Un diálogo con Roque Dalton y Lenin, desde la izquierda revolucionaria del siglo XXI
Néstor Kohan • Argentina
Hace cuatro décadas Roque Dalton apeló al viejo militante salvadoreño Miguel Mármol para desenterrar y desempolvar una historia de rebeldía olvidada. No reconstruyó su testimonio sobre la insurrección salvadoreña de 1932 para ganar una beca ni para coronar una tesis universitaria. Con ayuda de Mármol ―sobreviviente de aquella insurrección a pesar de haber sido fusilado―, Roque fue en busca del pasado para así iluminar el presente y cargarlo de energía. De esta manera pretendía conjurar los fantasmas del quietismo, el “realismo”, el culto de “lo posible” y la impotencia política que levanta altares paganos a la sempiterna “correlación de fuerzas objetivas”.
Atravesados por esa misma inquietud espiritual y con intenciones análogas hoy recurrimos al revolucionario y poeta Roque Dalton para pedirle socorro, inspiración, consejo y guía. Ahora le toca a él dar testimonio, aportar experiencias, reflexiones, pensamientos y sugerencias políticas, para así ayudar a una nueva generación a salir del impasse político y el desconcierto ideológico en que nos sumergió el neoliberalismo.
Lenin y el poder
Después de las derrotas insurgentes de los 60 y los genocidios militares de los 70, de la socialdemocratización y el posmodernismo de los 80, del desprecio de fundaciones y ONGs por el marxismo revolucionario y la cooptación desfachatada de los 90, Roque nos ofrece nuevamente la fruta prohibida. “Es conveniente leer a Lenin”, nos sugiere, “actividad tan poco común en extensos sectores de revolucionarios contemporáneos”.
martes, 3 de mayo de 2011
LA MUERTE DE BIN LADEN CARECE DE IMPORTANCIA. ROBERT FISK
El veterano periodista Robert Fisk, que ha entrevistado a Osama Bin Laden en tres ocasiones, dice que la noticia de su muerte es mucho menos importante que las revueltas populares en el mundo árabe. “Vengo diciendo desde hace algún tiempo que a mi juicio la cuestión de si está vivo o muerto carece de importancia” , dice el corresponsal en Oriente Medio del periódico inglés The Independent. “Desde su punto de vista, creó Al Qaeda y según él ese fue su logro.” El laureado periodista dice que Osama Bin Laden no estaba en condiciones de dirigir realmente las actividades de Al Qaeda. “No estaba sentado en una cueva ante un ordenador pulsando botones para lanzar operaciones”, dice Robert Fisk.
Fisk, que últimamente ha estado informando sobre los acontecimientos en Siria, dice que el mundo ha cambiado en más de un sentido desde el 11 de Septiembre. “En los últimos meses hemos asistido a un despertar árabe en el que millones de musulmanes árabes han derribado a sus propias direcciones”, dice. "Bin Laden siempre quiso acabar con Mubarak y Ben Ali y Gadafi y todos los demás, acusándoles de ser infieles al servicio de EE UU, y de hecho fueron millones de personas comunes quienes acabaron con ellos de forma pacífica, sin duda en el caso de Túnez y Egipto. No fue Bin Laden quien lo hizo, y en esto fracasó. Hay que recordar que esos regímenes siempre han estado diciendo a EE UU que siguieran apoyándoles porque de lo contrario el poder caería en manos de Al Qaeda. Es interesante que después de la caída de Mubarak, lo primero que se supo de Al Qaeda fue un llamamiento a derrocar a Mubarak ¡una semana después de que lo hubieran derribado! Fue patético.”
Fisk dice que las celebraciones en EE UU por la muerte de Bin Laden carecen de sentido. “Creo que [Osama Bin Laden] dejó de ser relevante hace ya mucho tiempo. Si lo hubieran matado un año o dos después del 11 de Septiembre, algunos de los festejos en EE UU… tal vez tuvieran sentido. Todo esto genera una sensación de victoria en EE UU, una buena foto, pero no creo que signifique nada. El caso es que lo que ocurre ahora en el mundo, lo que importa es el levantamiento masivo y el despertar de millones de árabes musulmanes que quieren echar a sus dictadores.”
Robert Fisk dice que estos levantamientos son “muchísimo más importantes que el hecho de haber matado a un hombre de mediana edad en Pakistán”.
Fisk, que últimamente ha estado informando sobre los acontecimientos en Siria, dice que el mundo ha cambiado en más de un sentido desde el 11 de Septiembre. “En los últimos meses hemos asistido a un despertar árabe en el que millones de musulmanes árabes han derribado a sus propias direcciones”, dice. "Bin Laden siempre quiso acabar con Mubarak y Ben Ali y Gadafi y todos los demás, acusándoles de ser infieles al servicio de EE UU, y de hecho fueron millones de personas comunes quienes acabaron con ellos de forma pacífica, sin duda en el caso de Túnez y Egipto. No fue Bin Laden quien lo hizo, y en esto fracasó. Hay que recordar que esos regímenes siempre han estado diciendo a EE UU que siguieran apoyándoles porque de lo contrario el poder caería en manos de Al Qaeda. Es interesante que después de la caída de Mubarak, lo primero que se supo de Al Qaeda fue un llamamiento a derrocar a Mubarak ¡una semana después de que lo hubieran derribado! Fue patético.”
