e Vahdat).
Cada ejercicio pone de relieve la necesidad de Irán de aumentar la credibilidad en sus capacidades militares. Una fuerte percepción de que Irán no sólo podría iniciar y sostener la acción en el Estrecho de Ormuz refuerza la credibilidad en su capacidad de disuasión frente a la acción militar de Estados Unidos. Sin embargo, con buques de guerra estadounidenses ubicados en el Golfo Pérsico y en la región, Irán debe impulsar esas percepciones con cuidado para evitar revelar vulnerabilidades operacionales o encender chispas hacia una escalada involuntaria.
Los ejercicios Gran Profeta son guiados por los más comprometidos ideológicamente Guardianes de la Revolución, que han estado involucrados en algunos de los más agresivos comportamientos recientes de Irán –el hostigamiento de sus cañoneras a la USS Hopper (DDG 70), al USS Port Royal (CG 73) y al USS Ingraham (FFG 61), mientras estaban en tránsito por el estrecho en enero de 2008- y algunas exhibiciones abiertas de fuerza militar.
Tal vez el reciente incidente más notorio tuvo lugar en 2008, durante el tercer ejercicio Gran Profeta. Los Guardianes de la Revolución organizaron un lanzamiento simultáneo de varios misiles balísticos y cohetes de un modo claramente diseñado más como un truco de relaciones públicas que como un ejercicio táctico representativo. Después de que uno de los misiles no pudo ser lanzado, Irán publicó fotografías que muestran al lanzamiento como todo un éxito. Las imágenes ocuparon un lugar destacado en los periódicos de todo el Occidente.
El incidente refleja la naturaleza inherentemente política de los ejercicios militares que son tanto una demostración como un proceso que busca refinar la capacidad militar. La percepción de la capacidad militar está en el centro tanto de la guerra como de las relaciones internacionales. Y mientras que un pequeño grupo de expertos siguió la noticia posterior de la falsificación de Irán, la amplia distribución de las fotos alteradas mejoró las percepciones. Por lo tanto, Irán pudo haber considerado que la falsificación fue un éxito. Es probable que en las próximas maniobras aparezcan oportunidades adicionales de fotos manipuladas.

La estrategia de disuasión de Irán
En general la estrategia militar de Irán se basa en la disuasión. No puede rechazar una campaña concertada y sostenida de ataques aéreos llevados a cabo por los Estados Unidos. Y pese a los múltiples desmentidos y significativos esfuerzos de desinformación, Teherán asume que el castigo de un ataque de Estados Unidos sería grave. Si Estados Unidos tiene buena información de inteligencia (lo que no está garantizado, debido a los desmentidos continuos y la campaña de desinformación que Irán está llevando a cabo), puede lograr el factor sorpresa y puede sostener una campaña aérea de largo alcance. Teherán debe tener en cuenta la posibilidad de que su programa nuclear podría retroceder por toda una generación. Existe la apreciación de que la fuerza aérea israelí no puede atacar con eficacia el enorme objetivo que representa Irán. Y Estados Unidos debe considerar la posibilidad de que sin los tres factores antes mencionados, un ataque sin éxito podía fracasar en hacer retroceder el programa de Irán más que por unos pocos años.
Por lo tanto Teherán debe asegurarse que Washington siempre encontrará que las consecuencias de un ataque serán más costosas que el comportamiento actual de Irán. El arsenal de misiles balísticos de Irán y sus activos clandestinos en toda la región sirven a este propósito. Sin embargo, el cálculo real tiene que ver con el flujo constante de petróleo crudo a través del Estrecho de Ormuz. Aunque la mayoría de este petróleo no fluye hacia los Estados Unidos, una perturbación de los mercados del petróleo podría desestabilizar seriamente la economía norteamericana en medio de una crisis económica mundial. Este es el centro del factor de disuasión de Irán.

