miércoles, 11 de mayo de 2016

CHINA-AMERICA LATINA: COOPERACION SUR-SUR O ESTATUS SEMICOLONIAL?

Algunos indicadores iniciales para poner de relieve la importancia de China en el mundo actual:
China es la segunda economía (para algunas formas de medición la primera) del planeta detrás de Estados Unidos
Es el primer prestamista de la Reserva Federal estadounidense
Es el principal productor mundial de manufacturas
Es el quinto emisor global de inversión extranjera directa (IED).
Las altas tasas de crecimiento económico han ubicado a China como el primer consumidor global de energía eléctrica.
China es el segundo consumidor de petróleo. Se espera que en el año 2020 se convierta en el mayor importador neto de petróleo del mundo.
China también se ha convertido en el segundo país con mayores erogaciones militares, preocupación manifiesta en la versión 2015 de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
 China es el primer consumidor de pescado del mundo.
9.      Y, por si hiciera falta, ocupa un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Según la propia retórica china el país estaría siguiendo una estrategia de “ascenso pacífico” en la jerarquía global, lo que también se conoce en nuestros países como “poder blando”.
A pesar de estos indicadores China es considerada todavía como una economía “emergente”, a pesar de la numerosa bibliografía que ya no utiliza ese término.
Por ahora China no constituye el nuevo hegemón que desplaza o puede desplazar  a Estados Unidos como única potencia global, aunque sí se verifica una creciente relación de competencia por la influencia política y económica en diferentes regiones, lo que permite hablar de un orden en el que China tendría un rol destacado.
El vertiginoso ritmo de crecimiento industrial necesita un adecuado abastecimiento de energía y de productos básicos que provienen de actividades primario-extractivas. Al mismo tiempo China necesita sostener gradualmente mayores niveles de consumo para la población asalariada urbana. En consecuencia, el abastecimiento energético y alimentario pasó a ser considerado un asunto de Estado, lo que influyó en la estrategia elaborada para entablar vínculos con África y América Latina.
El actual presidente chino Xi Jinping profundizó los nexos de su país con América Latina. En menos de dos años de gestión visitó la región en dos oportunidades, imprimiéndole a sus visitas -a diferencia de su antecesor Hu Jintao- un fuerte y claro contenido político.
Desde el cambio de siglo, el interés de China por Latinoamérica y el Caribe ha crecido a un ritmo acelerado. La rápida expansión de estas relaciones se manifestó de varias formas, comenzando con el alto nivel de liderazgo diplomático mostrado por el presidente Jian Zemin en 2001 cuando visitó Chile, Argentina, Brasil, Cuba, Uruguay y Venezuela y luego México en 2002. El liderazgo continuó con Hu Jintao y sus viajes a Brasil, Argentina y Chile en 2004 y a Costa Rica, Cuba y Perú en 2008, acompañado por una numerosa comitiva de oficiales y empresarios. Wen Jiabao regresó a la región en 2012 y Xi Jinping ha estado de gira por varios países, como vicepresidente y presidente, en 2013 y 2014.
Un importante hito que aceleró el incremento de los vínculos comerciales entre China y varios países de la región fue la mencionada gira del entonces presidente Hu Jintao por Brasil, Argentina y Chile hacia fines de 2004. Como resultado de esas visitas China firmó un memorándum de entendimiento con cada uno de esos países. Mediante el mismo las naciones sudamericanas le reconocieron a China el estatus de economía de mercado. El reconocimiento de ese estatus (superior al reconocimiento otorgado por la OMC de “economía en transición” en 2001) implicó para los tres países sudamericanos limitar la posibilidad de aplicación de medidas anti-dumping hacia  productos originarios de China. Ante la imposibilidad del Mercosur de tratar este asunto a nivel regional, China desplegó una estrategia de negociación bilateral con cada país, acentuando el carácter asimétrico de las relaciones.
Mientras tanto, por el lado de América Latina Benjamin Creutzfeldt sostiene que es evidente una “sustancial falta de preparación y una respuesta fragmentada de Latinoamérica a la cada vez más grande huella de China en la región”. Mientras que el gobierno chino busca acuerdos bilaterales e incrementa su involucramiento en las organizaciones regionales, los países latinoamericanos permanecen relativamente poco preparados y en gran parte inconscientes sobre lo que cada uno de sus vecinos está haciendo con China.
La respuesta de los líderes de LAC fue vacilante e irregular después de la visita de Hu Jintao en el 2004, cautelosa e inconsistente después del Documento de Política Pública del 2008, y continúa siendo casi siete años después, incoherente y poco planificada a lo largo de la región.
De los 33 países que conforman CELAC, 21 tienen relaciones diplomáticas con China, y sólo 6 tienen cámaras de comercio bilaterales.
En el campo académico hay más estudios a fondo sobre las relaciones China-LAC producidos en Estados Unidos y en el Reino Unido que en cualquiera de los países en cuestión.

Flujos financieros, intercambio comercial y turismo
1.      Se estima que entre 2005 y 2013 el financiamiento del Banco de Desarrollo de China (CBD) y el Banco de Exportación e Importación (Eximbank), alcanzó los US$ 102.200 millones. Según el estudio de la Universidad de Boston, China y sus bancos son el principal ente financiador de Venezuela, Ecuador y Jamaica, por encima de los organismos de financiamiento tradicionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El mayor deudor es Venezuela (US$ 50.600 millones), Argentina es el segundo, con US$ 14.100 millones, Brasil es el tercero con US$ 13.400 millones y Ecuador es el cuarto con US$ 9.900 millones.
2.      El volumen comercial pasó de 10.000 millones de dólares en el año 2000 a más de 200.000 millones en 2012 y en enero de 2015 se estableció en 240 mil millones de dólares. Estas relaciones comerciales indican una oferta concentrada en materias primas, productos agrícolas y metales, además de productos energéticos y mineros. El 86,4% de las exportaciones de la región a China corresponden a este tipo de productos.
3.      Desde la perspectiva turística, la  exención de visado para los turistas chinos por parte de Ecuador y la posibilidad de algo similar por parte de Trinidad y Tobago así como la propuesta cubana de establecer un vuelo directo entre La Habana y Beijing, pretenden atraer más turistas a la región, ya que China es uno de los principales expulsores de turismo a nivel mundial. 
4.      En términos culturales, la expansión de la red de Institutos Confucio (enseñanza de idioma chino) con dos nuevas sedes en Chile y Ecuador y el establecimiento de un instituto especializado en materia de investigación arqueológica y antropológica, en el caso de Ecuador, y de investigación botánica, para el caso de Cuba, son sólo algunas muestras del “soft power” chino en Latinoamérica y el Caribe.
En cambio las inversiones latinoamericanas en China han sido mínimas. El informe “LAC Investment in China: A new Chapter in Latin America and the Caribbean-China Relations” señala que de 76 multinacionales brasileñas, 46 realizaron inversiones en América y ninguna en China. En el caso de Chile, en el periodo 2007-2009 sólo dos multinacionales se establecieron en China y el Banco Central de Colombia reportó inversiones por apenas 1.2 millones de dólares desde el año 2000. El mismo reporte indica que durante el periodo 2002-2012 las inversiones provenientes de América Latina y el Caribe alcanzaron a 917 millones de dólares. El capital de Brasil fue de U$S 424 millones, el de Argentina fue de U$S 131 millones, el de México fue de U$S 99 millones y el de Chile fue de U$S 89 millones. Algunas pocas marcas han logrado posicionarse, como el Grupo Bimbo (México), Embraer (Brasil) y Tenaris (Argentina).
Hacia el año 2000 China no ocupaba un lugar privilegiado como destino de exportaciones u origen de importaciones de los países de la región. Para 2012, China representa –con excepción de El Salvador– uno de los tres principales proveedores de todos los países en cuestión. En cuanto a la relevancia de China como destino de exportaciones, la intensificación de los flujos comerciales se experimenta mayoritariamente en los países del Cono Sur: Brasil, Chile, Perú, Uruguay, Venezuela, Colombia y Argentina.
En la mayoría de los casos, las exportaciones de la región se encuentran concentradas en unos pocos rubros, casi exclusivamente productos de actividades primario-extractivas o de productos industriales basados en recursos naturales. Las importaciones se encuentran sumamente diversificadas y constan de productos con alto contenido de valor agregado.
Paraguay casi no tiene exportaciones a China ya que aún reconoce al gobierno de Taiwán como la legítima república china. A pesar de que las exportaciones globales de Paraguay se componen de productos altamente demandados por China (porotos y aceite de soja, carne bovina y algunos tipos de maíz), el país sudamericano está vetado como proveedor como represalia por su política exterior.