Fisk dice que las celebraciones en EE UU por la muerte de Bin Laden carecen de sentido. “Creo que [Osama Bin Laden] dejó de ser relevante hace ya mucho tiempo. Si lo hubieran matado un año o dos después del 11 de Septiembre, algunos de los festejos en EE UU… tal vez tuvieran sentido. Todo esto genera una sensación de victoria en EE UU, una buena foto, pero no creo que signifique nada. El caso es que lo que ocurre ahora en el mundo, lo que importa es el levantamiento masivo y el despertar de millones de árabes musulmanes que quieren echar a sus dictadores.”
Robert Fisk dice que estos levantamientos son “muchísimo más importantes que el hecho de haber matado a un hombre de mediana edad en Pakistán”.
LA MUERTE APARENTE DE OSAMA BIN LADEN
John Brown
Johannes Maurus
"Ainsi, dans le système de Spinoza, tous ceux qui disent: les Allemands ont tué dix mille Turcs, parlent mal et faussement, à moins qu'ils n'entendent: Dieu modifié en Allemands a tué Dieu modifié en dix mille Turcs ; et ainsi toutes les phrases par lesquelles on exprime ce que les hommes se font les uns aux autres n'ont pas d'autre véritable sens que celui-ci: Dieu se hait lui-même, il se demande des grâces à lui-même et il se les refuse ; il se persécute, il se mange, il se calomnie, il s'envoie sur l'échafaud, etc.".
(Así, en el sistema de Spinoza, todos los que dicen: los alemanes han matado a diez mil turcos hablan mal y falsamente, salvo que entiendan que: Dios modificado en Alemanes ha matado a Dios modificado en diez mil turcos, de modo que todas las frases por las que se expresa lo que los hombres se hacen unos a otros no tienen más sentido verdadero que éste: Dios se odia a sí mismo, se pide gracias a sí mismo y se las deniega; se persigue, se come, se calumnia, se envía al cadalso, etc.).
(Pierre Bayle, Dictionnaire historique et critique, 1756)
Hay muertes que no lo son o que sólo lo son en apariencia. Ello puede ocurrir porque quien muere tenga algo de inmortal, como los héroes de la Grecia antigua, pero también puede darse el caso de que el muerto ya haya fallecido hace tiempo. Este último es el caso de Osama Bin Laden, antiguo agente de la CIA reconvertido al yihadismo que, vuelto contra su antiguo amo, no olvidó los sanguinarios métodos aprendidos en la agencia. Su momento de gloria fue el ataque contra las torres gemelas de Nueva York, el acto, paralelo en su significado y efectos a la quema del Reichstag por los nazis, que desencadenó el estado de excepción permanente en que hoy vivimos. Ese acto tuvo algunas réplicas de menor intensidad, como el 11-M madrileño o la reciente bomba de Marraquech, pero no fue nunca igualado en su impacto por ningún otro. Su repetición ya no era necesaria. Los atentados del 11 de septiembre fueron tan exactamente acordes a las necesidades del régimen imperial que dieron y siguen dando pábulo a toneladas de explicaciones necias de los teóricos de la conspiración. No hubo, sin embargo, ninguna conspiración, sino pura mecánica de una sociedad basada en el juego del principio de seguridad y del principio de riesgo.
Johannes Maurus
"Ainsi, dans le système de Spinoza, tous ceux qui disent: les Allemands ont tué dix mille Turcs, parlent mal et faussement, à moins qu'ils n'entendent: Dieu modifié en Allemands a tué Dieu modifié en dix mille Turcs ; et ainsi toutes les phrases par lesquelles on exprime ce que les hommes se font les uns aux autres n'ont pas d'autre véritable sens que celui-ci: Dieu se hait lui-même, il se demande des grâces à lui-même et il se les refuse ; il se persécute, il se mange, il se calomnie, il s'envoie sur l'échafaud, etc.".
(Así, en el sistema de Spinoza, todos los que dicen: los alemanes han matado a diez mil turcos hablan mal y falsamente, salvo que entiendan que: Dios modificado en Alemanes ha matado a Dios modificado en diez mil turcos, de modo que todas las frases por las que se expresa lo que los hombres se hacen unos a otros no tienen más sentido verdadero que éste: Dios se odia a sí mismo, se pide gracias a sí mismo y se las deniega; se persigue, se come, se calumnia, se envía al cadalso, etc.).