El equilibrio de la percepción y el riesgo
La tarea de Irán sería mucho menos compleja que el desafío de los militares de Estados Unidos de mantener el Estrecho de Ormuz abierto para que grandes y lentos petroleros cargados de crudo transiten en forma segura. Pero la presencia naval de Estados Unidos frente a las costas de Irán es significativa. La capacidad de Irán para dirigir y coordinar eficazmente las operaciones militares en el estrecho es un desafío serio. Cuanto más fuerte sea la percepción de que Irán puede tanto iniciar una acción en el estrecho como mantenerla, la disuasión será más creíble.
Estas dinámicas militares complejas y en constante evolución requieren reajuste permanente de las tácticas y los conceptos operacionales. Y requieren de mando y control. Para este fin, el CGRI ha hecho hincapié en operaciones independientes y autónomas una vez que se dé la orden para iniciar hostilidades. Esta es una norma importante, pero que requiere una formación considerable.
Irán debe lograr un equilibrio. Mientras perfecciona sus capacidades, Irán debe tener cuidado de no exponer los puntos débiles en la práctica operativa, lo que perjudicará la percepción occidental respecto a las capacidades de Teherán. Las fotos trucadas en los periódicos occidentales tienen éxito en alterar el pensamiento público, pero los militares de Estados Unidos supervisan la actividad de Irán con un ojo más sofisticado.

La dinámica de la Guerra Fría
Un intento de interrumpir el tráfico en el estrecho es la más potente opción militar de Irán. Al igual que la dinámica de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, ni Washington ni Teherán quieren la guerra, pero el riesgo de cometer errores de cálculo y entrar en una escalada posterior es importante. Al igual que en la dinámica nuclear real entre las dos superpotencias, cualquier cambio en el intento de Irán de cerrar el Estrecho de Ormuz, significa que la estrategia de disuasión de Irán ha fracasado. Una política arriesgada magnifica los problemas de control tanto negativos como positivos. Se debe evitar un uso no autorizado de la fuerza por parte de los comandantes de línea dura (control negativo). Y debe asegurarse de que sus órdenes se pueden comunicar adecuadamente y ser ejecutadas (control positivo).
En este punto no es probable que un conflicto en el Estrecho sea el resultado de una acción iniciada deliberadamente por parte de uno u otro lado. Al contrario, el riesgo principal es una escaramuza o incidente que se intensifique después de un malentendido o un error de cálculo.

jueves, 9 de febrero de 2012

ISRAEL NO ATACARÍA A IRÁN

Israel no está interesado en un enfrentamiento militar con Irán
http://sp.rian.ru/opinion_analysis/20120209/152673462.html
Vladimir Yevséev, para RIA Novosti