La importancia política de América Latina para China (y la asimetría en la importancia de China para América Latina)
La presidencia de Xi Jimping plantea la posibilidad de que haya comenzado un cambio en las relaciones de China con América Latina y el Caribe, atravesando una transición desde un período donde se destacaron los aspectos económicos y comerciales a una nueva fase de acercamiento político, lo que elevaría las reacciones anticipatorias de Estados Unidos, que siempre ha considerado la región como "su patio trasero".
China buscó en las últimas décadas no fomentar la desconfianza de Estados Unidos con respecto a sus relaciones con América Latina y el Caribe. El poder blando es el instrumento chino para mitigar la idea de la "amenaza china" y consolidar su estrategia de "ascenso pacífico", un término más tarde reemplazado por el "desarrollo pacífico".
Sin embargo, la iniciativa de relacionarse con América Latina y el Caribe a través de la CELAC cuestiona este modelo de relación, debido principalmente a la estructura y funciones específicas de este foro regional.
CELAC se puede considerar como un "derrame" del enfoque regional que surge del Grupo de Río y la CALC (Cumbre de América Latina y el Caribe para el Desarrollo e Integración), una iniciativa con un perfil pobremente institucionalizado pero que juega un papel muy importante en la región al permitir el diálogo y las consultas en torno a su propia agenda de desarrollo, sin la participación de Estados Unidos y Canadá. Este carácter autónomo de la CELAC, y excluyente con respecto a la participación de Estados Unidos, genera una profunda preocupación y reflexión sobre la opción utilizada por China para establecer un mecanismo de diálogo con la región a través de la CELAC, evitando hacerlo a través de otros instrumentos, como la OEA,
Los documentos preparados en la reunión ministerial de enero de 2015 entre la CELAC y China pueden fortalecer la postura de los sectores de la opinión pública estadounidense que advierten sobre la amenaza que la creciente presencia de China en la región representa para la influencia de Estados Unidos.
1.      En América Latina y el Caribe están 12 de los 22 países que en todo el mundo reconocen a Taiwán como la única China en lugar de la República Popular China: Panamá, Paraguay, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, Belice, República Dominicana, Haití, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y Granadinas y Santa Lucia. Esto otorga a la región un lugar estratégico inestimable en la ambición histórica del Partido Comunista chino de anexar Taiwán y unificar el país.
2.      La importancia histórica del Caribe en la política mundial radica en ser una ruta comercial que une el océano Atlántico con el Pacífico. Los recientes proyectos de reforma y ampliación del Canal de Panamá, así como la construcción de un nuevo canal en Nicaragua -con capital chino- tienden a aumentar el grado de importancia de la región.
3.      La reciente iniciativa de Estados Unidos facilitando un acercamiento con Cuba, con la intención de ambos países de reanudar relaciones diplomáticas representan una inflexión histórica en la diplomacia de Estados Unidos y demuestran su preocupación por establecer un nuevo estándar de relación y diálogo con la región, una búsqueda de re-equilibrio regional.
4.      El foro CELAC-China complementa el fuerte apoyo económico y financiero que China ha estado ofreciendo a la región en los últimos años -sobre todo a los países que la reconocen- y es la contrapartida política china de ese reconocimiento, continuando el enfoque establecido con anterioridad por Xi Jinping, en su visita a Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba en julio de 2014.
La competencia por la influencia en América Latina y el Caribe es claramente beneficiosa para la región, ya que ofrece un margen para equilibrar la dependencia histórica de Estados Unidos.
1.      Con respecto a China, los países de la CELAC buscan equilibrar las relaciones comerciales asimétricas, tanto en las exportaciones -que muestran una dinámica de relación estándar de norte a sur, con China exportando manufacturas e importando commodities- como en la importancia relativa que los países de la región significan comercialmente para China y viceversa.
2.      Por otro lado la demanda china de materias primas se ha reducido en la medida en que la política interior china definió en su último plan quinquenal que priorizará el crecimiento del mercado interno, lo que hace que América Latina y el Caribe sean actualmente menos importantes en la agenda comercial china.

Los intereses chinos en Sudamérica
1.      Brasil ha reformulado su estrategia de seguridad nacional y ha promovido el concepto de la Amazonia Azul (el Océano Atlántico) a fin de aumentar el control sobre su territorio marítimo.
2.      Argentina ha insistido en su reivindicación de las islas Malvinas/Falklands, al tiempo que el Reino Unido (respaldado por Estados Unidos y otros aliados de la OTAN) mantiene el control de una cadena de islas ubicadas estratégicamente en el Atlántico.
3.      En el lado africano, Nigeria y Sudáfrica tratan de desempeñar un papel de liderazgo regional y de puerta de entrada al continente, en tanto que Angola se ha convertido en un protagonista clave por su petróleo abundante.
Sin embargo, hasta ahora no ha habido ningún intento de estudiar la importancia de China en relación con el Atlántico Sur como espacio geopolítico diferenciado. La presencia china en las costas africanas del Atlántico es mucho más profunda y compleja que en el lado latinoamericano.
1.      A pesar de que China no cuenta aún con una “política del Atlántico Sur”, el rol que desempeña implica una creciente asimetría de poder, aplicable (aunque no de manera uniforme) a ambas orillas del Atlántico Sur.
2.      Asimismo, la creciente presencia de China desafía progresivamente la antigua influencia de Estados Unidos y de las potencias occidentales en el área.
3.      Incluso aunque China no manifieste intenciones de dominar el Atlántico Sur ya ha obligado a la redefinición del espacio geoestratégico regional y se ha convertido en un actor que debería entrar en los cálculos de los otros actores políticos presentes en la zona.
Desde el punto de vista económico, la principal preocupación de China en el Atlántico Sur sigue siendo el hecho de conseguir y garantizar el acceso a los recursos naturales necesarios para mantener los índices de crecimiento del país. En paralelo esta continua demanda de recursos de África y América Latina ha contribuido a incrementar el PBI de muchos países del área, después de un período prolongado de estancamiento o bajo crecimiento a ambos lados del Atlántico Sur. Pero también ha aumentado la vulnerabilidad de nuestras economías. “Lo que antes se enviaba a Estados Unidos ahora se envía a China. Tras la crisis mundial los países con más relación con China fueron los que más rápido se recuperaron”. La excepción fue Venezuela.
China se ha esforzado en diversificar sus fuentes de petróleo. Aunque importa en gran medida de Arabia Saudita y sus vecinos, la conflictividad de la zona y el acceso incierto a los recursos ha conducido a China a invertir en yacimientos de petróleo en otros lugares, entre ellas el Atlántico Sur, que es rico en petróleo en ambas costas, de África y América Latina. En este sentido, en el año 2006, Angola reemplazó a Arabia Saudita como mayor proveedor de petróleo de China
Africa: en la actualidad cuatro de los cinco principales proveedores de petróleo de China se encuentran en Africa: Nigeria, Angola, la República del Congo y Guinea Ecuatorial. Sudán también figura en la lista, más atrás.
China también ha invertido en países productores de petróleo más pequeños como Gabón, Ghana y Liberia y ha realizado prospecciones en potenciales proveedores, como Sierra Leona y Benin. Con estos países ha establecido acuerdos de cooperación que ayudan a desarrollar estos sectores incipientes, asegurándose acceso preferencial a esos recursos.
Sudamérica: en América Latina, los suministradores clave de petróleo de China también se encuentran en la zona del Atlántico Sur:
1.      Venezuela recibe más inversión china que cualquier otro país latinoamericano, en gran parte vinculada a la mayor producción de petróleo.
2.      En Brasil, China financia prospecciones y adquiere acciones bursátiles de empresas de prospección de reservas de capas pre-salinas.
3.      En Argentina, las compañías petroleras chinas compiten con sus homólogos occidentales mediante fusiones y adquisiciones como la compra en el año 2012 de las operaciones de la petrolera argentina Occidental Petroleum por 2.450 millones de dólares. La nacionalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en 2012 supuso la asociación de la empresa china Sinopec con la petrolera estatal para la explotación de petróleo no convencional en la gigantesca reserva de Vaca Muerta, la tercera del mundo.
La diversificación energética china implica la asunción de riesgos (incertidumbre política, económica y política) superiores a los niveles tradicionales. Para mitigar algunos de estos riesgos utiliza una colaboración concertada de tres categorías de actores políticos:
1.      el Estado chino, que se vale de la diplomacia para establecer acuerdos y abrir puertas
2.      las grandes empresas de propiedad estatal (en particular, PetroChina Co. Ltd., China Petroleum y Chemical Corp., conocida como Sinopec), que concluyen la mayoría de los acuerdos
3.      las empresas privadas y empresas conjuntas, que realizan parte de las inversiones correspondientes y transportan el petróleo a través del Atlántico Sur y a lo largo de las costas de África y América Latina.
Aunque los intereses de estos actores políticos suelen coincidir, no es razonable considerar la presencia china en el ámbito petrolero como una unidad monolítica y compacta.
La producción china –para la exportación y también para el consumo interno– requiere grandes cantidades de minerales, madera, algodón, pescado e insumos agrícolas de ambos lados del Atlántico Sur. Para transportar estas materias primas hasta la metrópoli, China ha hecho grandes inversiones a fin una mejor integración de la infraestructura y el transporte en varios nodos del Atlántico Sur, ampliando la capacidad portuaria y reforzando la integración logística para agilizar el flujo de mercancías desde las regiones interiores.
1.      Aunque la mayoría de las reformas portuarias en América Latina impulsadas por China radican a lo largo del Océano Pacífico, China también coopera en la ampliación de Puerto Cabello, el mayor puerto caribeño de Venezuela, con trabajos de dragado y construcción de nuevos amarres para barcos de gran calado.
2.      Las empresas chinas están interesadas asimismo en invertir en nuevos puertos a lo largo del Atlántico Sur, inclusive en el nuevo puerto de aguas profundas de Rocha en Uruguay y en el superpuerto Açu de Brasil, aunque se ha renunciado a algunas partes del plan debido a problemas de ineficiencia en la parte brasileña. El puerto de Açu, que se está construyendo en el estado de Río de Janeiro y se encuentra cerca de los principales yacimientos de petróleo de Brasil, se utilizará también como punto de exportación de productos básicos originarios de los estados brasileños carentes de litoral (principalmente soja y mineral de hierro con destino a China).
Pero no solo el petróleo y el gas han dominado los debates sobre el interés de China por los recursos del Atlántico Sur, también la riqueza ictícola de la zona ha generado atención.
Después de casi agotar sus propios recursos pesqueros en las décadas de 1970 y 1980, el Gobierno chino alentó a las empresas pesqueras a salir de su propia zona económica exclusiva, yendo incluso más allá de Asia. Desde entonces, China se ha convertido en el mayor consumidor mundial de pescado, lo que produce acusaciones de depredación de los recursos ictícolas y fricciones con los países del Atlántico Sur, como Argentina.
Los crecientes flujos comerciales entre China y el Atlántico Sur han reforzado el papel de las comunidades de la diáspora china en la zona.