(Pierre Bayle, Dictionnaire historique et critique, 1756)
Hay muertes que no lo son o que sólo lo son en apariencia. Ello puede ocurrir porque quien muere tenga algo de inmortal, como los héroes de la Grecia antigua, pero también puede darse el caso de que el muerto ya haya fallecido hace tiempo. Este último es el caso de Osama Bin Laden, antiguo agente de la CIA reconvertido al yihadismo que, vuelto contra su antiguo amo, no olvidó los sanguinarios métodos aprendidos en la agencia. Su momento de gloria fue el ataque contra las torres gemelas de Nueva York, el acto, paralelo en su significado y efectos a la quema del Reichstag por los nazis, que desencadenó el estado de excepción permanente en que hoy vivimos. Ese acto tuvo algunas réplicas de menor intensidad, como el 11-M madrileño o la reciente bomba de Marraquech, pero no fue nunca igualado en su impacto por ningún otro. Su repetición ya no era necesaria. Los atentados del 11 de septiembre fueron tan exactamente acordes a las necesidades del régimen imperial que dieron y siguen dando pábulo a toneladas de explicaciones necias de los teóricos de la conspiración. No hubo, sin embargo, ninguna conspiración, sino pura mecánica de una sociedad basada en el juego del principio de seguridad y del principio de riesgo.
lunes, 2 de mayo de 2011
ATILIO BORON ESCRIBE SOBRE LA MUERTE DE BIN LADEN
Un Nobel sin escrúpulos
Un signo más de los muchos que ilustran la profunda crisis moral de la “civilización occidental y cristiana” que Estados Unidos dice representar lo ofrece la noticia del asesinato de Osama Bin Laden. Más allá del rechazo que nos provocaba el personaje y sus métodos de lucha, la naturaleza de la operación llevada a cabo por los Seals de la Armada de los Estados Unidos es un acto de incalificable barbarie perpetrado bajo las órdenes directas de un personaje que con sus conductas cotidianas deshonra el galardón que le otorgara el parlamento noruego al consagrarlo como Premio Nobel de la Paz del año 2009.
De acuerdo a lo establecido por Alfred Nobel en su testamento esta distinción, recordémoslo, debía ser adjudicada, “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.”
El energúmeno que anunció al pueblo estadounidense la muerte del líder de Al Qaeda diciendo que “se ha hecho justicia” es la antítesis perfecta de lo estipulado por Nobel. Un operativo comando es lo menos parecido al debido proceso, y arrojar los restos de su víctima al mar para ocultar las huellas de lo actuado es algo propio de mafiosos o genocidas. Lo menos que debería hacer el parlamento noruego es exigirle la devolución del premio.
En la truculenta operación escenificada en las afueras de Islamabad hay múltiples interrogantes que permanecen en las sombras, y la tendencia del gobierno de los Estados Unidos a desinformar a la opinión pública torna aún más sospechoso este operativo.
Una Casa Blanca víctima de una enfermiza compulsión a mentir (recordar la historieta de las “armas de destrucción masiva” existentes en Irak, o el infame Informe Warren que sentenció que no hubo conspiración en el asesinato de Kennedy, obra del “lobo solitario” Lee Harvey Oswald ) nos obliga a tomar con pinzas cada una de sus afirmaciones. ¿Era Bin Laden o no? ¿Por qué no pensar que la víctima podría haber sido cualquier otro? ¿Dónde están las fotos, las pruebas de que el occiso era el buscado? Si se le practicó un ADN, ¿cómo se obtuvo, dónde están los resultados y quiénes fueron los testigos? ¿Por qué no se lo presentó ante la consideración pública, como se hiciera, sin ir más lejos, con los restos del Comandante Ernesto “Che” Guevara? Si, como se asegura, Osama se ocultaba en una mansión convertida en una verdadera fortaleza, ¿cómo es posible que en un combate que se extendió por espacio de cuarenta minutos los integrantes del comando norteamericano regresaran a su base sin recibir siquiera un rasguño? ¿Tan poca puntería tenían los defensores del fugitivo más buscado del mundo, de quien se decía que poseía un arsenal de mortíferas armas de última generación? ¿Quiénes estaban con él?
Un signo más de los muchos que ilustran la profunda crisis moral de la “civilización occidental y cristiana” que Estados Unidos dice representar lo ofrece la noticia del asesinato de Osama Bin Laden. Más allá del rechazo que nos provocaba el personaje y sus métodos de lucha, la naturaleza de la operación llevada a cabo por los Seals de la Armada de los Estados Unidos es un acto de incalificable barbarie perpetrado bajo las órdenes directas de un personaje que con sus conductas cotidianas deshonra el galardón que le otorgara el parlamento noruego al consagrarlo como Premio Nobel de la Paz del año 2009.
De acuerdo a lo establecido por Alfred Nobel en su testamento esta distinción, recordémoslo, debía ser adjudicada, “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.”