En los últimos tiempos el problema iraní parece estar traspasando los límites de un asunto de seguridad nuclear y adquiriendo carácter global.
Ello se debe a la cada vez más intensa lucha por el liderazgo regional, en la que se enfrentan Arabia Saudí, Irán y Turquía en condiciones de disminuida influencia de Estados Unidos en el Oriente Próximo y Medio.
La situación, sin embargo, se agrava por las no demasiado meditadas declaraciones de los representantes del poder legislativo y ejecutivo de la República Islámica de Irán, consistentes en amenazar con bloquear el estrecho de Ormuz. Esta arteria sirve para el transporte de un 40% de todo el petróleo y sus derivados, así como de cantidades significativas de gas licuado.
Al mismo tiempo, sólo el estrecho separa al Ejército iraní de la V Flota de Estados Unidos, con el número total de 20.000 efectivos estacionados en buques de guerra y de escolta y de 3.000 efectivos empleados en servicios de tierra.
En ciertas ocasiones las lanchas rápidas y los mini submarinos de la clase Ghadir iraníes se han acercado demasiado a los buques de guerra estadounidenses. Ello podría desencadenar enfrentamientos marítimos armados y un posible inicio de las acciones bélicas, independientemente de que las partes lo deseen o no.
Israel sin lugar a dudas no tiene intereses territoriales en el asunto, pero se muestra altamente preocupado por la seguridad internacional en las zonas cercanas a sus fronteras.
Tras las amenazas de bloqueo del estrecho de Ormuz emitidas por Teherán, Estados Unidos ha procedido a aumentar su presencia militar en la región.
Contrariamente a la opinión de numerosos expertos, Israel no se precipitará a asestar un golpe militar contra las instalaciones nucleares de Irán, porque se da cuenta de la gravedad de las posibles consecuencias de este paso. Independientemente de los resultados de la operación, el mundo islámico acusará a Tel-Aviv de haber agredido a un Estado hermano, complicándose las relaciones entre Israel y Egipto y posiblemente también Jordania, Libia y Turquía. Podría agravarse asimismo el enfrentamiento entre palestino-israelí e intensificarse el aislamiento político del país.
Es posible también que a modo de respuesta el territorio de Israel fuese atacado con misiles desde la Franja de Gaza y los territorios de Líbano que permanecen bajo el control del grupo islamista Hezbollah. De acuerdo con algunas estimaciones, se dispone de suficientes misiles para poder abarcar todo el territorio israelí.
De modo que, debido a una serie de motivos, es preferible que Tel-Aviv se mantenga al margen del conflicto militar con Irán, delegando en este asunto en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, en Washington tampoco se dan unas condiciones óptimas para el uso de la fuerza en la solución del problema iraní. Precisamente la grave situación económica obstaculiza la reelección de Barack Obama como presidente del país y hace plantearse la reducción de la presencia militar en Afganistán. En estas circunstancias sería muy arriesgado iniciar una nueva guerra de envergadura regional sin tener para ello motivos de peso. El bloqueo del estrecho de Ormuz sí que podría considerarse una razón suficiente. Este desarrollo de los acontecimientos, sin embargo, parece poco probable.

Irán está construyendo una segunda planta de enriquecimiento de uranio
Dadas las circunstancias, los círculos militares israelíes dudan de que se les preste asistencia en la solución del problema. Es difícil emitir un pronóstico al respecto, porque de momento ni en Estados Unidos ni en Europa se considera en serio la posibilidad de un enfrentamiento militar con Irán. Sin embargo, el vínculo entre Washington e Israel es demasiado estrecho, lo que le permite a Israel esperar, en caso de necesidad, apoyo militar por parte de EEUU.
Además, Israel ve con escepticismo las sanciones políticas y económicas que se están introduciendo contra Irán por la comunidad internacional, a excepción de las recientes y bastante severas sanciones de la UE, relativas sobre todo al sector bancario. Tel Aviv considera que dichas medidas son insuficientes y busca dificultar al máximo la ejecución de los programas nucleares y de construcción de misiles de Irán.
Los intentos de Israel dan sus frutos: en noviembre pasado se produjo una serie de explosiones en una de las bases militares de los Guardianes de la Revolución Islámica, situada a unos 45 kilómetros al sur de Teherán. De acuerdo con los datos que se encuentran a disposición de la parte israelí, fue destruido el polígono de pruebas de misiles balísticos Shahab-3. Falleció el cargo militar que dirigía las pruebas de los misiles de este tipo.
Al mismo tiempo, sería ingenuo suponer que el Ejército de Israel no considera la posibilidad de asestar un golpe contra las instalaciones nucleares iraníes. Lo que se intenta evaluar es la eficiencia de esta operación, dada la distancia existente y el alto grado de defensa de la infraestructura nuclear de Irán.
Así, la planta de enriquecimiento de uranio en la ciudad de Natanz se encuentra a una profundidad de 8 metros y está protegida por varias capas de hormigón armado. La planta de Fordo está instalada dentro de una montaña, sirviendo de acceso a esta instalación cinco túneles. De modo que Israel carecería de potencial militar necesario para llevar a cabo una destrucción eficaz de los numerosos objetos nucleares en el territorio iraní.
No obstante, este argumento no es motivo de renuncia de un ataque con misiles por parte de Tel Aviv. Todo parece indicar que se planea asestar un golpe contra  los objetos más importantes, atacando desde el aire y desde el mar y enviando unidades especialmente formadas para el sabotaje.
La sociedad israelí no duda de que Irán presenta peligro para el país. No obstante, la posible operación militar no se aborda siquiera a nivel de expertos. Lo más probable es que se deba a un alto nivel de confianza hacia los altos mandos israelíes y al miedo a la fuga de información. Es decir, la correspondiente decisión será tomada por los encargados de los asuntos de seguridad de Israel en base a los datos de inteligencia que confirmen que Teherán no se contenta con el potencial existente y está desplegando preparativos para realizar pruebas nucleares.
En caso de ser recibidos y confirmados estos datos por el servicio de inteligencia israelí Mossad, cabrían muchas posibilidades de un ataque de Tel Aviv contra las instalaciones nucleares y de construcción de misiles de Irán.
Israel no busca un enfrentamiento militar con Irán, porque este guión entrañaría para el estado judío consecuencias negativas, sean cuales sean los resultados de la operación. Sin embargo, la decisión de Irán de cruzar la llamada línea roja, optando por realizar pruebas nucleares, no tardaría en ser correspondida por Israel con un golpe militar.
La operación con toda probabilidad será apoyada por Estados Unidos, hecho que podría desencadenar en una guerra regional  de graves consecuencias. Por lo tanto, es de interés de todas las partes mostrar la máxima contención y cautela.