Las preocupaciones políticas de China: el uso del poder blando
Desde el punto de vista político, las preocupaciones más antiguas de China en el Atlántico Sur se refieren:
1.      A modificar el reconocimiento a Taiwán de varios países de la región y
2.      un mayor y explícito apoyo a Beijing en los foros multilaterales.
Sólo cuatro estados africanos reconocen a Taiwán (dos de ellos en la costa del Atlántico Sur: Gambia y Santo Tomé y Príncipe), pero hay 11 estados de América Latina y el Caribe que mantienen relaciones diplomáticas oficiales con la isla.
Tras el inicio del nuevo milenio, los responsables de esa política comenzaron a promover el concepto de desarrollo pacífico, subrayando el papel de China como líder responsable, la primacía de los asuntos domésticos y los principios de mutuo beneficio y no injerencia.
En una rueda de prensa en 2012 en Davos, el primer ministro Wen Jiabao dijo que “Estados Unidos es el mayor país desarrollado y China el mayor país en desarrollo del mundo”. Este discurso refleja el esfuerzo de China por establecer vínculos de afinidad política destinados a abrir puertas económicas en América Latina y a perseguir objetivos a largo plazo, como presionar por una reforma de la gobernanza global y contrapesar la influencia de las potencias del Norte.
En sus estrategias bilaterales y multilaterales China confía en el poder blando para intensificar los vínculos. En ocasiones, estas unidades de poder blando están relacionadas con iniciativas militares, como el hospital naval “Arca de paz”.
Sin embargo, y a pesar de la creciente importancia de China en la región, algunos espacios geopolíticos no incluyen un papel directo de China. La cooperación entre los actores políticos de ambos lados del Atlántico Sur ha crecido de manera espectacular debido a la iniciativa de Brasil de fortalecer sus lazos de cooperación con África. Un esfuerzo multilateral clave es la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS), que busca que la mayor parte de esta zona sea un área libre de armas nucleares, que intenta proteger los recursos marinos de la región y que tiene como objetivo mejorar el control de los estados regionales sobre el Atlántico Sur.
Las preocupaciones de seguridad de China en el Atlántico Sur, vinculadas con el comercio y la inversión, van sin embargo más allá de la dimensión económica. Hay que tener en cuenta que a diferencia de las potencias occidentales, China no tiene una base permanente o una presencia militar en la región del Atlántico Sur.
China ha ido ampliando y modernizando sus fuerzas armadas –incluyendo los planes de puesta a punto de una flota de submarinos de propulsión nuclear, un programa de portaaviones y un sistema de vigilancia por satélite–, pero carece de la capacidad de proyectar su poder militar mucho más allá de su inmediata vecindad. China, como en toda su historia, todavía carece de una gran flota naval.
En virtud de los intereses que China mantiene en el Atlántico Sur, esta zona ha asumido una nueva importancia en materia de seguridad. China está interesada en garantizar el tránsito seguro por las rutas marítimas empleadas para el transporte de las exportaciones africanas y sudamericanas hacia China, teniendo en cuenta la inestabilidad en algunas zonas y la creciente preocupación china en relación con la seguridad alimentaria y energética. Los servicios de contenedores entre China y América del Sur efectúan el tránsito a través del cabo de Buena Esperanza.
Adicionalmente la importancia geoestratégica de la región del Atlántico Sur también ha ido cambiando debido a un renovado interés en la Antártida. Varios actores políticos clave del Atlántico Sur –entre ellos Chile, Argentina y Reino Unido– tienen reivindicaciones territoriales que, de conformidad con el Tratado Antártico, se comprometen a no ejercer. Después de ser excluida del primer tratado en 1959 por razones políticas, China se adhirió a mediados de la década de 1980. Casi de inmediato estableció una presencia en el continente mediante la construcción de dos bases, incluida la Estación Gran Muralla, situada a menos de 1.000 km. del Cabo de Hornos.
Por otra parte, dado que el Atlántico Sur es uno de los puntos de entrada clave en la Antártida, cualquier cambio en el Sistema del Tratado Antártico podría tener implicaciones ambientales y estratégicas para la región en general.

Las asimetrías de poder
Con toda claridad China es cada vez más un competidor directo para el poder económico, político, militar e incluso cultural de Estados Unidos y de Europa en el Atlántico Sur  y aparece como una alternativa atractiva por razones económicas e incluso ideológicas.
Y esto ocurre en un momento en que la crisis económica global ha limitado la capacidad de las potencias occidentales para colaborar con los actores políticos del Atlántico Sur e influir en sus decisiones.
Las crecientes asimetrías de poder en las relaciones de los países de CELAC con China plantean nuevos desafíos. Para los actores políticos regionales el nuevo compromiso de China con el Atlántico Sur ofrece oportunidades para el comercio, la inversión (incluidas las infraestructuras, tanto tiempo descuidadas en el área) y los alineamientos políticos alternativos con un país que se presenta a sí mismo como un país socio en el terreno del desarrollo. Si bien estos vínculos suelen generar beneficios tangibles para las sociedades del Atlántico Sur, también han dado lugar a acusaciones de neocolonialismo y a la preocupación por una nueva dependencia con centro en Beijing.
Sin embargo, enmarcar los vínculos con China como una reedición de los viejos lazos neocoloniales históricamente mantenidos con los países del Norte, con todo su bagaje histórico específico, constituye una simplificación. Pero es necesario que nuestros actores políticos innoven tanto en el ámbito nacional como en el internacional a fin de compensar la sumatoria de crecientes desequilibrios.