El energúmeno que anunció al pueblo estadounidense la muerte del líder de Al Qaeda diciendo que “se ha hecho justicia” es la antítesis perfecta de lo estipulado por Nobel. Un operativo comando es lo menos parecido al debido proceso, y arrojar los restos de su víctima al mar para ocultar las huellas de lo actuado es algo propio de mafiosos o genocidas. Lo menos que debería hacer el parlamento noruego es exigirle la devolución del premio.
En la truculenta operación escenificada en las afueras de Islamabad hay múltiples interrogantes que permanecen en las sombras, y la tendencia del gobierno de los Estados Unidos a desinformar a la opinión pública torna aún más sospechoso este operativo.
Una Casa Blanca víctima de una enfermiza compulsión a mentir (recordar la historieta de las “armas de destrucción masiva” existentes en Irak, o el infame Informe Warren que sentenció que no hubo conspiración en el asesinato de Kennedy, obra del “lobo solitario” Lee Harvey Oswald ) nos obliga a tomar con pinzas cada una de sus afirmaciones. ¿Era Bin Laden o no? ¿Por qué no pensar que la víctima podría haber sido cualquier otro? ¿Dónde están las fotos, las pruebas de que el occiso era el buscado? Si se le practicó un ADN, ¿cómo se obtuvo, dónde están los resultados y quiénes fueron los testigos? ¿Por qué no se lo presentó ante la consideración pública, como se hiciera, sin ir más lejos, con los restos del Comandante Ernesto “Che” Guevara? Si, como se asegura, Osama se ocultaba en una mansión convertida en una verdadera fortaleza, ¿cómo es posible que en un combate que se extendió por espacio de cuarenta minutos los integrantes del comando norteamericano regresaran a su base sin recibir siquiera un rasguño? ¿Tan poca puntería tenían los defensores del fugitivo más buscado del mundo, de quien se decía que poseía un arsenal de mortíferas armas de última generación? ¿Quiénes estaban con él?
INCENDIARON TRENES EN HAEDO, RAMOS MEJIA Y CIUDADELA. EL GOBIERNO ACUSÓ A PINO SOLANAS.
FUNCIONARIOS QUE NO VIAJAN EN TREN, PERO HABLAN COMO SI SUPIERANEl secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, confirmó hoy que la empresa Trenes de Buenos Aires, concesionaria de la línea Sarmiento, presentó una denuncia por sabotaje en la que se detalla que el descarrilamiento de la formación se produjo como consecuencia de que se habían sacado "los elementos de fijación de la vía".
"El concesionario se presentó hace una hora en el Juzgado 1 de Morón realizando una denuncia por sabotaje ya que se verificó que a la altura del puente peatonal de la calle Terrada, en Flores, se sacaron los elementos de fijación de la vía y eso fue lo que generó a las 6.20 de la mañana el descarrilamiento del tren que iba rumbo a Once", señaló el funcionario esta mañana.
“Esto no es espontáneo. No tiene que ver con los usuarios ni con los vecinos”, afirmó Schiavi, quien descartó que hayan sido los pasajeros del tren quienes provocaron los destrozos (“ellos no generan un hecho de sabotaje de este tipo”) y apuntó a un operativo “absolutamente premeditado”, al tiempo que dejó entrever que puede haber detrás de los incidentes alguna intencionalidad partidaria. “No queremos que tenga que ver con la política”, deslizó.
“Tenemos ocho vagones quemados”, precisó el secretario de Transportes, quien apuntó que la pérdida equivale a una formación ferroviaria. Los vagones, dijo, tenían aire acondicionado.
“Los trabajadores del ferrocarril están con un enorme grado de consternación por lo que ha pasado. Ojalá la Justicia determine quiénes fueron los responsables”, indicó Schiavi en declaraciones a C5N, quien además agregó que el tren que descarriló en Flores estaba vacío, por lo que no hubo heridos.
Esta tarde, Schiavi y funcionarios de su área se reunirán con “intendentes de la región para analizar medidas a tomar y para recabar información”.
INTELECTUALES EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD (?)
“… Donde quiera que estén, cualquiera sea su forma de lucha, sus compromisos particulares y ámbitos vitales, les pedimos que ayuden a cuidar la Revolución Bolivariana. Cuiden a esta Revolución que es de todos. Pongan en tensión su ánimo para comprenderla. No la utilicen de manera poco solidaria. No la sometan a riesgos innecesarios. El enemigo es brutalmente poderoso, tiene muchas dobles caras y juega siempre con cartas marcadas. Está aquí y allá, donde no se sospecha. Piensen que, en épocas imperiales, una revolución triunfante es un maravilloso, pero frágil, milagro de los pueblos. Su camino es complejo. Hagamos lo posible por tenerlo en cuenta…”
Como diría el Diego, "me la dejaron servida", así que contestar es un placer.