miércoles, 8 de febrero de 2012

CÓMO HACE IRÁN PARA CONTROLAR IRAK

La red de contrabando de petróleo de Irán en Irak
Después de años de estancamiento económico inducido por la guerra, Irak está demostrando su capacidad de aumentar drásticamente sus posibilidades de exportación de petróleo en previsión de un aumento en la producción del petróleo. Como gran parte de este petróleo y el desarrollo de infraestructura están concentrados entre los chiíes del sur de Irak, el mayor beneficiario externo de un aumento en la producción de petróleo de Irak sería Irán. A través de una red de alianzas entre los políticos iraquíes, los sindicatos, los sindicatos del petróleo y de las milicias, Irán ya está bien posicionado para obtener los ingresos petroleros del sur de Irak a través de canales informales. Esto permite a Irán obtener importantes recursos para mantener su influencia regional, mientras enfrenta una campaña de intensificación de sanciones a sus exportaciones de petróleo.

Análisis
En el último par de años la producción de petróleo en la zona sur iraquí de mayoría chiíta ha ido en aumento debido a la producción de los supergigantes campos petroleros de Rumaila, West Qurna Fase 1 y Zubayr que fueron subastados a empresas extranjeras en 2009. Sentado sobre 115.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, más del 80% de las cuales se concentran en el sur, Irak tiene el potencial de rivalizar con la tasa de Arabia Saudita, con una producción de alrededor de 10 millones de barriles por día (bpd) dentro de esta década.
Irán está especialmente interesado en la perspectiva de crecimiento en la producción de petróleo en el sur de Irak. Teherán ha creado una red de contrabando de petróleo complejo que le permite generar ingresos significativos de la producción petrolera del sur de Irak. Estos fondos permiten a Irán a mantener su influencia en la región mientras se prepara para defenderse de las muy severas sanciones contra sus exportaciones de petróleo.