El estatus semicolonial bajo la forma del “consenso de los commodities”
China tiene firmados TLCs con tres países de la región. Se trata de Chile (en 2005), Perú (en 2008) y Costa Rica (en 2011), y se encontraría próximo a la firma un acuerdo con Colombia. Transcurridos ocho años de firma del TLC entre Chile y China, se observa que las exportaciones del primer país hacia el segundo prácticamente se cuadriplicaron. Sin embargo, en cuanto a la composición, se profundiza la tendencia a la concentración en productos primarios (cobre y sus derivados, mineral de hierro, madera, frutas y otros minerales).
China no deja de asumir su nuevo rol global, pero se presenta como otro país del denominado “Sur” o “Tercer Mundo” que procura diferenciarse de los hegemones tradicionales enfatizando la reciprocidad, el mutuo beneficio y la “cooperación Sur-Sur”.
-          los proyectos de inversión no parecen buscar ganancias rápidas sino simplemente el reaseguro del abastecimiento de los recursos naturales;
-          prevalece la adquisición de firmas ya existentes o los pagos para acceder a licencias para llevar adelante una explotación, por sobre el desembarco de firmas nuevas;
-          en los reducidos casos en los que se establece una nueva empresa, no se observan transferencias tecnológicas a los países de destino de esas inversiones;
-          las firmas chinas (estatales) no establecen condicionamientos en materia jurídica o de política económica al país de destino, aunque suelen sugerirse políticas de posicionamiento internacional (por ejemplo, el reconocimiento de la existencia de “una sola China”, lo cual implica desconocer el reclamo de Taiwán sobre China continental);
-          en los casos en que deban realizarse obras de infraestructura, se suele establecer la obligatoriedad de contratar firmas de origen chino para la provisión de insumos y la realización de etapas que implican mayor agregado de valor, como así también la concesión del uso de infraestructura local con exclusividad para sus empresas.
-          Otro fenómeno de gran relevancia es el otorgamiento de préstamos a países de la región a cambio de commodities como garantía, o de que estos puedan ser comprados a precios por debajo de los del mercado.
En líneas generales, mientras que China se presenta como un país con pretensiones de desplegar relaciones basadas en el mutuo beneficio, los vínculos resultan en verdad sumamente asimétricos. De una manera novedosa se alientan prácticas igualmente coactivas y coercitivas, propias de una relación entre un país periférico y uno central.
En los últimos años la región entró la etapa del “Consenso de los Commodities”. En ella, tanto los gobiernos que muestran continuidades con el Consenso de Washington como aquellos que desde lo discursivo, lo político y lo productivo rompen con él, aceptan por igual una inserción en el sistema de producción y acumulación global como proveedores de productos básicos con bajo contenido de valor agregado, aprovechando sus elevados precios internacionales.
De forma análoga, sin importar cuáles sean las diferencias políticas entre sus gobiernos, ya sea que estos empoderen o no a los sectores subalternos, tengan o no una retórica de rechazo a las potencias tradicionales y al Consenso de Washington, todos los países de la región han colocado en el centro de su agenda la ampliación de los vínculos comerciales con China y la apertura a sus inversiones como una importante fuente de divisas.
Como bien dijo el canciller chileno Heraldo Muñoz en el foro Celac-China: “todo sucede mientras se produce una declinación de la presencia de Estados Unidos en Latinoamérica, lo que ha abierto un gran espacio para China”. No dijo que se abría un gran espacio para América Latina.
El canciller Patiño, con otras palabras, abonó la permanencia en la misma línea argumental: “Celac y China tienen distintas fortalezas que son absolutamente complementarias. América Latina llena de recursos naturales, de un nivel de crecimiento sostenido en el tiempo, de estabilidad política y China, un país con una senda de crecimiento increíble, recursos financieros, desarrollo de ciencia, tecnología y talento humano”.
Así como el “Consenso de los Commodities” reúne a gobiernos que adhieren a una matriz de pensamiento neoliberal ortodoxa junto a otros que la rechazan enfáticamente, lo mismo sucede con los vínculos sino-latinoamericanos. Los gobiernos que aún reivindican recetas neoliberales pueden celebrar TLCs y practicar abiertamente una relación comercial basada en ventajas comparativas, mientras que los gobiernos progresistas presentan esta relación como una ruptura con los hegemones tradicionales.
China, al presentarse ante América Latina como un país en vías de desarrollo con el cual se establecerán relaciones mutuamente beneficiosas incurre en una “hipocresía internacional”.
Por “Consenso de Beijing en América Latina” se entiende la idea de que el sendero inevitable para el desarrollo de la región es la profundización de los vínculos con China. Vínculos que se presentan como de cooperación entre “países en vías de desarrollo” pero que, detrás de esa retórica, reproducen patrones de subordinación y dependencia característicos de las clásicas relaciones asimétricas entre centro y periferia.
Las inversiones chinas no tienden a desarrollar capacidades locales ni actividades intensivas en conocimiento o encadenamientos productivos. Por el contrario, la localización de las empresas chinas tiende a potenciar las actividades extractivas en detrimento de aquellas con mayor valor agregado, lo cual genera un efecto reprimarizador de las economías de América Latina.

El foro China-Celac
La reunión entre Celac y China fue establecida en la reunión de Celac en Cuba en enero de 2014. Un año después la reunión se concretaba.
El presidente Correa planteó en el Foro cuatro puntos:
1.      Reforzar el multilateralismo
2.      Plantear una profunda transformación y democratización del sistema de Naciones Unidas
3.      Impulsar compromisos verdaderos para mitigar la crisis climática
4.      Asegurar una paz duradera en todo el planeta
Los acuerdos logrados en la reunión de Beijing fueron de enorme magnitud económica y de notable alcance político. Pero la posibilidad de que la vinculación con China funcione como una alternativa y no como una opción a la vinculación con Estados Unidos implica serios desafíos para la región:
1.      Producir bienes y servicios con mayor valor añadido para balancear los términos desiguales del intercambio, disminuir las asimetrías y eliminar la estructuración objetivamente presente de un status semicolonial.
2.      La región no logró estructurar políticas anticíclicas ante el desaceleramiento de la economía china. Por eso, junto a la celebración del Foro, la gran noticia fue la búsqueda de financiamiento por parte de Ecuador.
3.      Sigue siendo necesario lograr consensos políticos estables de cara a las negociaciones multilaterales. Las diferencias manifestadas con Colombia en el foro Celac-China deberían haber sido suavizadas previamente.
4.      La caída de los precios del petróleo implica una vulnerabilidad para las relaciones de China con Celac. El fin del auge de las materias primas (aunque todavía no es el estallido de una burbuja) genera críticas de los líderes políticos y empresariales de los países latinoamericanos hacia China y sus diplomáticos tendrás mayores dificultades en promover las ventajas de los vínculos comerciales. Por eso a China le conviene que no se produzca en Venezuela una descomposición caótica irreversible.
5.      La actual complementariedad debería ceder paso paulatinamente a mecanismos de cooperación. A medida que China cree un modelo de desarrollo más sostenible, orientado hacia el consumo, debe haber mejores posibilidades de que las empresas latinoamericanas suministren bienes y servicios, no solo materias primas, a la clase media urbana china.
6.      Los países de Celac reaccionan distinto frente a la evolución de la economía china y americana. México ganaría más por un crecimiento de Estados Unidos, Brasil perdería mucho con un decrecimiento de China. El carácter disímil de la Celac sigue siendo prevalente.
7.      La inclinación china por los acuerdos bilaterales podrían encontrar en el Foro un mecanismo para transformarse en un tratamiento multilateral de las problemáticas comunes a la región. Eso también sería beneficioso para China, que contaría con acuerdos establecidos estratégicamente.
8.      La vulnerabilidad que las inversiones de China pueden enfrentar en virtud de la inestabilidad política en Venezuela, la volcará a ser cuidadosa y a establecer contactos con la oposición para asegurar la perdurabilidad de sus negocios en el país.