En ningún momento los "intelectuales en defensa de la humanidad" hablan de los derechos humanos de Joaquín Pérez Becerra ni de los más de 30 combatientes de las FARC y del ELN entregados por el gobierno venezolano a la democracia genocida de Colombia.
La única manera de cuidar una revolución es volverla más revolucionaria, suponiendo muy inocentemente que el régimen bolivariano sea una revolución, cosa que no es.
Y solo seremos solidarios con Venezuela cuando sea atacada por el imperialismo, cosa que no sucede en todas las circunstancias, por supuesto. El encarcelamiento de Pérez Becerra no fue resultado de la presión imperialista, sino una decisión autónoma de la variante contrainsurgente del régimen bolivariano.
Si la revolución bolivariana es de todos, Pérez Becerra acaba de perder su parte.
Como diría el Diego, "me la dejaron servida", así que contestar es un placer.
En ningún momento los "intelectuales en defensa de la humanidad" hablan de los derechos humanos de Joaquín Pérez Becerra ni de los más de 30 combatientes de las FARC y del ELN entregados por el gobierno venezolano a la democracia genocida de Colombia.
La única manera de cuidar una revolución es volverla más revolucionaria, suponiendo muy inocentemente que el régimen bolivariano sea una revolución, cosa que no es.
Y solo seremos solidarios con Venezuela cuando sea atacada por el imperialismo, cosa que no sucede en todas las circunstancias, por supuesto. El encarcelamiento de Pérez Becerra no fue resultado de la presión imperialista, sino una decisión autónoma de la variante contrainsurgente del régimen bolivariano.
Si la revolución bolivariana es de todos, Pérez Becerra acaba de perder su parte.
LA IRRELEVANCIA TACTICA DE LA MUERTE DE BIN LADEN
http://www.stratfor.com/analysis/20110502-tactical-irrelevance-osama-bin-ladens-death
Resumen
El asesinato del líder de Al Qaeda Osama bin Laden representa posiblemente el mayor éxito de las operaciones clandestinas de los Estados Unidos desde la captura de Khalid Sheikh Mohammed en el 2003. La confirmación de su muerte es una victoria emocionante para los Estados Unidos y podría tener mayores efectos en la geopolítica de la región, pero la muerte de Bin Laden es irrelevante para Al Qaeda y el movimiento yihadista en general desde una perspectiva operacional.
Análisis
Los estadounidenses siguieron celebrando el asesinato de líder de Al Qaeda Osama bin Laden el 02 de mayo frente a la Casa Blanca, cerca del sitio del World Trade Center en Nueva York y en otros lugares. La profundamente compleja operación que llevó a la muerte de Bin Laden en Pakistán es uno de los éxitos operativos más importantes para la inteligencia de EE.UU. en la última década. Aunque es sin duda una victoria emocionante para los Estados Unidos y que podría tener consecuencias tanto para el papel de EE.UU. en Afganistán y para las relaciones con Pakistán, la eliminación de Bin Laden tendrá muy poco efecto sobre Al Qaeda en su conjunto y el movimiento yihadista en general.
Debido a la situación de bin Laden como el individuo más buscado del mundo, cualquier contacto que llevara a cabo con otros conocidos agentes de Al Qaeda corría el riesgo de intercepción, por lo que podría revelar su ubicación. Esto lo obligó a ser extremadamente cuidadoso con las comunicaciones para la seguridad operacional y, esencialmente, lo obligó a renunciar a un papel activo en el mando y el control a fin de permanecer con vida. Según los informes, utilizaba un puñado de correos de gran confianza personal para mantener la comunicación y no tenía conexión telefónica o Internet en su complejo en Abbottabad, Pakistán. Aun con estas limitaciones en su red de comunicaciones, y si las noticias son exactas, uno de estos correos se vio comprometido y condujo al recinto, lo que permitió la operación contra Bin Laden.
Debido a las limitaciones ya mencionadas en las comunicaciones, desde octubre de 2001, cuando huyó de Tora Bora tras la invasión de EE.UU. a Afganistán, bin Laden ha quedado relegado a un papel en gran medida simbólico e ideológico en Al Qaeda. En consecuencia, ha emitido cintas de audio por poco más de una vez al año, mientras que antes de 2007 estaba en condiciones de emitir videos. La frecuencia cada vez más escasa y la disminución de sus mensajes grabados fue más notable cuando Al Qaeda no dio a conocer un mensaje para conmemorar el aniversario de los ataques del 9/11 en septiembre de 2010, pero después lanzó una cinta el 21 de enero de 2011.