Los planes de expansión de petróleo en el sur de Iraq
La mayor parte del petróleo de Irak se encuentra en grandes yacimientos petrolíferos de poca profundidad muy cerca de la costa en líneas de tránsito que no cruzan centros de población. Esto hace que el petróleo sea relativamente fácil y barato de extraer y por lo tanto muy rentable. Pero los años de sanciones, la guerra y la insurgencia han deteriorado la infraestructura energética del país. De acuerdo con la agencia Platts, la producción de petróleo iraquí aumentó a un promedio de 2,653 millones de bpd en el 2011, un aumento del 12% en relación al promedio de 2010 que era de 2,364 millones de bpd. Según el ministerio de Petróleo iraquí, los datos indican que el país tiene una capacidad de producción de alrededor de 2,9 millones de bpd. Con los esfuerzos en curso podría cumplir con una meta de producción de 3,4 millones de barriles diarios a finales de este año 2012. El problema es que Irak no ha terminado la actualización crítica de la infraestructura de almacenamiento y exportación necesaria para hacer frente a un aumento significativo en la producción. La producción actual de petróleo del sur de Irak es lo que limita en gran medida lo que se puede exportar, que es aproximadamente 1,89 millones de bpd.
Para aliviar este cuello de botella, Irak está planeando un ambicioso proyecto para ampliar la capacidad exportadora de las terminales de petróleo de Basora a alrededor de 4,8 millones de bpd para el 2014. Para el año 2014 se espera que estén terminados cuatro puntos de atraque, cada uno de los cuales agregará otros 850.000-900.000 barriles diarios en capacidad de exportación. El proyecto ha sufrido retrasos repetidos: una ceremonia de inauguración de la primera terminal prevista para el 25 de enero se ha pospuesto por tercera vez, aunque Reuters informó que la terminal estará lista para recibir buques de crudo en febrero después que se completen las conexiones de tuberías y se realicen las pruebas. La segunda terminal está programada para estar lista en seis meses, la tercera a finales de 2012 y la cuarta para finales de 2013.

Una estaca de Irán en el petróleo iraquí
Aunque es poco probable que Irak sea capaz de satisfacer todas sus metas de producción y cumplir con los plazos de los proyectos, no hay duda de que tiene una oportunidad de elevar significativamente su estatus energético en un tiempo relativamente corto. Debido a que gran parte de esta actividad energética se lleva a cabo en la zona de mayoría chiíta en el sur del país, en las proximidades del Golfo Pérsico, el país más centrado en las perspectivas energéticas de Irak es Irán.
Cuando los Estados Unidos completaron su retirada militar de Irak a finales de 2011, dejaron la puerta abierta para que Irán consolide su influencia en un país rico en energía, en el corazón del mundo árabe. La influencia de Irán, un estado predominantemente chiíta, es muy arraigada en la mayoría chií iraquí del sur. Aunque muchos políticos iraquíes chiitas se oponen, la ambición geopolítica de Irán es hacer que el sur de Irak sea una extensión de sí mismo, lo que permite a Irán, aunque sea indirectamente, aumentar su participación en el mercado energético global. Con la campaña de Estados Unidos intensificando las sanciones contra Irán, este es un objetivo especialmente importante para Teherán.
Irán se encuentra bien posicionado para aprovechar los beneficios de una mayor producción de petróleo iraquí. Según las fuentes, un 10% de la producción petrolera de Basora se introduce de contrabando, la mayoría del cual termina en Irán para la exportación. El valor de mercado de petróleo que se roba cada día es más o menos de unos $ 20 millones, proporcionando una fuente importante de fondos de los que Irán puede disponer para protegerse contra las sanciones.