“China está empezando a dejar de ser percibida como una entidad relativamente benigna, preocupada principalmente por las relaciones económicas que pueden incrementarse en negociaciones con los gobiernos locales, para pasar a ser vista como potencialmente no muy diferente de los viejos imperialismos occidentales”, así lo sostuvo Rodger Baker, analista de Asia de Stratfor, Strategic Forecast, el conocido sitio de análisis estratégico americano.

viernes, 20 de marzo de 2015

SYRIZA AJUSTA, LA TROIKA APRIETA, ESTADOS UNIDOS PIENSA

Syriza promete un nuevo paquete de austeridad mientras las instituciones europeas intensifican la presión sobre Grecia
Por Robert Stevens
20 de marzo 2015

El primer ministro griego Alexis Tsipras prometió presentar una nueva lista de medidas de austeridad después de una cumbre de líderes europeos en Bruselas realizada el jueves 12 de marzo.
En el comunicado emitido por las potencias europeas y Grecia se afirmó que: "las autoridades griegas tienen la soberanía sobre las reformas y presentarán una lista completa de reformas específicas en los próximos días". Las reformas son parte del acuerdo que Grecia alcanzó con el Eurogrupo el mes pasado.
El comunicado agregó que dentro de un espíritu de "confianza mutua" todas las partes se habían "comprometido a acelerar el trabajo y concluirlo lo más rápido posible".
La crisis griega no estaba en la agenda oficial de la cumbre del jueves. Sin embargo un funcionario de la Unión Europea (UE) informó que la situación en Atenas era el "elefante en la habitación".
Los representantes políticos de los bancos europeos ya le han tomado la medida a Syriza, respondiendo a su abyecta capitulación del mes pasado, y presionan cada vez por mayores compromisos de austeridad. Liderados por Alemania, los gobiernos europeos insistieron en el período previo a la cumbre para que el gobierno liderado por Syriza en Grecia comience con la imposición de medidas concretas o se arriesgará a verse impedidos de acceder a los préstamos adicionales. Atenas necesita miles de millones en préstamos adicionales para los próximos días y semanas para evitar el impago de su deuda de € 320 mil millones.
Varias "conversaciones técnicas", estipuladas en el acuerdo de febrero para definir las acciones que Grecia debía imponer, se han celebrado en Bruselas, Atenas y París durante la última semana. Sin embargo no han producido un acuerdo final. Esta fue la señal para que la UE, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional, conocidos como la "troika", impongan aún más presión hacia la quiebra sobre el Estado griego.
Tsipras solicitó una reunión al margen de la cumbre con las figuras políticas líderes de Francia y Alemania, así como con representantes de las principales instituciones de la UE. La reunión de tres horas, que se celebró el jueves 12 por la noche, fue convocada por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Asistieron la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés, François Hollande, el presidente del BCE, Mario Draghi, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker y el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.
Merkel también invitó a Tsipras a Berlín para realizar nuevas conversaciones el lunes. Sin embargo, ha dejado claro que ni las conversaciones en la cumbre ni las conversaciones del lunes irían a cambiar nada y que Grecia debía cumplir con el acuerdo de 20 de febrero.
Tras las reuniones del jueves Merkel dijo que "no hemos cambiado ni un ápice. Usted puede haber oído algo de esto antes. Pero entonces no ha sucedido mucho en las últimas semanas".
Hollande añadió: "estas reformas deben ser... compatibles con los compromisos de Grecia... No hay tiempo que perder".
Las tensiones se desbordaron entre los líderes de la UE y Grecia en los últimos días. Dijsselbloem dijo el martes que "la presión sobre Grecia está creciendo. El monto de efectivo, de dinero, al menos esto es lo que me dicen, está disminuyendo. Y sólo obtendrá un préstamo de emergencia si existen en realidad medidas que se estén adoptando, si hay progreso en las reformas que se necesitan en Grecia".
El miércoles, el Banco Central Europeo prestó a Grecia sólo € 400 millones de asistencia de los fondos para liquidez de emergencia (ELA), en lugar de los € 900 millones que pidió el gobierno de Syriza. Los bancos griegos sólo se mantienen a flote debido a su acceso temporal a los fondos de ELA.
Reuters citó a una "persona familiarizada con el pensamiento del BCE", quien dijo que no habría a corto plazo un seguro adicional sobre la deuda. "Todo depende de si Grecia cumple sus compromisos con el fin de obtener dinero de sus acreedores. El BCE no hace financiación puente".
Los temores de una salida de Grecia de la zona euro (Grexit) han puesto en peligro el sistema bancario de la nación, mientras la financiación del ELA apenas cubre el importe que sea retirado por los depositantes. El miércoles, los depositantes retiraron entre € 300 y € 400 millones de los bancos, la mayor salida de fondos desde la firma del acuerdo de febrero.
El mismo día el gobierno Tsipras aprobó en el Parlamento griego una "ley humanitaria" a un costo de unos € 200 millones. El proyecto de ley prevé electricidad gratis y cupones de alimentos para algunas familias en extrema pobreza. Bajo la presión constante de sus acreedores, Syriza ya había reducido drásticamente el programa humanitario que era de unos inadecuados € 1.8 mil millones de euros.
Incluso esto era inaceptable para la Comisión Europea que envió a Grecia una nota advirtiendo que tal legislación podría ser vista como una acción "unilateral" y por lo tanto una violación del acuerdo de febrero.
Tras la votación el viceprimer ministro de Grecia Giannis Dragasakis se arrastró hasta la UE buscando dinero. "El país se enfrenta a problemas de liquidez y necesita la cooperación de los socios europeos para cubrir sus obligaciones", dijo. "No hemos recibido una sola cuota del préstamo desde agosto de 2014, pero hemos estado pagando todas nuestras obligaciones".
El tabloide Bild  declaró que el apoyo del Parlamento griego al proyecto de ley humanitaria era una "declaración de guerra".
El viernes se supo que el BCE está considerando prohibir a los prestamistas griegos añadir a sus carteras las tenencias de deuda pública. El Financial Times escribió que esto sería "cortarle a Atenas una fuente clave de financiación y empeorar la discordia con sus acreedores".
Juncker dijo a una emisora ​​de radio francesa el jueves "voy a repetir con él [Tsipras] lo que ya le he dicho dos veces: Grecia debe emprender las reformas necesarias, Grecia debe garantizar los compromisos que asumió con el Eurogrupo en 2012 y, que confirmó más recientemente".
Alex Brazier, directora ejecutiva del Banco de Inglaterra para la estrategia de estabilidad financiera y riesgo, dijo que Grecia nunca será capaz de deshacerse de su deuda. Le dijo al Comité Selecto del Tesoro del Parlamento del Reino Unido: "creo que hay un monto de superávit primario que podría funcionar para Grecia, en principio, que presentará algún horizonte para el pago de la deuda". Pero luego hizo la pregunta: "¿Es tolerable el dolor político que implica alcanzar este superávit primario? Me resulta difícil de creer". Ningún gobierno electo podría hacerlo, sugirió.
El gobierno estadounidense también ha intensificado su intervención en la crisis. El lugar de Grecia significa que juega un papel geoestratégico clave en la alianza de la OTAN. Dado que Estados Unidos está construyendo un provocador cerco de la OTAN sobre Rusia, el gobierno de Obama no puede permitirse un escenario en el que Grecia se vea obligado a entrar en la órbita de Rusia. Importantes figuras de Syriza, como Panos Kammenos, líder de la coalición asociada de los Griegos Independientes, han sugerido que consideran que deben acercarse a Rusia como una fuente alternativa de financiación, si fueran incapaces de llegar a un acuerdo con Europa.
El martes, el secretario de Estado adjunto para Asuntos Europeos y de Eurasia, Victoria Nuland, visitó Atenas para reunirse con Tsipras y otros altos funcionarios gubernamentales. Su viaje fue motivado por el anuncio de que Tsipras haría un viaje programado a Moscú en mayo que estaría siendo adelantado un mes. De acuerdo con el diario griego Kathemerini adelantar el viaje a Moscú fue solicitado "por iniciativa de Atenas".
Nuland dijo que Estados Unidos quiere ver que Grecia sea "capaz de hacer un buen trato con las instituciones acreedoras".

Los informes de prensa señalaron que ella también se discutió sobre seguridad y defensa, Ucrania, ISIS, Oriente Medio y cuestiones energéticas. En Ucrania, Nuland dijo que Estados Unidos estaba "muy satisfecho de que haya surgido la solidaridad entre la UE y Estados Unidos y de que Grecia haya desempeñado su papel en ayudar a construir un consenso".

jueves, 5 de marzo de 2015

TORTURAR EN DEMOCRACIA: UNA DICTADURA QUE PERMANECE

Golpes, submarinos y engome: así torturan a los pibes bonaerenses
Julia Muriel Dominzain – Cosecha Roja.
http://cosecharoja.org/golpes-submarinos-y-engome-asi-torturan-a-los-pibes-bonaerenses/

La primera vez que la Policía lo torturó, Gonzalo Encina tenía 15 años. Iba en moto por González Catán y perdió el control cuando los oficiales empezaron a perseguirlo. Se cayó, se lastimó y terminó detenido. En la comisaría los agentes le tiraron sal en las heridas y se las pisaron: “se te va a hacer gangrena”, lo amenazaron. Al año siguiente lo detuvieron otra vez, lo agarraron de los pelos y le dieron una golpiza. A los 17, unos policías de Laferrere lo llevaron al calabozo de la seccional y le pegaron al grito de “vas a ver cómo te va a quedar el culo”. La última vez que se cruzó con la Bonaerense -en septiembre de 2014- lo mataron. Durante la última mitad del año se registraron 485 casos de tortura en la Provincia de Buenos Aires, según el “Informe sobre torturas y tratos inhumanos” de la Defensoría de Casación.
El registro se creó hace 15 años y tiene documentados más de 10 mil abusos de las fuerzas de seguridad. “Nos ocupamos de sistematizar los casos que relevan los defensores durante las entrevistas a los detenidos”, dijo a Cosecha Roja el defensor de casación Mario Coriolano. El 64 por ciento de los torturadores registrados durante el último año pertenecen a la Policía Bonaerense y el 33 por ciento son funcionarios penitenciarios. El 98 por ciento de las víctimas son hombres y más de la mitad pidieron mantener el relato en reserva porque temen las represalias de los agentes de seguridad. Además, el 19 por ciento son menores de 18, casi un tercio tienen menos de 13 y el 60 por ciento apenas terminó la primaria.
Los casos se repiten: a un joven marplatense le pegaron entre seis policías, no le curaron las heridas, le dispararon al lado de la oreja y lo dejaron con la ropa ensangrentada puesta. A uno de Mercedes lo embadurnaron con nafta y lo acecharon con un encendedor. A un adolescente de La Matanza le pegaron piñas y patadas en la cara, le sacaron fotos y lo amenazaron con subirlas a Facebook. En General Pueyrredón detuvieron a un pibe y lo ataron a una silla: durante dos horas, alguien que se hacía pasar por un preso le decía que lo iba a violar.