La realidad de la situación es que el corazón de al Qaeda - el grupo central que incluye a líderes como Bin Laden y Ayman al-Zawahiri - ha sido eclipsado por otros actores yihadistas en el campo de la batalla física, y en los últimos dos años ha visto incluso perder su papel como líder ideológico de la lucha yihadista. La principal amenaza es ahora representada por Al Qaeda en la forma de grupos de franquicias de Al Qaeda en la Península Arábiga y de Al Qaeda en el Magreb Islámico, el último de los cuales pueden haber llevado a cabo el ataque reciente en Marrakech, Marruecos. Pero incluso estos grupos están bajo intensa presión por parte del gobierno local y de las operaciones de EE.UU. y gran parte de la amenaza actual procede de bases y de atacantes solitarios. Estos agentes podrían intentar realizar un ataque en Estados Unidos o en otros lugares en castigo por la muerte de Bin Laden, pero no tienen la formación o las capacidades para ataques trasnacionales con gran cantidad de víctimas.
Stratfor consideró durante mucho tiempo la posibilidad de que bin Laden ya estuviera muerto, lo que en términos de su impacto en las operaciones terroristas, ya había efectivamente sucedido. Eso no significa, sin embargo, que él no fuera un líder ideológico importante o que no era alguien de los Estados Unidos trataron de capturar o matar por su papel en la realización del atentado terrorista más devastador en la historia de EE.UU.
Los agresivo esfuerzos estadounidenses de recolección de inteligencia han llegado a buen término, ya que matar a bin Laden fue tal vez el supremo objetivo simbólico para la CIA y para todos los que participan en las operaciones encubiertas de EE.UU. De hecho, Obama dijo durante su discurso de este 1° de mayo que al entrar en la oficina había dado instrucciones personalmente al director de la CIA, Leon Panetta, que matar al líder de Al Qaeda era su máxima prioridad. Los problemas logísticos de la captura de un individuo con el nivel de bin Laden implicaban recursos sustanciales y 10 años después Estados Unidos fue capaz de lograr el objetivo que se había propuesto desde octubre de 2001. La conclusión es que desde el punto de vista operativo la amenaza que representa Al Qaeda - y el movimiento yihadista en general- no es operacionalmente diferente después de su muerte.
Stratfor.com
Resumen
El asesinato del líder de Al Qaeda Osama bin Laden representa posiblemente el mayor éxito de las operaciones clandestinas de los Estados Unidos desde la captura de Khalid Sheikh Mohammed en el 2003. La confirmación de su muerte es una victoria emocionante para los Estados Unidos y podría tener mayores efectos en la geopolítica de la región, pero la muerte de Bin Laden es irrelevante para Al Qaeda y el movimiento yihadista en general desde una perspectiva operacional.
Análisis
Los estadounidenses siguieron celebrando el asesinato de líder de Al Qaeda Osama bin Laden el 02 de mayo frente a la Casa Blanca, cerca del sitio del World Trade Center en Nueva York y en otros lugares. La profundamente compleja operación que llevó a la muerte de Bin Laden en Pakistán es uno de los éxitos operativos más importantes para la inteligencia de EE.UU. en la última década. Aunque es sin duda una victoria emocionante para los Estados Unidos y que podría tener consecuencias tanto para el papel de EE.UU. en Afganistán y para las relaciones con Pakistán, la eliminación de Bin Laden tendrá muy poco efecto sobre Al Qaeda en su conjunto y el movimiento yihadista en general.
Debido a la situación de bin Laden como el individuo más buscado del mundo, cualquier contacto que llevara a cabo con otros conocidos agentes de Al Qaeda corría el riesgo de intercepción, por lo que podría revelar su ubicación. Esto lo obligó a ser extremadamente cuidadoso con las comunicaciones para la seguridad operacional y, esencialmente, lo obligó a renunciar a un papel activo en el mando y el control a fin de permanecer con vida. Según los informes, utilizaba un puñado de correos de gran confianza personal para mantener la comunicación y no tenía conexión telefónica o Internet en su complejo en Abbottabad, Pakistán. Aun con estas limitaciones en su red de comunicaciones, y si las noticias son exactas, uno de estos correos se vio comprometido y condujo al recinto, lo que permitió la operación contra Bin Laden.
La realidad de la situación es que el corazón de al Qaeda - el grupo central que incluye a líderes como Bin Laden y Ayman al-Zawahiri - ha sido eclipsado por otros actores yihadistas en el campo de la batalla física, y en los últimos dos años ha visto incluso perder su papel como líder ideológico de la lucha yihadista. La principal amenaza es ahora representada por Al Qaeda en la forma de grupos de franquicias de Al Qaeda en la Península Arábiga y de Al Qaeda en el Magreb Islámico, el último de los cuales pueden haber llevado a cabo el ataque reciente en Marrakech, Marruecos. Pero incluso estos grupos están bajo intensa presión por parte del gobierno local y de las operaciones de EE.UU. y gran parte de la amenaza actual procede de bases y de atacantes solitarios. Estos agentes podrían intentar realizar un ataque en Estados Unidos o en otros lugares en castigo por la muerte de Bin Laden, pero no tienen la formación o las capacidades para ataques trasnacionales con gran cantidad de víctimas.