La ruta de contrabando Irak-Irán
La principal ruta de contrabando de Irak a Irán comienza en la terminal petrolera de Khor al-Zubayr, donde converge la mayor parte de petróleo del sur de Irak. Los contrabandistas perforan los agujeros en la tubería en la terminal de contenedores de petróleo y lo cargan en pequeñas embarcaciones. Los barcos son de fabricación local en Basora y suelen llevar entre 70 y 120 barriles de crudo. A partir de ahí, los barcos transportan el crudo por la vía fluvial de Khor al-Zubayr hacia el Golfo Pérsico, donde se carga en camiones con destino a Irán.
Los robos también se dan por la ruta de contrabando más al sur cerca de la península de Al Faw, donde los contrabandistas hacen agujeros en las tuberías subterráneas, utilizando equipos de perforación hidráulicos para evitar incendios. Gran parte de las fugas de petróleo se deposita en los lagos artificiales de la zona, donde los barcos llegan y lo cargan. De la isla al-Rasas cerca de la península de Al Faw, el crudo puede viajar en barco por el río Bahmanshir (un afluente del río Karun) a la refinería de Abadan en Irán para su procesamiento y exportación.
El contrabando de petróleo también se realiza a lo largo del río conocido como el canal de Shatt al-Arab, aunque es mucho menos común debido a la peligrosidad de la vía acuática y una mayor vigilancia a lo largo de la ruta. Las embarcaciones de alta velocidad iraquíes están acostumbradas a viajar por el canal de Shatt al-Arab hasta las aguas territoriales iraníes para descargar su carga, pero la ruta es costosa debido a la cantidad de sobornos que hay que pagar a lo largo del camino.
El contrabando rampante ha sido durante mucho tiempo una característica de la producción de petróleo iraquí, por lo cual tiene sentido que las prácticas actuales de infraestructura y de negocios en el sur de Irak permitan un amplio espacio para el robo de petróleo. Los sistemas de medición para medir el flujo de petróleo y detectar trastornos son más frecuentes en las zonas de los puertos de Basora y Khor al-Zubayr, pero no existen a lo largo del resto de la ruta de tránsito de petróleo. Muchos de los medidores están dañados y no se reparan deliberadamente para facilitar el contrabando. Por otra parte, se sabe que los funcionarios petroleros de Basora involucrados en el comercio ilícito de petróleo juegan un papel en el retraso de la reparación de las perforaciones en las tuberías para dar más tiempo a los traficantes para operar.

La red de contrabando de petróleo de Irán en Irak
Irán tiene una extensa red de políticos, sindicatos petroleros, carteles y milicias que se utilizan para cosechar los beneficios de la producción de petróleo del sur de Irak. Los múltiples actores e ideologías complejas que componen el paisaje chiíta de Irak exigen que Irán dedique mucho tiempo y recursos para la gestión de los diferentes actores de la industria petrolera del sur de Irak. Esta variedad también permite a Irán jugar entre las diferentes partes para mantener su control sobre la red de contrabando de petróleo.

Grupos políticos
Lo ideal para Irán sería que el sur de Irak se convierta en un único Estado chiíta dominado dentro de una federación iraquí que serviría como satélite iraní. En teoría, este Estado permitiría a Irán forjar una esfera más definida de influencia entre los chiítas iraquíes para ayudar a administrar las tareas importantes, tales como la distribución de los ingresos de la red de contrabando de petróleo. Este deseo de Irán de crear un estado chiíta en Irak podría explicar por qué el más cercano aliado político de Irán, el Consejo Supremo Islámico de Irak, ha sido el más fuerte defensor en el parlamento iraquí para el establecimiento de una región chií única en el sur. Sin embargo, la mayoría de los grupos chiítas del sur, como el Partido Dawa, el movimiento Sadrita y el partido Al-Fadhila, se han opuesto a la idea. Estos grupos trabajan en estrecha colaboración con los iraníes, pero son más nacionalistas y aún ven la necesidad de preservar la autonomía política respecto a Irán.
Al-Fadhila está más arraigado en el negocio de contrabando de petróleo de Irak. Incluso se sabe que los residentes de Basora se refieren a al-Fadhila, que significa "virtud" en árabe, como el "partido islámico del petróleo". El partido es firmemente nacionalista y ha sido muy resistente a los intentos de Bagdad de favorecer una mayor injerencia energética extranjera en el sur por miedo a ver minada su influencia regional, pero su líder, el jeque Mohammad Yaqubi, es amistoso con Irán. Al-Fadhila cuenta con una presencia significativa en la Compañía Petrolera del sur de Irak y mantiene una fuerte relación con el sindicato de trabajadores de la industria petrolera de Basora. El partido paga generalmente a los empleados de la Compañía Petrolera del sur que colaboran con él en el robo de petróleo alrededor de $ 5.000 - $ 10.000 por cada envío de 1.000 barriles. Al-Fadhila es también el líder del sur de Irak cuando se trata de usar los ingresos del petróleo para comprar la lealtad de los grupos políticos locales, las pandillas y la fuerza de la policía de Basora.