En el 59 por ciento de los casos, tortura es igual a golpes. El resto son amenazas, agresiones con arma blanca, asfixia, hostigamiento y robo de pertenencias. Algunas víctimas contaron cómo los castigaron con “el submarino”: a un joven los policías le metieron la cabeza adentro de una bolsa de nylon, a otro le tiraron gas pimienta en los ojos, le pegaron en la cara y le metieron la cabeza adentro de un tacho mientras le tiraban agua para ahogarlo.
Algunos de los jóvenes sufrieron la práctica del aislamiento, una costumbre policial y penitenciaria que viola el derecho a la educación, al esparcimiento y al contacto con la familia. ¿Cómo? Los dejan solos en la celda -esos casos se conocen como “engome”- o los llevan a celdas especiales conocidas como “buzones”. Así le pasó a un joven que terminó amenazando con tragarse una hoja de afeitar porque estaba harto de sufrir. Lo habían sancionado con 12 días de encierro: no podía salir al patio ni ir a la escuela ni a los talleres. Estuvo encerrado sin luz para cocinar, con el inodoro tapado, lleno de ratones y sin colchón ni frazada.
En 23 casos los pibes contaron que les robaron o destruyeron las pertenencias. Lo grave -además de lo material- es el daño simbólico. Según el estudio, los objetos “significan el fruto del esfuerzo de sus seres queridos, que desde afuera de los muros se preocupan y destinan los pocos medios económicos que tienen para acercarles elementos que le permitan vivir más dignamente”.
Hacinados, sin atención médica y lejos de la familia
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece que la familia debe ser protegida. Pero, según el informe, en la gran mayoría de los casos relevados los detenidos están lejos de sus parientes y “pertenecen a los sectores más empobrecidos de la sociedad que apenas pueden cubrir sus necesidades básicas”. No es fácil juntar plata para pagar el transporte, la comida y el hospedaje cuando van a visitar a un hijo, un marido, o un hermano detenido.
Si alguien hace un reclamo, recibe piñas, como el relevado en Morón: el detenido fue agredido cuando reclamó un teléfono para hablar con la familia y cuando pidió atención médica. Un asmático solicitó ayuda y recibió una golpiza y dos inyecciones de corticoides que “casi le provocan un infarto”. La ausencia o deficiencia de salud fue mencionada en el 23 por ciento de los relatos.

***

El informe se presentó junto a víctimas, familiares, Amnistía Internacional Argentina, el CELS, la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional, Instituto de Investigación sobre Jóvenes, Violencia, Droga y Narco-Crimen de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, la Oficina del Alto Comisionado de los DDHH de Naciones Unidas y otras organizaciones.
El evento fue en la Universidad de La Matanza, en el municipio donde se registraron 44 de los 485 casos. Uno de los pibes contó que los policías de una de las comisarías de la zona hostigan regularmente a él y a los amigos. Son los mismos oficiales que recaudan coimas de desarmaderos y de narcos. El joven relató que pasan con el móvil por la puerta de la casa, le muestran armas, les sacan fotos y amenazan con subirlas a Facebook y escracharlos en el barrio. Si los detienen, les pegan patadas y piñas, les tiran agua caliente, les hacen submarino seco y los amenazan de muerte para sacarles información de vecinos del barrio.

sábado, 31 de enero de 2015

HAITI: LAS CONTRADICCIONES DE LA POLITICA EXTERIOR SUDAMERICANA

Primero te invado, después te ayudo: la contradictoria política exterior de los países sudamericanos en Haití
Dr. Norberto Emmerich


Antes del terremoto del año 2010 la situación en Haití ya era complicada. Los efectos combinados de la crisis económica mundial, la crisis alimentaria en el país y la temporada de huracanes a partir de agosto del año 2008 habían producido graves contratiempos.
·        La crisis económica mundial impactó fuertemente en la economía haitiana ya que el 40% del PBI del país se nutre de las remesas de los trabajadores emigrados.
·        La crisis alimentaria produjo grandes manifestaciones en el año 2008, con su pico en el mes de abril. Desde diciembre de 2008 aumentaron los incidentes civiles violentos y sólo en febrero de 2009 hubo 69 manifestaciones. Las fuerzas de la MINUSTAH reprimieron las protestas.
·        Los daños provocados por los huracanes equivalían al 15% del PBI haitiano, afectando particularmente a la ciudad de Gonaives.
En las elecciones de abril de 2009 el Consejo Electoral Provisional decidió no aceptar a ningún candidato del mayoritario partido Fanmi Lavalas. El escandaloso proceso electoral fue financiado, resguardado y controlado por la MINUSTAH (Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití).
El informe de la misión enviada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a Haití en el año 2009 es claramente intervencionista: “el establecimiento de instituciones de gobierno legítimas y que rindan cuentas sigue siendo esencial para la consolidación de la estabilidad en Haití. Pese a los esfuerzos de la MINUSTAH, en colaboración con los principales asociados, para aumentar la capacidad institucional de Haití, tanto el gobierno central como la administración local siguen padeciendo de una capacidad limitada para prestar servicios básicos. La salud y la educación se cuentan entre los ámbitos en que la capacidad del Estado es más deficiente”. Lógicamente la recomendación de la misión es que “el gobierno de Haití debe aprovechar plenamente el apoyo internacional a fin de crear capacidad para prestar los servicios que el pueblo necesita”.
Como ejemplo de esta supuesta incapacidad del Estado haitiano el informe menciona: “las prolongadas controversias respecto del pago de sueldos a los maestros y las graves protestas laborales que han paralizado algunos hospitales de la Capital”.
La afirmación en el año 2010 de que Haití seguía siendo estructuralmente igual que cuando comenzó la intervención en 2004 revela más el fracaso de las organizaciones internacionales responsables de la reconstrucción que las propias falencias del Estado. No había nada en Haití que se hiciera en forma independiente de la tutela de las grandes organizaciones internacionales. Y el esquema no había funcionado.
La cooperación de Ecuador con Haití se plantea en un escenario contradictorio: la MINUSTAH por un lado y la cooperación Sur-Sur por el otro. Ecuador, al formar parte de los dos procesos, debilita conceptualmente la unidad de su política exterior.
Mientras la MINUSTAH es una forma de intervención Norte-Sur (o más específicamente del sur sobre el sur desde el norte), el modelo de cooperación ecuatoriano con Haití se mueve dentro de un modelo de cooperación Sur-Sur. No parece viable la pertenencia a ambas instancias al mismo tiempo.