Stratfor consideró durante mucho tiempo la posibilidad de que bin Laden ya estuviera muerto, lo que en términos de su impacto en las operaciones terroristas, ya había efectivamente sucedido. Eso no significa, sin embargo, que él no fuera un líder ideológico importante o que no era alguien de los Estados Unidos trataron de capturar o matar por su papel en la realización del atentado terrorista más devastador en la historia de EE.UU.
Los agresivo esfuerzos estadounidenses de recolección de inteligencia han llegado a buen término, ya que matar a bin Laden fue tal vez el supremo objetivo simbólico para la CIA y para todos los que participan en las operaciones encubiertas de EE.UU. De hecho, Obama dijo durante su discurso de este 1° de mayo que al entrar en la oficina había dado instrucciones personalmente al director de la CIA, Leon Panetta, que matar al líder de Al Qaeda era su máxima prioridad. Los problemas logísticos de la captura de un individuo con el nivel de bin Laden implicaban recursos sustanciales y 10 años después Estados Unidos fue capaz de lograr el objetivo que se había propuesto desde octubre de 2001. La conclusión es que desde el punto de vista operativo la amenaza que representa Al Qaeda - y el movimiento yihadista en general- no es operacionalmente diferente después de su muerte.
THE TACTICAL IRRELEVANCE OF OSAMA BIN LADEN'S DEATH
The Tactical Irrelevance of Osama bin Laden's Death http://www.stratfor.com/analysis/20110502-tactical-irrelevance-osama-bin-ladens-death
Stratfor.com
Analysis
Americans continued to celebrate the killing of al Qaeda leader Osama bin Laden well into May 2 outside the White House, near the World Trade Center site in New York and elsewhere. The operation that led to bin Laden’s death at a compound deep in Pakistan is among the most significant operational successes for U.S. intelligence in the past decade. While it is surely an emotional victory for the United States and one that could have consequences both for the U.S. role in Afghanistan and for relations with Pakistan, bin Laden’s elimination will have very little effect on al Qaeda as a whole and the wider jihadist movement.
Due to bin Laden’s status as the most-wanted individual in the world, any communications he carried out with other known al Qaeda operatives risked interception, and thus risked revealing his location. This forced him to be extremely careful with communications for operational security and essentially required him to give up an active role in command-and-control in order to remain alive and at large. He reportedly used a handful of highly trusted personal couriers to maintain communication and had no telephone or Internet connection at his compound in Abbottabad, Pakistan. Limited as his communications network was, if news reports are accurate, one of these couriers was compromised and tracked to the compound, enabling the operation against bin Laden.
Because of bin Laden’s aforementioned communications limitations, since October 2001 when he fled Tora Bora after the U.S. invasion of Afghanistan, he has been relegated to a largely symbolic and ideological role in al Qaeda. Accordingly, he has issued audiotapes on a little more than a yearly basis, whereas before 2007 he was able to issue videotapes. The growing infrequency and decreasing quality of his recorded messages was most notable when al Qaeda did not release a message marking the anniversary of the 9/11 attacks in September 2010 but later followed up with a tape on Jan. 21, 2011.
The reality of the situation is that the al Qaeda core — the central group including leaders like bin Laden and Ayman al-Zawahiri — has been eclipsed by other jihadist actors on the physical battlefield, and over the past two years it has even been losing its role as an ideological leader of the jihadist struggle. The primary threat is now posed by al Qaeda franchise groups like al Qaeda in the Arabian Peninsula and al Qaeda in the Islamic Maghreb, the latter of which may have carried out the recent attack in Marrakech, Morocco. But even these groups are under intense pressure by local government and U.S. operations, and much of the current threat comes from grassroots and lone wolf attackers. These actors could attempt to stage an attack in the United States or elsewhere in retribution for bin Laden’s death, but they do not have the training or capabilities for high-casualty transnational attacks.
STRATFOR long considered the possibility that bin Laden was already dead, and in terms of his impact on terrorist operations, he effectively was. That does not mean, however, that he was not an important ideological leader or that he was not someone the United States sought to capture or kill for his role in carrying out the most devastating terrorist attack in U.S. history.
Aggressive U.S. intelligence collection efforts have come to fruition, as killing bin Laden was perhaps the top symbolic goal for the CIA and all those involved in U.S. covert operations. Indeed, Obama said during his speech May 1 that upon entering office, he had personally instructed CIA Director Leon Panetta that killing the al Qaeda leader was his top priority. The logistical challenges of catching a single wanted individual with bin Laden’s level of resources were substantial, and while 10 years later, the United States was able to accomplish the objective it set out to do in October 2001. The bottom line is that from an operational point of view, the threat posed by al Qaeda — and the wider jihadist movement — is no different operationally after his death.