Las milicias
Irán juega un papel importante en la gestión de las distintas milicias involucradas en el contrabando de petróleo en el sur de Irak. A cambio de la protección de los intereses energéticos de Irán y la eliminación de la resistencia a las redes de contrabando de petróleo iraní, las milicias obtienen una significativa tajada de las ganancias. Cuando una milicia se vuelve demasiado poderosa, Irán normalmente encuentra la manera de diluir su fuerza mediante el desarrollo de la competencia y la integración de los miembros de la milicia en el aparato de seguridad e incluso a veces en el proceso político. La estrategia de Irán en la gestión de Irak es alterar los acuerdos con los principales líderes chiítas, lo que garantiza que nadie se hace lo suficientemente fuerte como para pensar en el abandono o girar en contra de Irán. Esta dinámica se ilustra en el manejo que hizo Irán del líder nacionalista chiíta Muqtada al-Sadr y su Ejército del Mahdi, Asaib Ahl al Haq (que se separó de los Sadritas con el apoyo de Irán) y el involucramiento de las Brigadas del Hezbolá en la red de contrabando de petróleo iraní.
Al-Sadr y sus seguidores han sido tradicionalmente vehementemente nacionalistas y han tenido el cuidado de no distanciarse de Irán. Al Qais al-Khazali, quien estudió con el padre de al-Sadr, el Gran Ayatolá Mohammed Sadiq al-Sadr, se separó del grupo en 2004 para formar su propia facción. Irán desarrolló una estrecha relación con el grupo de Khazali. Khazali finalmente formó su propia milicia, Asaib al-Haq (Liga de los Justos), con fuerte asistencia financiera y militar de Irán.
En 2007, al-Sadr huyó a Irán ante las amenazas de los militares de Estados Unidos y sus propios rivales chiíes. Al-Sadr anunció que iba a desactivar el Ejército del Mahdi en 2008 a cambio de la entrada en el gobierno iraquí. Los Sadritas tienen ahora 40 escaños, la mayoría de los escaños de la coalición gobernante chií en el parlamento, y el control de siete ministerios, aunque al-Sadr permanece bajo la influencia de Irán. Mientras que a principios de la década, el movimiento Sadrita disfrutó de una mayor autonomía en los asuntos iraquíes del sur, la Brigada Día Prometido, que se desarrolló fuera del Ejército Mahdi, ahora se encuentra bien ubicada dentro de la esfera de influencia iraní.
Mientras que el peso de los Sadritas ha disminuido en el sur y se incrementó en el gobierno central, Asaib Ahl al-Haq se convirtió en la principal milicia en la que Irán confíar para hacer sus negocios en Basora. La milicia ha demostrado ser especialmente eficaz en la contención de la resistencia tribal a Irán en las operaciones de Basora, la mayoría de los cuales provenían de Sheikh al-Kazim Unayzan, que conduce el Consejo del clan del sur y cuyos seguidores se dice que superan los 3 millones de chiítas. Un ejemplo de la utilidad de Asaib Ahl al-Haq para Irán quedó testimoniada cuando Sheikh Mohammad al-Bahadli, jefe tribal del consejo de la Liberación y la Construcción, formó su propia milicia llamada Asad Allah al Ghalib. Esta milicia fue rápidamente sometida por Asaib Ahl al-Haq. Asaib Ahl al-Haq también tiene una reputación de liquidar los rivales de Irán en el sur, incluyendo a los líderes de los clanes, las autoridades en los puertos de Basora y Umm Qasr, y a los empleados de la Compañía de Petróleo del Sur de Irak que se niegan a cooperar en la red de contrabando de petróleo de Irán.
De acuerdo con la táctica anterior, Irán parece estar listo de nuevo para diversificar sus activos y la milicia ha desempeñado un papel clave en presionar al gobierno central iraquí para dar la bienvenida a Khazali y Asaib Ahl al-Haq en el proceso político. A principios de enero, el gobierno iraquí anunció que Asaib Ahl al-Haq no había entregado sus armas, pero se había comprometido a entregarlas y planeaba participar en las próximas elecciones parlamentarias bajo un nuevo nombre.
Con Asaib Ahl al-Haq entrando en la arena política, Irán ya ha preparado otra de las claves del patrón militante chiíta -las Brigadas de Hezbolá- a la función de reemplazo de Asaib Ahl al-Haq en la protección del negocio del contrabando de petróleo. Las Brigadas de Hezbolá no han expresado ningún interés en entrar en el proceso político y han hecho hincapié en la necesidad de desempeñar un papel militante destacado en el sur. Otros grupos marginales que tienen una orientación islamista y que políticamente se acoplaron a Irán a cambio de dividendos del petróleo son Harakat Sayyid al Shuada, Hizb Allah Tha'r al Islami, Shuhada al Mihrab y el Partido 17 de marzo del jeque Abdullah al Ishmain.