La MINUSTAH
Las Naciones Unidas intervienen en Haití a partir de septiembre de 1993 cuando se desplegó una operación conjunta de las Naciones Unidas y la OEA. Haití lleva casi 22 años de intervención.
El 30 de abril de 2004 se decidió establecer la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití. El comando de la fuerza quedó en manos de Brasil y los países interviniente son: Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Croacia, Ecuador, Estados Unidos, Filipinas, Guatemala, Jordania, Nepal, Paraguay, Perú, Sri Lanka y Uruguay. Venezuela no participa en la fuerza y Colombia colabora con personal policial. Venezuela lleva adelante su programa PetroCaribe que genera un ingreso de casi 200 millones de dólares al fisco haitiano.
El ingreso de la Minustah en Haití se da a continuación del golpe de Estado del año 2004 contra el presidente Aristide, su secuestro y deportación, primero a la República Centroafricana y luego, el 31 de mayo, a Sudáfrica. Ese año 2004 se celebraron los 200 años del nacimiento de la primera república negra de la historia. El entonces presidente sudafricano Thabo Mbeki fue el único presidente extranjero presente en esos actos celebratorios, desatendiendo la sugerencia de Estados Unidos de no asistir a las festividades.
Desde que la MINUSTAH ingresó en Haití se multiplicaron las denuncias sobre la responsabilidad de las fuerzas en diversos crímenes. Las fuerzas extranjeras son causantes de la represión y de los asesinatos de militantes en los barrios populares.
En ocasión del terremoto de enero de 2010 casi todos los 6 mil efectivos de la MINUSTAH en Puerto Príncipe se abocaron al trabajo de rescatar a los miembros de Naciones Unidas que estaban en el Hotel Christophe y en el Hotel Montana. Como dijo el antropólogo brasileño Omar Ribeiro Thomas: “La ONU ayuda a la ONU, los haitianos ayudan a los haitianos”. La Minustah no se hizo cargo del abastecimiento, de los trabajos de voluntariado ni de organizar a la población. Fue la misma población la que se organizó, improvisando tiendas y barracas. Ningún vehículo de la Minustah patrulló la ciudad, no organizó la distribución de agua ni de comida, no se encargó de la búsqueda de cadáveres, ni impidió los pocos saqueos que hubo. No hubo presencia de Naciones Unidas ni de ninguna organización internacional. La única fuerza que recorría las calles de Puerto Príncipe recogiendo los cadáveres era la prefectura de Puerto Príncipe. La red de comerciantes llamada ‘Madanm Sara’, que conecta a Puerto Príncipe con el interior y el exterior del país, garantizó la llegada de los alimentos a la ciudad en la noche siguiente al terremoto.
“Contrariamente a lo que se ve en la prensa dominante, y a los argumentos pseudo-hobbesianos de los politólogos que no sueñan en poner un pie en Haití, las instituciones haitianas fueron los únicos capaces de responder al desastre en los días que siguieron al gran terremoto”[1].

La cooperación de Ecuador
Luego del terremoto del 12 de enero de 2010, el gobierno de Ecuador, a través de su presidente Rafael Correa, se hizo presente en Puerto Príncipe el 29 de enero de 2010, cuando Ecuador ostentaba la presidencia pro tempore de Unasur con el propósito de ofrecer la solidaridad de la Unasur y planificar la reconstrucción conjunta del país. Once días después Unasur lanzaba su plan de ayuda, coordinado con el gobierno de Haití.
En estos términos multilaterales Unasur fue la primera instancia multilateral en solidarizarse y hacer efectiva la solidaridad con dinero y distintas formas de colaboración.
Correa subrayó que Haití debe tener el liderazgo de la reconstrucción y expresó: "siempre escucharemos el Gobierno haitiano".
En septiembre de 2010 el presidente Correa dijo en Puerto Príncipe, donde había viajado para revisar el avance de la ayuda, que "no queremos imperialismo humanitario" expresando sus sentimientos de "afecto y solidaridad" a los haitianos. "No podemos hacer todo, pero lo poco que podemos hacer, lo hacemos en serio". 
Pero además, más allá de la Unasur, Ecuador estableció una relación bilateral en la que Haití, por mandato presidencial, es una prioridad.
Cuatro motivos podrían esgrimirse para justificar esta prioridad:
  1.  Reconocimiento al rol histórico de Haití en la región. Y también un saldo de una deuda histórica contraída por nuestros países. “La gran aportación haitiana y su apoyo político, financiero y militar que su gobierno concedió al libertador Simón Bolívar en su gesta libertaria en el norte de América del Sur, coadyuvó decididamente a la liberación política y la terminación del sojuzgamiento de los pueblos que hoy componen varias repúblicas sudamericanas, entre ellas el Ecuador”[2].
  2. Prevención ante la aparición de un Estado fallido, léxico que debemos abandonar en nuestras políticas exteriores en virtud del carácter teleológico de la argumentación relacionada con el concepto.
  3. Importancia geopolítica de Haití: desde el punto demográfico Haití es el segundo país más poblado del Caribe, después de Cuba. Territorialmente es el tercer país más extenso, después de Cuba y República Dominicana. Tiene más extensión que Puerto Rico y Jamaica, las grandes Antillas. Está separado de Cuba apenas por 90 kms. Está muy cerca de Jamaica y comparte territorio con República Dominicana. Se encuentra estratégicamente ubicada respecto al Canal de Panamá y de la ruta petrolera que va de Maracaibo a Estados Unidos. Los flujos migratorios son importantes: 500 mil en República Dominicana, 250 mil en Cuba, 30 mil en las Bahamas. La mano de obra haitiana es el sostén fundamental de la producción del principal producto de exportación dominicano: el azúcar. El puerto natural del Mole de Saint Nicolas fue negociado entre Jean-Claude Duvalier y Ronald Reagan para sustituir a Guantánamo, quizás vuelva a serlo.
  4. Ecuador quiere impulsar su presencia en el Caribe mediante el fortalecimiento de la cooperación política, económica y la asistencia técnica y humanitaria al pueblo haitiano.

El carácter prioritario de la relación se plasmó en un convenio de cooperación, firmado en ese mismo año 2010, mediante el cual e Gobierno ecuatoriano ordenó al Cuerpo de Ingenieros del Ejército la planificación y ejecución de obras de ayuda humanitaria en protección, recuperación y reconstrucción de Haití en los sectores vial, agrícola, educativo, sanitario y de apoyo al desarrollo comunitario.
El primer contingente, Misión de Apoyo a la Reconstrucción de Haití-Ecuador (MARHEC-1) inició su tarea en mayo de 2010.
Esa unidad de especialistas ha trabajado sobre todo en la provincia haitiana de Artibonite, donde ha reconstruido puentes y carreteras y ha capacitado personal haitiano en la operación de la maquinaria donada.
Ecuador ha enviado cuatro misiones de cooperación a Haití, integradas por oficiales, voluntarios y trabajadores públicos de las Fuerzas Armadas, a partir de un esquema de cooperación Sur-Sur. Esta cooperación ha beneficiado a más de 150.000 haitianos. La ayuda de la república del Ecuador a Haití es de 20 millones de dólares hasta el momento.


En el periodo 2010-2012 Ecuador invirtió 13,5 millones de dólares para construir 138 puentes asfaltados, mejorar 175 km de carreteras, limpiar canales de riego y construir sistemas de alcantarillado.
2.     En la segunda fase, lanzada en julio de 2012, Ecuador envió un nuevo contingente militar, mayoritariamente ingenieros, a la región de Artibonite (norte), con un presupuesto de 15 millones de dólares, para la reconstrucción de vías y carreteras, puentes, escuelas y viviendas.
También se acordó en 2012 que las Fuerzas Armadas de Ecuador asesorarían a Haití en la conformación de su nuevo Ejército. Y los oficiales de la Policía haitiana seguirían formándose en las academias ecuatorianas. 
El presidente Correa sostuvo que “la colaboración no solo será en reconstrucción en infraestructura, sino en ayudar a reinstitucionalizar el país”.
El Convenio de Cooperación para la Reconstrucción de Haití concluyó el 31 de diciembre de 2013.
Ecuador entregó en comodato un inmueble para la apertura de la embajada y consulado de Haití en Quito el 23 de mayo de 2013, por un período de 10 años. Se mantiene pendiente la apertura de la embajada de Ecuador en Puerto Príncipe.
3.      En noviembre de 2014, durante la visita del presidente haitiano Michel Martelly a Quito, se trató el apoyo de Haití a la agenda de la presidencia pro témpore de Ecuador en el año 2015 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
Por su parte Ecuador apoya la opción de traslado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA de su actual sede en Washington a la República de Haití. El presidente Martelly ofreció a Haití como sede en la IV Conferencia de Estados Parte de la CIDH, el 26 de mayo de 2014. Entregó un video señalando el lugar donde funcionaría la nueva sede.
Ecuador estudiará la posibilidad de que la aerolínea estatal Tame abra una ruta hacia Puerto Príncipe, en virtud de que el presidente Michel Martelly informó sobre la construcción de un nuevo aeropuerto en el norte del país, que podría recibir vuelos de Ecuador. El presidente Correa ofreció la capacitación de los controladores aéreos y meteorológos. Ecuador busca negociar con Haití un acuerdo general sobre Servicios Aéreos.
El presidente Martelly también se refirió al problema de la migración y dijo que  Ecuador, Perú, Haití y Brasil se reunirían para encontrar una solución a la crisis de la trata de personas. Ecuador, Argentina y Chile son los únicos países latinoamericanos que no piden visa a los ciudadanos provenientes de Haití.
Además de esta cooperación sur-sur a nivel presidencial, Ecuador ha lanzado el programa Bilateral de Cooperación Técnica Haití-Ecuador 2015-2017, a través de la SETECI – Secretaría Técnica de Cooperación Internacional.  Allí se están implementando 7 proyectos de cooperación solicitados por instituciones haitianas al Ecuador y aprobados. El 10 de diciembre de 2014 se realizó en Puerto Príncipe la primera reunión de la Comisión Mixta de Cooperación Técnica. Allí fue donde se analizaron los 7 proyectos mencionados, a cargo de la Secretaría.
Ellos son:
1.      Apoyo a los programas de explotación económica de los recursos minerales
2.      Apoyo al sistema de identificación de la población en situación de pobreza
3.      Apoyo al plan nacional de respuesta de desastres naturales
4.      Fortalecimiento del Sistema Nacional de levantamiento de datos
5.      Apoyo al Sistema Nacional Descentralizado de Planificación
6.      Fortalecimiento de la Dirección de Asuntos Económicos y de Cooperación
7.      Fortalecimiento de la Dirección de la Documentación y de los Archivos de la Cancillería Haitiana.