Stratfor.com
Summary
The killing of al Qaeda leader Osama bin Laden represents possibly the biggest clandestine operations success for the United States since the capture of Khalid Sheikh Mohammed in 2003. The confirmation of his death is an emotional victory for the United States and could have wider effects on the geopolitics of the region, but bin Laden’s death is irrelevant for al Qaeda and the wider jihadist movement from an operational perspective.Analysis
Americans continued to celebrate the killing of al Qaeda leader Osama bin Laden well into May 2 outside the White House, near the World Trade Center site in New York and elsewhere. The operation that led to bin Laden’s death at a compound deep in Pakistan is among the most significant operational successes for U.S. intelligence in the past decade. While it is surely an emotional victory for the United States and one that could have consequences both for the U.S. role in Afghanistan and for relations with Pakistan, bin Laden’s elimination will have very little effect on al Qaeda as a whole and the wider jihadist movement.
Due to bin Laden’s status as the most-wanted individual in the world, any communications he carried out with other known al Qaeda operatives risked interception, and thus risked revealing his location. This forced him to be extremely careful with communications for operational security and essentially required him to give up an active role in command-and-control in order to remain alive and at large. He reportedly used a handful of highly trusted personal couriers to maintain communication and had no telephone or Internet connection at his compound in Abbottabad, Pakistan. Limited as his communications network was, if news reports are accurate, one of these couriers was compromised and tracked to the compound, enabling the operation against bin Laden.
Because of bin Laden’s aforementioned communications limitations, since October 2001 when he fled Tora Bora after the U.S. invasion of Afghanistan, he has been relegated to a largely symbolic and ideological role in al Qaeda. Accordingly, he has issued audiotapes on a little more than a yearly basis, whereas before 2007 he was able to issue videotapes. The growing infrequency and decreasing quality of his recorded messages was most notable when al Qaeda did not release a message marking the anniversary of the 9/11 attacks in September 2010 but later followed up with a tape on Jan. 21, 2011.
The reality of the situation is that the al Qaeda core — the central group including leaders like bin Laden and Ayman al-Zawahiri — has been eclipsed by other jihadist actors on the physical battlefield, and over the past two years it has even been losing its role as an ideological leader of the jihadist struggle. The primary threat is now posed by al Qaeda franchise groups like al Qaeda in the Arabian Peninsula and al Qaeda in the Islamic Maghreb, the latter of which may have carried out the recent attack in Marrakech, Morocco. But even these groups are under intense pressure by local government and U.S. operations, and much of the current threat comes from grassroots and lone wolf attackers. These actors could attempt to stage an attack in the United States or elsewhere in retribution for bin Laden’s death, but they do not have the training or capabilities for high-casualty transnational attacks.
STRATFOR long considered the possibility that bin Laden was already dead, and in terms of his impact on terrorist operations, he effectively was. That does not mean, however, that he was not an important ideological leader or that he was not someone the United States sought to capture or kill for his role in carrying out the most devastating terrorist attack in U.S. history.
Aggressive U.S. intelligence collection efforts have come to fruition, as killing bin Laden was perhaps the top symbolic goal for the CIA and all those involved in U.S. covert operations. Indeed, Obama said during his speech May 1 that upon entering office, he had personally instructed CIA Director Leon Panetta that killing the al Qaeda leader was his top priority. The logistical challenges of catching a single wanted individual with bin Laden’s level of resources were substantial, and while 10 years later, the United States was able to accomplish the objective it set out to do in October 2001. The bottom line is that from an operational point of view, the threat posed by al Qaeda — and the wider jihadist movement — is no different operationally after his death.
BIN LADEN MUERTO.
El líder de Al Qaeda era el hombre más buscado desde 2001. Según CNN, fue asesinado en Pakistán por un grupo comando.

La cadena de Estados Unidos CNN aseguró que el líder del grupo terrorista Al Qaeda, Osama Bin Laden murió a causa de un ataque militar estadounidense en Pakistán. El cuerpo estaría en poder de las fuerzas norteamericanas.
La cadena de Estados Unidos CNN aseguró que el líder del grupo terrorista Al Qaeda, Osama Bin Laden murió a causa de un ataque militar estadounidense en Pakistán. El cuerpo estaría en poder de las fuerzas norteamericanas.
Es difícil entender lo que esto significa en este momento, pero la administración Obama podrá reclamar la victoria, al menos parcialmente, sobre Al Qaeda. También se abre la posibilidad de una retirada de Afganistán, independientemente de las consecuencias prácticas de la muerte de Bin Laden. La misión en Afganistán para derrotar a Al Qaeda, y con su muerte, se puede afirmar plausiblemente que la misión está completa.
domingo, 1 de mayo de 2011
"OBAMA ESCUCHA, ESTAMOS EN LA LUCHA"
Invitación:
Marcha 1° de Mayo de 2011
Los Angeles CA
Olympic y Broadway
http://www.youtube.com/watch?v=gJm_kw5vJQ0
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