El sindicato de Petróleo de Irán
La principal figura iraní que maneja los sindicatos de petróleo de Basora es el general Qassem Suleimani, comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Suleimani juega un papel clave en la compra de patrocinio en Basora y en el resto del sur, utilizando los ingresos del petróleo robado. La mayoría del dinero se deposita en las sucursales de los bancos que son propiedad de los Guardianes de la Revolución en Irak. La red de Suleimani cubre las tareas de contrabando de armas, el contrabando de petróleo a Irán, la recaudación y distribución de los ingresos petroleros y el secuestro (y en ocasiones el asesinato) de personajes anti-iraníes en el sur de Irak.

El apalancamiento de Teherán sobre Bagdad
El control de Irán sobre el contrabando de petróleo en Basora se ha institucionalizado y está mucho más allá de la capacidad de control del gobierno central en Bagdad. Aunque Irán está en proceso de consolidar la influencia chií en Irak, no tiene ningún deseo de ver a una autoridad central fuerte en Bagdad que podría tratar de socavar su ya bien arraigada influencia en el sur. Como resultado de ello, Irán ha resistido tranquila pero firmemente los intentos del primer ministro iraquí Nouri al-Maliki de ejercer un control exclusivo sobre el gobierno y sus esfuerzos para aumentar su fuerza militar y política en el sur. De hecho, la forma más eficaz de Irán de asegurar su influencia sobre las autoridades políticas en Bagdad es manteniendo un fuerte control sobre sus operaciones de contrabando de petróleo en el sur. Irán utiliza su influencia energética en Irak para asegurarse que las autoridades del gobierno iraquí, incluyendo al-Maliki, reciban una parte fuerte de los ingresos mensuales del robo de petróleo -por un valor de millones de dólares- a fin de que Bagdad esté menos inclinado a protestar por la interferencia iraní en los asuntos iraquíes .
La influencia significativa y creciente de Irán sobre la industria petrolera de Irak llega al corazón del desafío de Estados Unidos para tratar de contener a Irán en Irak. Cuando se trata de decisiones políticas fundamentales en la ampliación de la presencia de tropas de Estados Unidos en Irak o en la aceptación de una ayuda militar importante de los Estados Unidos, Irán tiene un amplio poder financiero proveniente de los ingresos del petróleo que obtiene a través del contrabando para influir en las mentes de los iraquíes que toman las decisiones. Los esfuerzos en el mismo sentido, liderados por Estados Unidos para endurecer las sanciones no tienen en cuenta los millones de dólares que Irán es capaz de transportar a diario a través de los oscuros canales a lo largo de Basora.