La rápida cooperación de Unasur
La Unión de Naciones Suramericanas –UNASUR- celebró una reunión de emergencia el 9 de febrero de 2010 en Quito, Ecuador, para examinar la situación en Haití luego del terremoto. Acordaron por unanimidad ayudar en la reconstrucción de Haití en las tres áreas principales propuestas por el presidente haitiano René Préval: infraestructura y energía, agricultura y salud. El trabajo sería coordinado y aprobado por el gobierno de Haití.
Acciones concretas: suministro de materiales, maquinaria e ingenieros para trabajar en la infraestructura, particularmente en la construcción de carreteras y redes eléctricas, además de estudiar el impacto del gas como una fuente alternativa de energía. Los países proporcionarán especialistas, semillas, fertilizantes y otros recursos para la reconstrucción del sector agrícola. Aumentarán las actividades ya realizadas por el Consejo Suramericano de la Salud y ayudarán a canalizar en acciones conjuntas, la ayuda humanitaria y la reconstrucción coordinadas por el gobierno haitiano.
Estas medidas son adicionales a otros aportes como tiendas de campaña y la construcción de refugios de emergencia, así como el desarrollo de un programa de reforestación.
Migración: UNASUR exhortó a los Estados miembros a la aplicación de procesos especiales para regularizar el estatus migratorio de los/as haitianos/as en sus países, que eliminen temporalmente los aranceles a los productos de exportación haitianos, que estimulen la inversión de empresas sudamericanas que utilizan mano de obra haitiana y que cancelen la deuda externa de Haití. En ese sentido Ecuador, con vistas a facilitar la vida de los/as haitianos/as indocumentados/as que viven en el país, firmó un decreto el 9 de febrero de 2010 para legalizar su estatus migratorio. Los haitianos llegados antes del 31 de enero recibirían su visa de inmigrante gratis, legalizando la situación de 15.000 inmigrantes haitianos. Así también se permitió el ingreso de sus familias que aún estaban en la isla.
Ayuda: UNASUR aprobó $100 millones para ayuda y pidió una cifra adicional de $200 millones al Banco Interamericano de Desarrollo, que sería abonada por los países de UNASUR a un plazo de 15-20 años con interés mínimo.
Solidaridad: la ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas), de la cual Ecuador es miembro, decidió cancelar la deuda de Haití con sus países. El 5 de febrero de 2012 la ALBA aprobó un Plan Especial con énfasis en salud, educación, producción alimentaria e infraestructura.

La ayuda de los “países donantes”: el 25 de enero de 2010, incluso antes de la reunión de la Unasur, hubo otra reunión de “ayuda a Haití” en Montreal, Canadá. Estados Unidos y Canadá lideraban el “Grupo de Amigos de Haití”, junto a una decena de otros países “donantes”, incluyendo a Japón y la Unión Europea, que se reunieron en conferencia para “contribuir a establecer una visión clara y común dentro de la comunidad internacional para la recuperación inicial y reconstrucción a largo plazo de Haití”.
También asistieron representantes de las principales instituciones financieras, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. En la reunión no se hizo mención de ninguna condonación de la deuda o de cómo la deuda había frenado el desarrollo de Haití.
En síntesis, la ayuda a Haití fue una ayuda de Estados, bilateral o multilateral. La cooperación de las ONGs, que son 750 en Haití, no llegaba o no lo hacía efectivamente, según lo comunicó el propio presidente Michel Martelly a todos los mandatarios de Unasur. El presidente haitiano pidió una cooperación “que apunte a construir institucionalidad”, o sea devolver a las instituciones públicas haitianas la capacidad de poder continuar con el proceso de recuperación.
En este proceso de institucionalización es donde Ecuador puede y debe cooperar específicamente. Esto implica, en consecuencia, la conveniencia de contar con un Fondo Nacional de Cooperación Sur-sur, ente similar a una Agencia de cooperación, entidad que ya tienen Brasil y Chile. Tal Fondo le permitirá al país ampliar el intercambio de experiencias, metodologías y fortalecimiento de capacidades entre nuestros países. Haití será el primer beneficiario del Fondo de Cooperación Sur-Sur de Ecuador en el año 2015.

La institucionalización
Podríamos decir que los problemas de Haití se concentran en dos grandes problemáticas:
1.      La reconstrucción física del país, lo que implica una larga serie de trabajos de interconexión vial, puentes, carreteras, vivienda, infraestructura, etc. Aquí se distinguen tres tipos distintos de problemas:
a.       La diferente vinculación con las necesidades haitianas entre los procesos de cooperación N-S y los procesos de cooperación S-S o de cooperación triangular.
b.      El comportamiento típicamente imperialista de los “países donantes”, que hacen caso omiso de la asimetría de poder internacional y establecen cláusulas de reciprocidad en la ayuda y de adjudicación de culpas en el discurso.
c.       La fragmentación, dispersión y solapamiento de las distintas formas de cooperación, entre ellas también la cooperación S-S (ALBA, Unasur, ABC, Ecuador), donde se combinan vinculaciones multilaterales con bilaterales.
2.      La institucionalización del país. A la inestabilidad del país se sumó una aún más precaria institucionalidad. La reciente crisis entre el Parlamento y el presidente, la disolución del Parlamento, las manifestaciones contra el presidente, el cambio de gobierno, el gobierno por decreto, son los indicadores de una inestabilidad política constante. En Haití hay más de 50 partidos políticos con aspiraciones electorales.
Hay cuatro factores que inciden negativamente en la institucionalización haitiana:
  1. La informalidad de la economía, que impide una adecuada captación de impuestos para solventar los gastos del Estado y la elaboración de una planificación soberana.
  2. La proscripción del partido más popular del país, Fanmi Lavalas, que produce crisis de legitimidad y de gobernabilidad al mismo tiempo. Dificulta los consensos entre las fuerzas políticas, incentiva el perfil represivo del gobierno y unifica los reclamos por la retirada de la MINUSTAH, que criminaliza las protestas.
  3. La presencia de las fuerzas de ocupación, que son identificadas como parte del monopolio legítimo de la violencia del Estado y en consecuencia como brazo represivo del gobierno.
  4.  La presión de la “comunidad internacional”, incluso y sobretodo vía los procesos de cooperación Norte-Sur, que tiene flujos mayores de ayuda y reduce la capacidad de los países de la Unasur para influir políticamente en el proceso interior haitiano.









[1] Omar Ribeiro Thomaz, “O terremoto no Haiti, o mundo dos brancos e o Lougawou”, profesor del departamento de Antropología de UNICAMP, Investigador de CEBRAP (Centro Brasileño de Análisis y Planeamiento), Novos Estudos, CEBRAP  no.86 São Paulo Mar. 2010,

[2] Discurso del canciller Ricardo Patiño en el Consejo Permanente de la OEA, 14 de enero de 2015.

miércoles, 14 de enero de 2015

INFANCIA EN UN JARDÍN LLAMADO GAZA


Antes, cuando la guerra no había empezado, cuando no te había besado todavía, cuando jugaba con palos y piedras, cuando corría sin calcular y reía sin mirar al costado, cuando estaba todo por hacer, todo por decir, todo por vivir, cuando no sabía de derrotas, cuando aún no me habían enseñado a llorar, cuando las bombas no despertaban mis sueños. Antes, cuando era feliz.